Tercer y más certero ataque de estos abanderados del heavy metal de corte más clásico desde que se reunieran allá por el año 1999. Si de algo pueden presumir NIGHTMARE es de haberse mantenido fieles a su estilo y a su forma de ver las cosas más allá de mutaciones o modas cambiantes, hecho que les ha hecho erigirse como uno de los estandartes del heavy metal francés. Si bien su “Cosmovision” vino a ser todo un ejercicio conciso y destacable en la materia, su sucesor “Silent Room” se quedó quizá bastantes peldaños más por debajo, un disco que iba perdiendo fuerza a medida que transcurrían los minutos. En contrapartida, ahora estos señores nos presentan el que para mí es su disco es más completo, “The Dominion Gate”, una obra en la que consiguen darnos lo mejor de sí gracias a una selección de canciones que están claramente orientadas a presentar personalidad propia y señas de identidad.
Algo que llama la atención es que en cada disco se presta más importancia a los coros, que cada vez están más trabajados. Esto es algo que queda ya patente en el estribillo del primer tema, “Temple of Tears” y que, sin más, alcanza su máximo apogeo en el magnífico segundo corte, “A Taste of Armageddon”, una de las piezas más inspiradas del disco, rodeada de cierta aureola apocalíptica que conseguirá que más de uno sienta escalofríos. Asimismo, los pequeños detalles y los arreglos hacen que el compacto sea rico en matices y haga la escucha más interesante, tales como las colaboraciones de Floor Jansen de AFTER FOREVER para las partes más preciosistas (esos duelo-diálogos con Joe en el monumental tema que da título al disco son todo un acierto) o de Sander Gommans, también de los holandeses, para prestar sus voces guturales en los pasajes más agresivos. Tenemos temas más pausados, como las oscuras “Messenger of Faith” y “The Dressmaker”, canciones con ciertos retazos más hard&heavy (de hecho NIGHTMARE nunca han sido de los que gustan de apretar el acelerador, sino más bien todo lo contrario) y finalmente los cortes más netamente heavy metal, como la bastante más manida (y flojita) “Endless Agony” o la más inspirada “Circle of the Dark”. De hecho hay por ahí incluso un tema cercano a la balada ciertamente curioso como es “Haunting Memories” en la que el registro de Joe Amore me ha recordado mucho al de Jorn Lande en sus trabajos con MASTERPLAN y que hará las delicias de más de uno. Vaya, que se nota un esfuerzo por ofrecer variedad, cosa que se agradece.
Tal y como suele ser habitual en estos franceses el disco parece estar envuelto en ese sentimiento dramático y misterioso que lo puede hacer especialmente apetecible para todos aquellos que huyen de las tendencias más happies de otras bandas. Asimismo, la voz de Joe Amore (que, recordemos, en la etapa de los ochenta se encargaba de la batería) sigue siendo, desde mi punto de vista, otro de los atractivos de NIGHTMARE. Claramente influenciado por la escuela Ronnie James Dio, Joe utiliza su voz rasgada y su comodidad al manejarse con los tonos medios para interpretar y no sólo para cantar, esto es, dota a las canciones de un toque de sentimiento y dramatismo que las revaloriza en su afán por alcanzar una identidad propia.
La fastuosa portada es obra del maestro Jean Pascal Fournier y sigue la línea que ya exploraran con su álbum “Cosmovision”, siendo todo un regalo para la vista. Un trabajo ciertamente notable con el que la banda ha tocado techo después de nada más ni nada menos que 25 años desde su formación.
Canciones
- Temple of Tears
- A Taste of Armageddon
- Messenger of Faith
- Secret Rules
- The Dressmaker
- Endless Agony
- Paranormal Magnitude Part II
- Circle of the Dark
- Haunting Memories
- Heretic
- The Dominion Gate
- The Watchtower
- K-141

