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Review

Whitesnake – Slide It In

Whitesnake – Slide It In 9
Banda
Whitesnake
Disco
Slide It In
Año
1984
Sello
Geffen Records

No son pocos los grupos que durante su carrera profesional deben atravesar por periodos de inflexión. Formaciones que, tras una prolongada trayectoria, deben tomar un nuevo rumbo en su orientación musical, con el riesgo inherente a dicha decisión de defraudar a los seguidores tradicionales. Innumerables son los casos a lo largo de la historia en los que una banda opta por salirse los cauces recorridos, ya sea a favor de una mayor experimentación -con el ánimo de salirse de caminos trillados- o por el contrario abrirse a un público más amplio, con el objetivo de poner el nombre de la banda en boca de todos. Se haga lo que se haga, es seguro que un parte de los seguidores más acérrimos del grupo deserten ante la nueva dirección tomada.

Probablemente, Whitesnake fue uno de los casos más conocidos de esta situación, por el desprecio con el que los seguidores tradicionales de la banda recibieron el éxito masivo cosechado con el conocido “1987”. Razón no faltaba, pues lo que comenzó siendo el proyecto en solitario de David Coverdale sufrió una gran transformación en la búsqueda del éxito masivo en el mercado estadounidense por parte del conocido vocalista británico. Con este objetivo en mente, Whitesnake pasó de ser una banda basada en un hard rock de corte clásico con influencias de ryhtmn & blues a una más de la millonarias formaciones de hard & heavy que durante los ochenta pulularon por los escenarios. Los diez millones de copias vendidas de “1987” parecieron dar la razón a Coverdale, pero no fueron pocos los seguidores descontentos que dejó tras de si y que fueron los que le apoyaron cuando el éxito de la banda se limitaba a Europa y Japón. Los tiempos en la que la mítica formación Coevedale / Moody / Mardsen /Murray / Lord / Paice brindaron el soberbio “Ready & Willing”, claramente deudor de Deep Purple o Led Zeppelin , se habian perdidopara siempre.

Lo que permanece oculto en las trastienda del negocio musical es que esta transformación no fue algo repentino, sino que llevó un tiempo en el cual Coverdale reformó la banda en busca de su ansiado éxito masivo. El primer paso lo protagonizó “Saints & Sinners”, en el que la Whitesnake comenzaba a introducir elementos del pujante hard & heavy. Pero el gran paso aun está por dar, y Coverdale hizo una gran limpia en 1984 para que “Slide It In” fuera el responsable de que por primera vez su banda comenzase a escalar puestos en las listas de ambos lados del Atlántico. De esta forma, salvo Micky Moody, ninguno de los integrantes de la antigua formación permaneció en su seno, destacando la entrada de un mito de las baquetas como Cozy Powell.

Con “Slide It In” Coverdale se atrevió a dar el salto evolutivo al que muchas bandas clásicas de los 70 se vieron obligadas. El impacto del la New Wave Of British Heavy Metal. En el Reino Unido alcanzó también Estados Unidos y era evidente del calado que el género comenzaba a tener entre el público. Thin Lizzy (Thunder & Lightining)o Uriah Heep (Abominog) son solo algunos de estos casos, pero la ambición del Coverdale no era solo actualizarse, sino también convertirse en un superventas. Por lo tanto, no dudó en ningún momento en adaptar el sonido de Whitesnake a las nuevas tendencias imperantes en las radiofórmulas.

El gran mérito, y lo que diferencia a “Slide It In” del vibrante pero vulgar “1987”, es que la banda logra combinar las nuevas tendencias del género con el poso clásico de la Whitesnake. Supone que el blues sigue estando muy presente en las composiciones, aunque es obvio que se le ha dejado en un segundo plano, ejemplificado en el papel secundario que el organo y los teclados de John Lord adoptan en las composiciones. Se apuesta por temas que guiados por un ritmo más acelerado que de costumbre, además de ganar una contundencia y electricidad más acorde con los nuevos tiempos. Los riffs de Moody y del desconocido Mel galley ya rozan el heavy metal de corte clásico, impulsándose a través de la contuendencia de una base rítimica impuesta por la clásica velocidad y fuerza que caracterizababa a Powell, acompañado por el bajo del desconocido Colin. Los solos comienzan a desviarse hacia el exhibicionismo al que tan bien nos acostumbro la década de los 80, aunque los orígenes blueseros de Moody le delataan al no optar por el derroche de virtuosismo de grupos más jóvenes. El propio Coverdale comenzó a cantar también como un vocalista más moderno, menos anclado en los años 70, aunque siempre dejando cierto regusto clásico que permitió que se convirtiese n uno de los mejores de la época. Su único defecto volvió a ser su inevitable limitación en la escritura de las letras, en las que volvió a reincidir una y otra vez en los clichés sobre el amor que caracterizan toda su obra como músico.

Examinando de forma precisa el set list, no se existe la continuidad entre temas de en sus discos precedentes, sino que se advierte de forma más evidente que nunca que temas van dirigidos a ser singles. Así, la más bluesera y festiva “Slow & easy” era el clásico tema sencillo y pegadizo, de estructura simple y sin un gran derroche de imaginación, pero con capacidad de llevarse al público gracias a sus acertados coros y la contundencia de su riff. La canción homónima sigue un patrón muy parecido, pero donde la banda se lleva la palma es con la melódica “Love Ain’t No Stranger”, probablemente el tema más moderno del conjunto. Su intro, su estribillo y su solo es lo mejor del disco, y una clara muestra de la idea que tenia Coverdale de cómo conquistar las radio fórmulas Sin rebajar su contundencia. “Gambler” o “Guilty Of Love” siguen esta línea, que solo se ve truncada por la excesiva sencillez de “Spit It Out” Y “Hungry Of Love”, que desentonan con el resto del disco al optar en demasía por un rock más clásico.

A pesar de los buenos resultados y del buen recibimiento de público y crítica, Coverdale consideró insuficientes estos méritos para lograr penetrar en el mercado estadounidense. En una decisión extraña, deshizo toda la banda excepto Powell y decidió rejuvenecerla. Para conseguirlo incorporó a su antiguo compañero Neil Murray y sobre todo ganó para su causa a un maestro de las seis cuerdas como John Sykes. Con el ex guitarrista de Tygers Of Pang Tang y Thin Lizzy en sus filas, Coverdale contaba con un rostro juvenil que le facilitaría mucho las tarea de introducirse en las listas norteamericanas. La primera decisión de este proyecto fue la de regrabar las pistas de guitarra para la edición estadounidense, en las que Sykes da rienda a suelta a su virtuosismo en detrimento del toque clásico de Moody. El guitarrista seria también uno de los protagonistas de los dos primeros videoclips de la banda, con los que comenzaba a hacerse un nicho en la incipiente MTV. El resultado final fue la primera vez en la que Whitesnake llegaba a las listas de éxitos estadounidenses, gracias a un álbum que logró un meritorio doble platino.

El resto, “1987” incluido, es la clásica historia de una banda que tras el éxito masivo en la década los 80, no supo adaptarse a los cambios que experimento la industrio a principios de los 90. Ni siquiera la sustitución de un virtuoso como Steve Vai impidió la decadencia del grupo, que veía como los fans que se habían subido al carro de su éxito cuando adoptaron el sonido y la estética de la década huían en desbandada a nuevas tendencias musicales de moda. Por fortuna, Coverdale tuvo el acierto de no convertirla en un muerto viviente y la mantuvo en el congelador hasta que en fechas recientes ha vuelto a girar y ganarse el respeto de los aficionados más jóvenes.

Canciones

  1. Slide It In
  2. Standing In the Shadows
  3. Spit It Out
  4. Give Me More Time
  5. Love Ain't no Stanger
  6. Guilty Of Love
  7. Slow N' Easy
  8. All Or Nothing
  9. Hungry For Love