Rock y metal en español · desde 2002
The Metal Circus
Review

House Of Lords – Sahara

House Of Lords – Sahara 9
Banda
House Of Lords
Disco
Sahara
Año
1988
Sello
Simmons Records / RCA

Gene Simmons es un rey de los negocios, una máquina siempre engrasada para hacer dinero; nadie lo duda. Pero además de idear (no se si diseñar) el más amplio y extravagante catalogo de merchandising para su grandiosa banda KISS, también ha tenido buen ojo para fichar a algunas formaciones para su sello Simmons Records; discográfica que no deja de llamar la atención por su logotipo: un pequeño saco con el símbolo del dólar. En la vida real, a buen seguro que el tamaño de dicha bolsa es exorbitante, si es que existen sacos de tal capacidad. Simmons es Simmons.

No podemos hablar de HOUSE OF LORDS sin introducir ni ubicar la figura del teclista norteamericano Gregg Giuffria. Su andadura musical comenzó a mediados de los 70 con una banda llamada ANGEL (las fotos promocionales no tienen desperdicio dado su alto grado de ridiculez, os lo podéis imaginar debido al nombre), con el que editó, si la memoria no me falla, cinco discos de estudio, alguno que otro producido por un jovencísimo Eddie Kramer, y unos tropecientos en directo y/o de rarezas. La banda se disolvió y Giuffria siguió su camino levantando una nueva formación con su apellido por nombre. GIUFFRIA publicaría dos exitosos álbumes (“Giuffria” y “Silk & Steel”), y se iniciaría, de forma indirecta o fortuita, la gestación de HOUSE OF LORDS, ya que los figuras del guitarra Lanny Cordola y del bajista Chuck Wright (IMPELLITERI, QUIET RIOT) acompañaron a Gregg en este corto, aunque intenso, periodo de tiempo.

Fue a partir de un encuentro entre Gregg y Gene Simmons cuando se patentó la idea de crear HOUSE OF LORDS. El bajista de KISS le “sugirió” un cambio de nombre, e “insistió” en expulsar al vocalista David Glen Eisley, para así poder proteger bajo su manto a la banda, moldearla como él creía conveniente e intentar lanzarla al estrellato. Como os suponéis, Giuffria, adulado por el interés de tan reputado personaje, obedeció las coordenadas del ambicioso Simmons, y comenzó el reclutamiento para otra nueva etapa en su evolución musical.

La primera formación de HOUSE OF LORDS la componían tres ex GIUFFRIA: el propio Gregg a los teclados, Cordola a la guitarra y Chuck Wright al bajo, que aunque ya no formaba parte en la última etapa de la banda, el teclista lo volvió a convocar para este nuevo proyecto. Para el mando de las baquetas encontraron a un todo terreno con experiencia en bastantes conciertos junto a ALICE COOPER, y que recientemente había salido de sus filas: Ken Mary. Lo delicado venía a la hora de buscar a un gran cantante. Era un secreto a voces que la salida de David Glen Eisley de GIUFFRIA había sido motivada por una simple manía (incomprensible para muchos) de Simmons, y al que se le concediera el puesto, debía demostrar una gran valía entre múltiples cualidades. James Christian (CANATA) fue el elegido.

Con el grupo formado solo quedaba ponerse manos a la obra y demostrar que HOUSE OF LORDS no era un producto prefabricado compuesto por cinco marionetas que se movían al son del alma mater de KISS. En 1988 se publicó su disco debut y epónimo, compuesto por algunas canciones que el teclista había coescrito con antiguos miembros de GIUFFRIA, entre ellos el citado vocalista desterrado (no parece que la relación acabara mal, ya que también participó en los coros del disco que estamos tratando), y otros por la nueva y recién estrenada plantilla de HOUSE OF LORDS, siempre con la participación compositiva del teclista. Quedaba claro por tanto, quién era el que manejaba la batuta.

Dicho trabajo fue una sorpresa, un disco de estreno que superaba todas las expectativas y considerado a día de hoy como todo un clásico del hard rock (espero que me disculpéis por no haberlo elegido en detrimento de “Sahara”). El quinteto mostraba unos piezas cargadas de frescura, con mucha influencia del hard rock norteamericano de los 80, cierto es, pero al mismo tiempo sorprendente e incluso novedoso, al tener un sonido un tanto más metalizado que sus maestros; que sirvan de referencia “Slip on the Tongue” o “Lookin’ for Strange”.

Tal fue el impacto entre los seguidores del género, que HOUSE OF LORDS llegó a telonear a SCORPIONS y a CHEAP TRICK entre otros, en una enorme gira por su país. El futuro era más que prometedor.

Y si su primer disco era una dura prueba a superar, el segundo no lo era menos. HOUSE OF LORDS no defraudó a los que ya lo conocían por su anterior entrega; en “Sahara” siguieron los mismos parámetros, es decir, un disco repletos de buenos temas. Tan sencillo como difícil de conseguir; es lo que siempre se espera de un gran trabajo de hard rock.

En cuanto a la producción, se llevó a cabo a medias entre Andy Johns y el propio Gregg Giuffria, siendo Gene Simmons el ojo observador, al igual que en su debut. Lo que si cambiaron fue de guitarra. Lanny Cordola abandonaba la formación entrando en su lugar Michael Guy, que sorprendió a propios y a extraños al realizar una magnífica labor en la grabación de este segundo retoño.

Precisamente, el baile de músicos a partir de este cambio volvió a ser algo cotidiano. No duraría Michael mucho tiempo como miembro, en la gira de presentación tuvo que ser reemplazado, esta vez por Doug Aldrich (DIO, WHITESNAKE…); un auténtico lujo. Conocía a Gregg y compañía, incluso algunos de los temas, ya que colabora en algunos cortes y coros de este “Sahara”. Y hablando de colaboraciones, (y perdonadme el inciso ante de hablar de las piezas que componen este trabajo) la lista de invitados que aportan su granito de arena, aún siendo coros en su mayoría, es la equivalente a cualquier gran evento. Si en “House of Lords” ya incluyeron alguna colaboración importante como es el caso de Jeff Scott Soto, en “Sahara” nos encontramos con nombres tan populares como Rick Nielsen (que además de coros y guitarras, dona la composición de un tema), Mike Tramp, Chris Impellitteri, Mandy Myer o el citado Aldrich. El respecto que se tenía a HOUSE OF LORDS desde sus primeros pasos era más que un hecho.

Pero vayamos al contenido de “Sahara”, que es el verdadero incentivo de cualquier oyente.

Una corta ambientación de teclado sirve de plataforma para que el tema “Shoot” inicie el disco de forma energética, además de mostrar la plenitud vocal de James Christian; inspiradísimo en todo el redondo. Cortes de ritmos marcados por las teclas de Giuffria, un estribillo donde se subraya con coros el título de la canción y un solo de gran calibre, son las notas predominantes de este corte, que no son pocas. Y si la voz del señor Christian es casi irrompible en el tema apertura, en los primeros compases de “Chains Of Love” se pone a la altura de los grandes del estilo; una canción a medio tiempo pero sin caer en la ñoñeria ni perder crudeza. La siguiente en aparecer es “Cant Find My Way Home”, versión de BLIND FAITH (una de las formaciones de Eric Clapton con Steve Winwood a la cabeza) que interpretan en su primera mitad en formato semiacústico, acoplando la parte eléctrica a la unión de la batería. Todo un clásico del rock que hicieron casi suyo, ya que incluso grabaron un videoclip para los medios especializados, y en una remasterización del 2002, la incluían como bonus track revestida en acústico en su totalidad. Con unas tesituras graves, tanto en la afinación de las guitarras como en las líneas vocales, hace acto de presencia “Heart On The Line”, una de las más cañeras, dentro de su estilo, de todo el disco. Pero ahí no queda la cosa, “Laydown Staydown” sigue manteniendo la intensidad, predominando unos ritmos rasgados y vacilones puramente ochenteros, conjuntado con unos solos donde Michael Guy demuestra su destreza, y unos teclados que te recordaran a los mejores VAN HALEN.

Llegamos al tema título del álbum, y como su título (valga la redundancia) indica, las ambientaciones y tonalidades son de índole arábicas, pero sin abusos. “Sahara” sigue manteniendo las características de los medios tiempos típicos de la banda, es decir, no caen en soporíferos pasajes y siempre con la contundencia por bandera. “It Aint Love” comienza con un amago de balada hasta levantarse al medio tiempo, corte con un excelente estribillo donde juegan con la alternancia de los compases lentos durante el transcurso. Y ahora si que nos damos de cara con la balada que en todo disco del género no debe faltar; y que balada…. “Remember My Name” es el equivalente a decir “sentimiento”; cualquier trabajo con un tema de esta categoría gana enteros. Tan seguros estaban HOUSE OF LORDS del éxito de esta canción, que no dudaron en reflejarla en un segundo videoclip. Comercial no es siempre un término negativo.

“American Babylon” nos sitúa en la recta final, una pieza típica del hard rock norteamericano; canción, a mi juicio, de las más flojas del disco, aunque de una calidad indiscutible. ¿Y que mejor que rematar la faena con el tema más rápido? “Kiss Of Fire” es el perfecto ejemplo de ese sonido casi metalizado de los que el grupo hace gala. Sorprendente la introducción con ese leve solo de batería de Ken Mary, que comparte su momento de gloria con el excelente trabajo al bajo de Chuck Wright. Los solos intermedios no se quedan atrás, Giuffria a lo Jon Lord, y Michael Guy sobrado de cualidades. Si señor; puro fuego.

Quedaba demostrado, por tanto, que el potencial de HOUSE OF LORDS no fue un espejismo, y su credibilidad estaba más que conseguida.

Para el tercer trabajo llegó la desbandada compartido con retiro de amarras de Gene Simmons. Guy, Wright y Ken Mary parten peras, entrando en sus puestos respectivamente Dennis Chick, Sean McNabb (QUIET RIOT) y Tommy Aldridge (PAT TRAVERS, OZZY, WHITESNAKE…). “Demons Down” no fue ni lo es por asomo, un disco que bajase el altísimo nivel de HOUSE OF LORDS, pero la banda creaba confusión con tanto cambio. A todo esto hay que añadirle que los 90 ya habían comenzado; una franja temporal en la que Norteamérica y casi todo el globo se cegaban por un movimiento musical que auguraba un éxito masivo: el grunge. Posiblemente haya sido el movimiento – o moda, según se mire – que más ha engullido al heavy y al rock. El propio Steve Harris, que de marketing y de números también entiende un rato, lo ha confesado en más de ocasión.

Llegó la hora de disolverse, y cada uno barrer por su cuenta. Apaga y “vámonos”.

Como muchos sabréis, HOUSE OF LORDS se reunían al comienzo del nuevo milenio, anunciando a los cuatro vientos que el regreso sería con “la formación original”; esto es, Chuck Wright, Ken Mary, Lanny Cordola, James Christian….y… ¿Gregg Giuffria? No; Giuffria no quiso ser partícipe de esta nueva regeneración, ya que actualmente sus miras están puestas en darle a ANGEL una oportunidad (esperemos por el bien de la Humanidad, que no vistan con esas patéticas mayas blancas y se cuelguen esas alas de algodón a la espalda, aunque lo dudo ya que su edad….).

La creación de los nuevos, y de igual forma antiguos, HOUSE OF LORDS después de tres años de gestación se llama “The Power And The Myth”. El resultado, desgraciadamente, no tiene nada que ver con esos tres fantásticos y memorables discos; temas sin finalidad, sosos, desganados, experimentales…. Conscientes de que no era lo esperado por sus seguidores, Chuck Wright – actualmente en la enésima reunión elevado al cuadrado de QUIET RIOT – en varias entrevistas promocionales no ha dudado en echar balones fuera culpando a Frontiers por la presión sufrida, e incluso aclarando que no tenían ni voz ni voto, ya que incluso el orden de aparición de los temas de su cuarto disco fue elección de la propia compañía. Tampoco se olvida de enviarle saludos a Gregg Giuffria por su pasotismo. En fin…..eso es arena de otro costal.

“Sahara”: un disco recomendado para los amantes del hard rock melódico y estilos periféricos.

Canciones

  1. Shoot
  2. Chains Of Love
  3. Cant Find My Way Home
  4. Heart On The Line
  5. Laydown Staydown
  6. Sahara
  7. It Aint Love
  8. Remember My Name
  9. American Babylon
  10. Kiss Of Fire