Desde la provincia de Jaén, tierra de olivar y solano, vienen ATHANIAM, concretamente de la pequeña y bonita ciudad de Andújar. Su propuesta es un rock sin apodos, de tintes a ratos épico y a ratos de recogimiento, y letras que hablan sobre sentimientos. Ahora mismo se están empezando a dar a conocer, tras dos maquetas y la edición de su primer disco, pero a poco que sigan trabajando con constancia llegarán a hacerse un nombre. Por lo pronto ya han dado algunos conciertos por varias ciudades de Andalucía y están recibiendo buenas críticas allá por donde van. Tiempo al tiempo.
Si se quieren buscar referencias para el sonido de la banda, la primera que se me viene a la cabeza es la de los malagueños SIDDHARTA, aunque con sus matices. Hacen una música donde prima la sensibilidad y los coqueteos con el pop maduro, sin miedo a desenfundar las acústicas si hace falta. Sergio Toribio canta bien, sin alardes de grandeza ni gorgoritos, dándole a las canciones el toque que necesitan, mientras que el resto del grupo acompaña correctamente en los temas.
Lo que más destaca es trabajo de pedalera con las guitarras, que consiguen crear atmósferas parecidas a las que tienen algunas canciones de U2 o SÔBER, y hacen que este grupo suene en directo diferente, a otra cosa, respecto a los miles de grupos maqueteros con los que compiten a menudo en los concursos para noveles. De hecho, la edición de este disco ha sido posible gracias al primer premio obtenido en el certamen Novato Rock, de la localidad jiennense de Vilches.
Para gustos, los colores, pero particularmente me quedo con un grupo selecto de canciones que me transmiten más. “Levántate otra vez” empieza renqueando, a golpes de voz y acústica, para dar paso de golpe a toda la banda y los vatios, con una entrada genial y una canción que continúa combinando guitarrazos con partes tranquilas. No es que se parezcan, pero me recuerda ligeramente a HÉROES DEL SILENCIO y no sé decir exactamente por qué, quizá por el aire de grandiosidad camuflado de rock inofensivo. “Dónde están los sueños” sigue el mismo patrón, con una batería que va entrando poco a poco, unos teclados de fondo y cuatro minutos de excelente medio tiempo. De similar estilo, aunque algo más rápida, es la canción que da nombre al disco, “Relativo”, en la que se pueden escuchar los acordes más duros de todo el disco y nos recuerdan que a pesar de todo, ATHANIAM no dejan de ser un grupo de rock con algún que otro ligero ramalazo de heavy.
En el otro lado de la balanza están canciones algo más accesibles en los estribillos, con un guitarreo menos agresivo, como “A qué esperas” o “Resquicio”, que suponen otra visión del grupo sin abandonar su marca de identidad. Para cerrar se ha escogido un tema acústico, “Rosas de barro”, que es la única balada “oficial”, aunque el disco tenga varias canciones lentas.
En general es un disco completo, una carta de presentación perfecta para este grupo primerizo, que ha conseguido lo más importante, encontrar su estilo de composición sin copiar descaradamente a otra gente. En definitiva, personalidad, que no es que sea algo que regalen por ahí, precisamente. A seguir así.
Canciones
- A qué esperas
- Levántate otra vez
- Kamikace
- Cosas que salieron mal
- Relativo
- Resquicio
- Dónde están los sueños
- Nada más
- Inmundo
- Rosas de barro

