Vitamínico para perdedores –
A mediados de los 80, existía en Madrid una banda punkie que pese a que nunca tuvieron excesiva repercusión, eligió un nombre tan divertido que el boca a boca les hizo famosos: Tarzán y su puta madre ocupan piso en Alcobendas. Era largo pero funcionó. Las cosas han cambiado y hoy en día han decidido llamarse Tarzán… Los de la capital continuaron su singladura coqueteando con el reagge y el ska, pero ya hacía cinco años que no se sabía apenas nada de ellos. Su regreso puede que tenga más de anecdótico que otra cosa ya que tras tres bolos en las grandes ciudades del país parece que van a separarse. El booklet del disco es una acertada parodia de los envases de los medicamentos pero su contenido no me ha convencido tanto. Hay un par de momentos destacables con "Mañana en la calle" o "Nadia escapó", un bonito medio tiempo y sentido homenaje a Joey Ramone. Hay temas punkies con unas guitarras duras rozando el thrah-core, caso de "Héroe oscuro"o "No respirar", pero su escucha se hace bastante lineal si no eres un aficionado al género. En cuanto a letras encontrarás alto contenido social enfocado desde la madurez de la banda.Cabe destacar también la melódica "Jodidas nubes" y la versión de All Systems Go "All I Want". La producción del disco es otro de los aspectos mejorables.
Puede que estemos ante el punto final de la trayectoria de Tarzán, una de las bandas clásicas del punk nacional. Siempre se han movido en el underground y con este disco dudo que salgan a un status mayor.
Administrar sólo en caso de fanatismo o nostalgia hacia la banda.

