En época de reuniones y segundas partes de discos clásicos, le toca el turno a QUEENSRYCHE quienes han creído oportuno adelantarse 2 años a la fecha que habría sido lógica para este lanzamiento (coincidiendo básicamente con el 20 aniversario de la publicación del disco original) y aprovechando la coyuntura política que vivimos en los tiempos presentes han dado vida a este esperadísimo “Operation: Mindcrime II”, cuyo contenido lírico refleja en parte de una forma metafórica la situación actual en el panorama político mundial. Por ello, si has vivido 18 años esperando saber qué sería de Nikki, el Doctor X y compañía, todas tus dudas serán disipadas con esta nueva entrega de los de Seattle. No creo necesario desvelar los secretos de la saga, ¡Básicamente porque tampoco los sé! (Todavía no me hice con la copia original del disco con sus pertinentes letras), pero sí puedo adelantar que la trama continua a partir del momento en el que Nikki sale de la cárcel tras 20 años encerrado por unos asesinatos que él no cometió. Es de suponer pues que toda la trama de corrupción y manipulación a la que Nikki fue sometido por parte del Dr. X para asesinar a políticos y líderes religiosos se desvelará así como la identidad del asesino de la prostituta convertida a monja Mary. Para ello, QUEENSRYCHE han vuelto a contar con los servicios de la angelical Pamela Moore quién reencarna de nuevo a la hermana Mary así
como de Ronnie James Dio, a quién le ha sido asignado el papel de Doctor X. Todo parece indicar que el éxito está garantizado, sin embargo, muchos de los amantes de la primera parte de la saga, sobretodo en su vertiente musical, echarán en falta al genio responsable al menos del 75 % de aquel disco, Chris DeGarmo, cuyos distintivos riffs construidos a base de terceras, solos cargados de melodías memorables y sobretodo dobles voces en los coros, ayudaron a agrandar la leyenda de aquel disco de culto de 1988. Sin ánimo de desmerecer las composiciones del tándem Wilton / Tate, fueron los temas compuestos por Chris DeGarmo los que mayor éxito obtuvieron; "I Don’t Believe in Love", "Breaking the Silence", "Suite Sister Mary", "The Mission" o "Eyes of a Stranger", casi todos ellos Hits hoy por
hoy legendarios y recordados con nostalgia. Por ello, la ausencia del rubio guitarrista condiciona se mire por donde se mire las apreciaciones que cualquier fan de la primera entrega de la saga pueda sacar de ésta segunda.
En términos musicales, "Operation: Mindcrime II" posee ciertos guiños a la primera parte. Tal y como ya han hecho otras bandas con discos conceptuales en su haber, léase, VIRGIN STEELE, SAVATAGE, WASP, EDGE OF SANITY o DREAM THEATER por poner algunos claros ejemplos, QUEENSRYCHE han recuperado algunos arpegios, melodías de guitarra o pasajes de voz que ya aparecían en la primera parte, algo que no hace sino cohesionar sendos discos dentro de una misma tónica musical. No obstante, cabe añadir que esta segunda entrega es definitivamente menos épica que la primera. Los temas poseen garra, son heavies, pero una vez más, el sello distintivo de DeGarmo se echa en falta.
¿Qué “Operation: Mindcrime II” es un disco de Heavy Metal? Sin duda, ahora, ¿Basta con eso? Yo creo que no, más aún cuando la banda llevaba casi 15 años sin practicar un estilo musical similar y el ente principal encargado de la composición de los temas, en este caso de los del primer volumen de la saga iniciada en 1988, o sea, Chris DeGarmo, anda perdido por algún lugar recóndito de la geografía americana desvinculado ya totalmente del entorno de QUEENSRYCHE, delegando sus tareas a los señores Wilton, Tate y el nuevo Stone, quién hace un buen trabajo, pero que por más escuchas que le pueda haber dado a “Operation: Mindcrime”, nunca podrá imitar el estilo inigualable del maestro DeGarmo. Habrá quién piense que precisamente esa es la gracia, darle un nuevo enfoque al concepto lírico y musical de la primera entrega; De acuerdo. Sin embargo, supongo que no seré el único que piensa que si se utiliza el reclamo publicitario de lanzar un segundo volumen de un disco que en su día vendió cerca de 2 millones de copias en todo el mundo, qué menos que intentar ajustarse lo máximo posible a la idea inicial que definía tal lanzamiento discográfico. Básicamente porque de eso se trata, el resto es “engañar” a los fans. No obstante, tampoco deseo hacer creer que “Operation: Mindcrime II” vendría a ser un pastiche infumable como lo fueron “Tribe” y sus 2 antecesores, ni mucho menos. Este nuevo disco de QUEENSRYCHE nos muestra a una banda de Heavy Metal intentando ejercer sus artes metálicas tras casi 20 años sin hacerlo, y eso se nota. Vamos que si se nota.
“Operation: Mindcrime II” se abre con 2 intros de nombre “Freiheit Ouverture” y “Convict” (Que vendrían a ser las nuevas “I Remember Now” y “Anarchy-X”). En la primera de ellas veremos una melodía de teclado prácticamente idéntica a la que abría, con guitarra por eso, “Anarchy X”, que casualmente se parecía también a la de “Eyes of a Stranger”, último tema de la primera entrega de la saga. Con ello, QUEENSRYCHE muestran una voluntad por querer retomar las cosas desde donde las habían dejado 18 años atrás. Otra cosa es que lo logren. Le sigue “I’m American”, tema rapidillo, heavy, pero bastante mediocre en mi opinión. Da la sensación de que Geoff Tate no debía estar muy inspirado ese día en el estudio pues sus líneas vocales son previsibles y monótonas. Se salva de la quema gracias a un pasaje intermedio algo más interesante. “One Foot in Hell” podría ser la nueva “Revolution Calling” pues en términos musicales se parece, aunque de nuevo, entre ambas haya una diferencia cualitativa abrumadora. “Hostage” por fin, nos muestra a unos QUEENSRYCHE por primera vez en todo el disco interesantes, a pesar de que el tema debido en parte a su naturaleza más melódica y pausada, se asemeja más a “Empire” que a “Operation: Mindcrime”. “Hands” se abre con unos arpegios limpios casi calcados de los de “The Mission”, inclusive su estribillo posee cierto paralelismo. Sorprende que poco a poco, QUEENSRYCHE van recuperando parte de aquella atmósfera épica que caracterizaba la primera entrega. “Speed of Light” y “Signs Say Go” nos sumergen de nuevo en la monotonía y el aburrimiento propio de los últimos QUEENSRYCHE, y es una lástima porque el disco parecía que por fin podía despegar. Tras mencionado paréntesis, la banda de Seattle nos entrega una de las mejores piezas de todo el disco en mi opinión, “Re- Arrange You”, cuyos atributos musicales me hacen pensar que podría haber aparecido en la primera parte de la saga sin gran problema. Todo un acierto. Llegando a la mitad del disco, nos encontraremos con “Chase”, la pieza donde colabora Ronnie James Dio quién hace un dueto bastante interesante con Geoff Tate y que supone de lo mejorcito de todo el disco junto a la anterior “Re-Arrange You” y “Hostage”. Tras este buen tramo, QUEENSRYCHE apuestan de nuevo por una pieza rara, caótica, con uno de los peores estribillos de toda la historia de la banda. “Murderer?” sobra en este disco, muy a pesar del fabuloso solo de guitarra de Mike Stone. Con “Circles”, no harás sino aburrirte aún más si cabe pues nos muestra lo peorcito de la banda en sus últimas entregas. No me extrañaría nada que semejante refrito atmosférico tuviese una razón de ser meramente argumental, para cohesionar la narración y darle a las letras un fondo musical coherente sobre el que apoyarse. “If I Could Change it All” prosigue en unas coordenadas lentas y baladísticas, aunque en esta ocasión la pieza se deja escuchar gracias a unos teclados y unas melodías de voz del señor Tate en mi opinión bastante acertadas, al igual que la colaboración de Pamela Moore quién creo yo ya no posee el mismo chorro de voz que en el 88 (¿Recuerdas los gritos de “Suite Sister Mary”?). El tema concluye con unos potentes coros (como ya hiciesen en “Best I Can”) que dotan a este tramo final del disco de una oscuridad notable y muy descriptiva de acorde con el hilo argumental de la historia. Los coros se enlazan con “Intentional Confrontation”, pieza mucho más dura que cuenta de nuevo con las cuerdas vocales de Pamela Moore y que nos muestra por fin el ansiado dueto de voces entre la propia Pamela y Geoff. “Junkie’s Blues” es un medio tiempo que se sigue moviendo dentro de unos parámetros relativamente oscuros y dramáticos que dan a entender que nos estamos acercando al final de la obra. “Fear City Slide” muestra muy buenas formas, siendo otra de las piezas destacadas de este disco, cuya misión es engordar este tramo final y darle credibilidad ahuyentando el peligroso término “relleno”. Sin embargo, con “All the Promises”, QUEENSRYCHE dan por concluido el disco de una forma un tanto extraña, ¿Con una balada? No me acaba de cuadrar. A pesar de ello, la canción, que cuenta de nuevo con Pamela Moore, posee un regustillo al famoso “Silent Lucidity” bastante interesante.
“Operation: Mindcrime II” no creo que pase a la posteridad como sí lo hizo la primera parte de la saga, de hecho, no creo que pueda siquiera compararse ni de lejos con cualquiera de las primeras obras del grupo. Pero ello no quita que a tenor de lo que la banda de Seattle ha estado mostrando en los últimos 10 años, este nuevo disco de QUEENSRYCHE sepa a gloria. Como mínimo han recuperado su lado más metálico, que ya es mucho. Por todo ello, creo que “Operation: Mindcrime II” debería ir recomendado única y exclusivamente a los fans de la primera parte. Si no te consideras uno de ellos pues todavía desconoces el fondo de catálogo de QUEENSRYCHE, aléjate y hazte rápidamente con “Rage for Order”, “Operation: Mindcrime” o “Empire”.
Canciones
- Freiheit Ouvertüre
- Convict
- I?m American
- One Foot In Hell
- Hostage
- The Hands
- Speed Of Light
- Signs Say Go
- Re-Arrange You
- The Chase
- Murderer?
- Circles
- If I Could Change It All
- An Intentional Confrontation
- A Junkie’s Blues
- Fear City Slide
- All The Promises

