Desde su irrupción en la escena rockera inglesa a principios del 2003, THE DARKNESS han suscitado odios y pasiones por igual. Si bien es cierto que la voz de pito de Justin Hawkins es algo díficil de soportar para alguien a quien el rock no le gusta en primer lugar, si que es realista decir que THE DARKNESS son capaces de gustar a todos los fans del rock. El problema, el gran problema, es que muchos se los han tomado como una broma. Algunos han captado el significado de su propuesta (una revitalización del cock-rock con ciertos aires queenianos) y otros simplemente los han denostado por no ser artistas super – serios, porque no hacen discos conceptuales de 800 minutos o por vaya usted a saber. El asunto es que THE DARKNESS no dejan a nadie indiferente, para suerte de éstos.
Tras un demasiado bueno “Permission To Land”, era lógico que los chicos de THE DARKNESS no pudieran alcanzar el nivel de su anterior disco. Está claro que para preparar un primer disco uno cuenta con muchos años de margen, pero para preparar el segundo uno solo cuenta con unos pocos meses, y eso implica un bajón en la calidad compositiva. Por poner un ejemplo, “Black Shuck” o “Get Your Hands Off My Woman” habían sido tocadas hasta la saciedad por THE DARKNESS antes de ser grabadas, pero difilmente los chicos habrán podido tocar unas pocas decenas de veces los temas de “One Way Ticket To Hell…and Back” antes de entrar al estudio.
Los problemas internos también han minado un poco la grabación del segundo disco. La salida del bajista Frankie Poullain (el del bigote) provocó que la banda debiera emplear algo de tiempo en localizar a un nuevo encargado de las cuatro cuerdas. Y por último, trabajar con un productor como Roy Thomas Barker – famoso por su trabajo junto a QUEEN- implica dar un vuelco al sonido que no siempre será del agrado de todos los fans.
“One Way Ticket To Hell…And Back” sirve como refuerzo para las influencias de QUEEN que la banda siempre ha mostrado, sin duda. Mientras que “Permission To Land” tenía más de AC/DC y de THIN LIZZY, éste nuevo disco tiene un componente pomposo y excesivo, plenamente visible en canciones como “Hazel Eyes”, “Seemed Like a Good Idea at The Time” y similares, que le quita buena parte de la mascara hard-rockera a la banda inglesa. Evidentemente, no es un disco de temas pop, pero se echa en falta un buen montón de guitarras en el sonido final del disco.
Por suerte, el single inicial del disco, “One Way Ticket”, no muestra ese defecto. Quienes escuchan a THE DARKNESS lo hacen para escuchar guitarras como apisonadoras al estilo de Malcolm y Angus Young. A fin de cuentas, esa es la gracia del asunto: revivir el pasado. Pero THE DARKNESS se han desviado por terrenos muchos más melódicos y menos guerreros a la hora de componer los temas de éste nuevo disco. De todos, modos sigue habiendo canciones como “Dinner Lady Arms” que sólo se pueden comparar a gemas como “Friday Night”, uno de los mayores éxitos de su anterior disco.
La voz de Justin Hawkins también ha mejorado mucho. Menos agudos imposibles y más melodía es lo que le hacía falta utilizar al cachondo vocalista de la banda y eso es lo que ha hecho en éste nuevo disco. Sin duda, los excesos vocales son algo menores en “One Way Ticket”, aunque los momentos de gloria en flasete siguen existiendo. A fín de cuentas, eso es lo que hace que THE DARKNESS sean THE DARKNESS.
Entre los temas más rockeros del disco, encontramos “Knockers”, el tema título, “Is It Just Me” o el primitivo “Girlfriend”. Sin duda, THE DARKNESS deberían haber tenido unos meses más para componer este segundo disco, ya que no está a la altura de su debut. Pero como tampoco se trata de una edición precisamente decepcionante, lo más habil es decir que se trata de un disco que va entrando de manera más lenta que el anterior. Y es que es cierto!
Canciones
- One Way Ticket
- Knockers
- Is It Just Me
- Dinner Lady Arms
- Seemed Like a Good Idea At The Time
- Hazel Eyes
- Bald
- Girlfriend
- English Country Garden
- Blind Man

