Desde que a Neal Morse se le apareció el Todopoderoso y, al mas puro estilo STRYPER, le dijo que abandonara la música, está claro que SPOCK’S BEARD no han sido lo mismo. Siguen siendo probablemente una de las mejores bandas de progresivo de la era actual, pero el toque “especial”, el toque que les separaba de todas las demás bandas se ha ido perdiendo con los años desde que Neal ya no está en la banda. En su momento hubo que hacer “de tripas corazón” y poner a Nick D’Virgilio a cantar a la vez que a tocar al batería, y el resultado sigue siendo rompedor. Pero la mística especial de esta banda (algo a veces hasta más importante que la propia música) se ha ido difuminando hasta practicamente hacer de ellos “una banda más”. También es cierto que les descubrí escuchando el practicamente insuperable “V” del año 2000 y que eso también pesa lo suyo. Pero bajo ningún concepto son una mala banda. De hecho, cualquiera que –le guste el progresivo o no- piense que SPOCK’S BEARD no son una buena banda, está totalmente fuera de sus casillas.
“Octane”es la continuación lógica de “Feel Euphoria” y alterna sabiamente los pasajes más progresivos, con fragmentos muy atmosféricos y partes totalmente rockeras que hacen de ellos una banda sumamente interesante. De todas formas, se decantan mas por lo primero que por lo ultimo, dejando espacio para lo segundo. Si alguien espera progresivo “para todas las edades” al estilo DREAM THEATER, cabe decir que SPOCK’S BEARD son un grupo más que digno para poner las esperanzas cuando uno ya se ha cansado del tono de voz de James LaBrie.
Desde que D’ Virgilio está al mando de los aspectos puramente creativos de la banda, se nota un endurecimiento del sonido cuando a la banda le da por soltarse y apretar el boton de distorsión en la pedalera. “Surfing down The Avalanche”, con la cantidad adecuada de alucinogenos en el cuerpo, podría pasar como Stoner Rock por momentos. “The Planet’s Hum” también se podría encuadrar bajo esa definición, y “As Long As We Ride “ la podrían haber firmado FREE después de irse de borrachera con BACHMAN TURNER OVERDRIVE a casa de David Gilmour de PINK FLOYD cuando era joven, donde Jimmy Page se encargaba de servir la bebida.
Por otro lado, los SPOCK’S BEARD más tipicos, los que todo el mundo espera, son perceptibles en “Climbing Up That Hill”, “Letting Go” y especialmente el baladón “She Is Everything”, que para más de uno, será el momento definitivo de este disco.
En lo que a instrumentación respecta, no hay más alardes que los estrictamente necesarios en un disco editado por Inside Out con porada surrealista. Ryo Okumoto hace de las suyas aquí y allá, pero en general el teclado no es tán fundamental como en obras anteriores. Compositivamente, no hablaríamos del mejor disco de su historia – “Snow” y “V” ocupan la categoría- pero está claro que lo que hay aquí es un ejercicio de inspiración que pocas bandas pueden llevar a cabo. Por eso, SPOCK’S BEARD siguen siendo imprescindibles, aunque hayan perdido el toque único al que hacía referencia al inicio de esta crítica. Cuando PINK FLOYD perdieron el toque único de Roger Waters no dejaron de ser buenos. Y aunque la distancia es insalvable, la comparación es valida.
Canciones
- The Ballet Of The Impact
- I Wouldn’t Let It Go
- Surfing Down the Avalanche
- She Is Everything
- Climbing Up That Hill
- Letting Go
- Of The Beauty Of It All
- NWC
- There Was a Time
- The Planet’s Hum
- Watching The Tide
- As Long As We Ride

