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The Metal Circus
Review

Tesla – Mechanical Resonance

Tesla – Mechanical Resonance 9.5
Banda
Tesla
Disco
Mechanical Resonance
Año
1986
Sello
Geffen Records

Nikola Tesla era un inquieto croata nacido a mediados del siglo diecinueve quien desde los cinco años descubrió que su pasión en la vida era la de inventar artilugios que tuvieran algún uso útil en la sociedad. Cuando ya acarreaba varios niveles de estudios en su ser, viajó a Estados Unidos y se plantó delante del mismísimo Thomas Edison para mostrarle, entre otros inventos, su descubrimiento de la corriente alterna, método de transmisión de energía eléctrica que se utiliza incluso en la actualidad. El señor Edison no vio factible esta forma de corriente, pero aún así estaba sorprendido por los conocimientos de Tesla, así que lo contrató y le prometió 55.000 dólares si conseguía perfeccionar otro tipo de corriente en la que él trabajaba: la corriente continua. Nikola Tesla lo consiguió, pero Edison para no pagar su deuda, ya que consideraba imposible que lo lograra, justificó que lo del dinero como apuesta era un simple chiste americano. Evidentemente Tesla no se lo tomó nada bien, y partió toda unión con su ídolo, e incluso desechó un premio Nobel de Física al tener que compartirlo con el norteamericano. Pero la puñalada trapera no quedó ahí, Edison habló con distintas autoridades para que prohibieran la corriente alterna, entre otros motivos, por la mala propaganda de su uso en la nueva silla eléctrica. Aún así, Tesla no se desmoralizó y ganó la partida en la Exposición Universal de Chicago donde logró hacer funcionar su invento iluminando cincuenta mil lámparas a distancias kilométricas e implantando posteriormente su invento en muchos sitios del planeta. Tesla se hizo rico y famoso, pero si era un excelente inventor, era todo lo contrario en los negocios, de ahí que perdiera la autoría de muchos de sus inventos, caso del radar o de la radio, cuya patente fue robada por el italiano Marconi. Sus inventos superaron los 700, algunos más curiosos e importantes que otros (¿qué era eso de máquina para fotografiar el pensamiento?) pero no pararíamos nunca de contar anécdotas de este señor.

Muchos estaréis pensando a que viene esta introducción en una web donde se habla de rock, metal y similares. Bueno… nunca esta de más un poco de cultura general, y más aún, si dicho personaje histórico guarda relación con la banda a tratar. Originalmente llamados CITY KID, TESLA fue fundado como grupo alrededor de 1984 en Sacramento, California, por los siguientes miembros: Jeff Keith (voz), Tommy Skeoch (guitarra), Frank Hannon (guitarra y teclados), Brian Wheat (bajo) y Troy Luccketta (batería). Fue la propia compañía Geffen, con la que ficharían de forma casi inmediata, quién les sugirió un cambio de nombre, ya que con el ridículo CITY KID no llegarían a tocar más allá de dos manzanas de su local de ensayo, así que adquirieron el apellido del inventor croata, y posteriormente todos los títulos de sus trabajos de estudio, incluso de algunos temas (exceptuando su regreso en el nuevo milenio con “Into The Now”) guardan estrecha relación con las teorías y la vida extravagante de Nikola Tesla.

El mismo año que entraron en las filas de la discográfica Geffen, en 1986, se publicó “Mechanical Resonance”, su disco debut, que fue recibido en todo el globo como una nueva visión de interpretar hard rock fuera de las corrientes más usuales y explotadas que se practicaban en Norteamérica por aquellos tiempos. Y es que TESLA es un ejemplo particular y genuino de aquella época. Sus apariencias distaban mucho de las clásicas bandas de moda de hair metal, ya que ellos no usaban toneladas de coloretes ni pintalabios y tampoco prescindían de la experiencia de un peluquero que hiciera malabares para moldear y cardar sus melenas con exceso de laca. Musicalmente TESLA también se alejaba de las patentes casi clónicas de las formaciones de la época, incluyendo la ferviente escena angelina con MOTLEY CRÜE y unos recién llegados GUNS & ROSES como epicentros de atención. Su hard rock era duro y metálico moldeado a su época, a la misma vez que rancio y con cierto sabor añejo al incluir bases blueseras propias de los 70 en sus composiciones, todo ello acompañado con la particular voz rota y rasgada de su vocalista Jeff Keith como sello propio. Tampoco buscaban los estribillos fáciles de índole comercial, ni melodías con grandes dosis de edulcorantes; TESLA iban siempre a contracorriente, si las bandas de hard rock (dígase también sleazy, A.O.R., Hair Metal, rock melódico…) de finales de los ochenta se suavizaban más cuanto más se acercaban a los 90, TESLA se endurecían más, y si la gran mayoría de las formaciones buscaban ese ansiado tirón comercial con alguno de sus singles, los de Sacramento se limitaban a componer canciones que se convertirían en clásicos atemporales (algo parecido les pasó a CINDERELLA, con quién guardan ciertas similitudes en sus carreras musicales). TESLA mantuvieron, y siguen manteniendo, una personalidad a prueba de bombas. Lo extraño fue que el público le diera la razón aún estando al margen de las modas, tal vez porque encontraban en esta banda una vía de escape ante tanto modelismo estético y carencia de ideas musicales. Un disco de platino conseguido con “Mechanical Resonance” y el puesto 32 del ranking Billboard, son datos que bien lo certifica.

“Mechanical Resonante” se abre con el excelente y pegadizo “Ez Come Ez Go”, tema a medio tiempo que no pierde crudeza en ningún momento, sobre todo en puentes y estribillo donde la voz de Jeff se eleva paulatinamente con garra y potencia. Más acelerada se presenta a continuación “Cumin’ Atcha Live”, tras una intro de guitarra en la que se simula una improvisación (tal vez lo sea), y en la que TESLA presenta una de sus mejores cartas: las guitarras de Tommy Skeoch y Frank Hannon. Solos rápidos y metalizados se conjuntan a la perfección con un estribillo pegadizo, puro y propio de este estilo. Y no solo en este tema ni en este disco, en toda su discografía, este grupo ha tenido una gran baza a su favor en estos dos guitarristas, ya que siempre se han mostrado imaginativos, sorprendentes e inspirados en cada interpretación y junto al tono de voz tan característico de su frontman, y al tratamiento único que imprimen cuando incluyen guitarras acústicas en sus composiciones, las guitarras de estos dos hachas han formado parte del sello de identidad de TESLA.

“Gettin’ Better” y “2 Late 4 Love”, son los dos siguientes cortes en aparecer. Dos temas a medio tiempo donde el gancho, las buenas melodías, los excelentes estribillos acolchados por coros nada redundantes, y en general, todo lo necesario para que una canción sea redonda, llegan a tiempo a la cita para seguir manteniendo el alto nivel de “Mechanical Resonance”. A continuación llega uno de los mejores temas de este disco, “Rock Me To The Top”, de ritmo más vivo que el tan practicado medio tiempo. El trabajo de las guitarras de trasfondo suena fresco, preciso, e incluso dejan huecos para que el bajo de Brian Wheat luzca su propia línea melódica, mientras que por otro lado, Jeff Keith se despacha a su antojo con unas magníficas melodías que encuentran su golpe de efectismo en un pegadizo estribillo, de los mejores y más logrados de todo el redondo. “We’re No Good Together” es un amago de balada, su inicio es lento, con un Jeff Keith intachable en su libre y particular forma de ejecutar las líneas vocales, pero a mitad del mismo rompen en ritmo enérgico dando lugar a un desparrame de solos de guitarra que hacen culminar este tema con gran intensidad. Y hablando de energía, intensidad y pletóricos solos de guitarras, el medio tiempo “Modern Day Cowboy” los contiene en grandes dosis, brillando y destacando con luz propia esos punteados a las seis cuerdas en el ecuador de este corte.

Un inicio lento de teclados marca el comienzo de “Changes”, con un vocalista que presta su voz a la suavidad y la melancolía. Tema que ondea entre la balada (en sus estrofas vocales) y el medio tiempo con el que levantan rítmicamente el estribillo, donde los teclados también tienen su parte de colaboración pero de forma leve y sin restarle protagonismo a unos excelentes (para variar) solos de guitarras. Con “Little Suzi” ponen TESLA en práctica, como se citó anteriormente, una de las señas propias que más ha marcado su particular estilo, las guitarras acústicas, que hallan la perfecta armonía con las eléctricas que ejecuta los punteos. Aún usando acústicas, no por ello caen esta formación en el típico recurso de introducirlas sólo para las baladas, también exhiben una gran maestría en su uso dentro de los medios tiempos. Con los mismos elementos (acústicas que se unen con eléctricas en perfecta comunión) y también a medio tiempo, suena a continuación “Love Me”, donde predomina la sintonía blues de su melodía vocal.

TESLA desde sus inicios ha sido un grupo atemporal, atípico en el movimiento musical que se enmarcaba dado su localización geográfica sobre todo, y dentro de su estilo nunca se han olvidado de aplicar varios apuntes de innovación. Pues bien, los dos últimos temas de “Mechanical Resonance” abrían con total transparencia esta posibilidad en sus futuras entregas, algo que corroboraron a lo largo del tiempo. En “Cover Queen” introducen distintas distorsiones, algún que otro talk box y efectos, pero lanzados en destellos y sin perder hilaridad y el sentido de rítmico y melódico de una canción en sí, y por supuesto, sin abandonar el sonido TESLA. Algo que no suele faltar en un disco de hard rock y estilos aledaños es una balada, y este disco debut la contiene como tema de cierre. Pero “Before My Eyes” no es una balada al uso, es más, se calificaría más bien como una canción lenta por ser…digamos, un tanto atípica y distinta de lo que entendemos por balada estrictamente. Su ritmo es arrastrado, pesado, atmosférico, para nada propio de este estilo, pero aún así contiene magia y belleza al mismo tiempo, y reafirma que TESLA pueden poner en práctica todas las ideas de renovación que se les antoje sin perder su personalidad sónica. Sin duda, un extraño y raro final para un disco memorable, sin ninguna lacra en su contenido, y que sentaría una base sólida para la carrera musical de esta agrupación.

Su popularidad aumentó tres años después de forma considerable a partir de la publicación de su segundo disco “The Great Radio Controversy” que encontró en la balada “Love Song” un extraño hits que les hizo escalar dentro del Top 10 de Estados Unidos. Y fue un extraño hits, porque este tema se aleja por kilómetros de las pomposas baladas de aquellos tiempos. En 1990 TESLA se adelantaron y crearon precedentes en el formato acústico tan explotado posteriormente por la MTV, publicando un excelente directo llamado “Five Man Acoustical Jam”, en el que dejaban constancia, aparte de su gran humor en escena, de su técnica en las acústicas, de la naturalidad con la que encaran un directo, y de su maestría a la hora de realizar y adaptar versiones a su terreno. Con su tercer y cuarto trabajo de estudio, “Psychotic Supper” en 1992, y “Bust A Nut” en 1994, TESLA, sobre todo en este último, regresan a sus raíces setenteras pero con más contundencia y con un sonido más cercano al heavy metal tradicional que al hard rock tan característico de sus dos primeras obras. Tristemente no todo el público entendió esta propuesta, aunque la calidad de sus temas es indiscutible, y este último “Bust A Nut” supuso el enterramiento antes de lo esperado de la banda. Fueron muchas las causas de su disolución, entre ellas el abandono de Tommy Skeoch quién jugueteaba peligrosamente con las drogas, y por otro lado, aunque este disco llegó a ser disco de oro (medió millón de copias en los Estados Unidos que se dice pronto), a nivel de ventas, Geffen lo consideró un fracaso en comparación con las cifras millonarias de sus primera entregas. Tampoco podemos olvidar que dicha compañía había aumentado su ambición empresarial ya que tenía en nómina a un monstruo de las ventas a los que les dedicaba la mayor atención; sin duda estamos hablando de NIRVANA. A duras penas se completó la gira promocional de “Bust A Nut” como cuarteto, y ahí quedó todo, con 14 millones de copias vendidas en todo el mundo por toda su producción musical hasta entonces, y con una considerable fama.

Mientras TESLA se encontraban fuera del panorama, se editó el recopilatorio “Time’s Makin’ Changes” en 1995 para cerrar flecos con la compañía. Cinco años después, en Octubre del 2000, decidieron reunirse de nuevo con Skeoch de nuevo en sus filas, para dar un concierto en acústico en su Sacramento natal, y de dicha actuación se publicaría al año siguiente “RePluggedLIVE”, y otro recopilatorio para celebrar tan esperada vuelta llamado con la originalidad de estos casos “The Best Of Tesla”. Como muchos sabéis el regreso de la banda con nuevo trabajo debajo del brazo se produjo en el 2004 con “Into The Now” a través de Sanctuary Records, un disco que nos devuelve a los mejores y más potentes TESLA, sin olvidarse de plasmar ideas de renovación acorde a los nuevos tiempos. La longevidad de su ausencia no caía en saco roto con este disco, que aún sin haber escrito material nuevo en casi diez años, los norteamericanos graban uno de sus mejores trabajos.

Sin duda, el disco protagonista de esta reseña bien merece un hueco en todas las estanterías de los seguidores y no tan seguidores del hard rock en general. Hace casi veinte años que “Mechanical Resonance” vio la luz; sonaba fresco e innovador por aquel entonces, sigue sonando de la misma forma en los presentes días, y con toda seguridad, dentro de otros veinte años, mantendrá su frescura intacta. Sin fecha de caducidad.

Canciones

  1. Ez Come Ez Go
  2. Getting’ Better
  3. Cumin’ Atcha Live
  4. 2 Late 4 Love
  5. Rock Me To The Top
  6. We’re No Good Together
  7. Modern Day Cowboy
  8. Changes
  9. Little Suzi
  10. Love Me
  11. Cover Queen
  12. Before My Eyes