Más de 20 años, unos 15 con JADIS, son el principal argumento musical de Martin
Orford, una eminencia en lo que se refiere a talento compositivo. El contrastado
teclista, no obstante, no ha querido sorprender en el quinto trabajo de esta
banda británica haciendo que “Fanatic” parezca un disco tributo a los clásicos
del género, véase GENESIS o MARILLION, esta última, banda de la cual fueron
teloneros. JADIS, habiendo editado discos tan ejemplares como “Across the water”
y siendo relegados a un lógico ostracismo (haber llegado tarde tiene su precio),
optan por dar cancha a lo que llevan dentro, sin unas pretensiones que, lamentablemente,
se muestran tan necesarias en las composiciones de nuestros días.
Así que, el que busque elitismo desmesurado en sus instrumentaciones va a caer
en la confusión al degustar la belleza de su primer corte, “The great outside”,
donde el talentoso guitarreo de Gary Chandler deambula entre el sinfonismo de
mediados de los 70 y el hard rock americano. Quizás esta aparentemente natural
mezcla es la que puede hacerles diferenciar de su obcecado acercamiento a los
clásicos progresivos. El tema ya transmite una de las claves de un disco, aparentemente
más sencillo de lo que parece, el cual evoca al misterio en el acertado encasillamiento
de cada pieza de las composiciones.
Por contra, un regusto popero algo indigesto perturba la magia sinfónica haciendo
que las melodías vocales de Gary, otra constante en su sonido, se muestren demasiado
accesibles haciéndoles perder credibilidad. Aunque “Into temptation” roce lo
notable en lo ejemplar de su ejecución instrumental, recordando a unos viejos
U2 en los efectos de guitarra, otros títulos como “Each a everyday” o “Yourself
alone” forman un ramalazo edulcorante con descarados toques GENESIS de sus desafortunados
últimos años.
“I never noticed”, con unos teclados que envuelven de primitiva sensación progresiva,
sería otra de las pistas más reseñables, haciendo hincapié en la emotividad
rememorando las mejores composiciones del gran genio Fish al frente de sus añorados
MARILLION.
El disco parece debatirse en un interesante enfrentamiento instrumental entre
sus dos líderes, Gary y Martin, aunque lo realmente interesante ocurre cuando,
a nivel compositivo, logran conjuntarse sin eclipsaciones indeseables, algo
que logran sortear en la instrumental “Fanatic”, pero, que no consiguen solventar
en la mayoría de pasajes. Obviamente, el guitarreo del primero es el que consigue
mayor protagonismo evidenciando un buen gusto en la consecución de interesantes
riffs, como por ejemplo en “Take these words”. Una elegante balada como “What
kind of reason” y la excitante “Who can we be sure” cierran un disco envidiable
en sabiduría instrumental, pero, exento de agresividad y ambición.



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