OPETH lo han vuelto a lograr, no me cabe la menor duda. Tras las primeras escuchas he de reconocer que mi desilusión fue notoria puesto que esperaba otra cosa, aún habiendo sido advertido de la “naturaleza” acústica, intimista y minimalista de este trabajo.
Pocas bandas poseen una trayectoria tan brillante y carente de altibajos como la de los suecos OPETH, quienes en los últimos años se han erigido como una de las formaciones más originales e innovadoras aparecidas sobre la faz de la tierra. Han sabido evolucionar desde un death metal melódico y sinfónico ya de por sí altamente original en sus primeros trabajos hasta lo que actualmente practican. Lo cierto es que tengo mis dudas acerca del futuro de la banda, no me atrevo a afirmar cuál será el ejemplo a seguir en los años venideros, su anterior “Deliverance” o este “Damnation”. En cualquier de los dos casos, serán bienvenidos hagan lo que hagan puesto que tienen el don de convertir en obra maestra todo aquello que tocan.
Ante todo, “Damnation” NO es un disco de death metal. Aclarada esta premisa podemos adentrarnos en los entresijos que esconde este trabajo.
Con una clara voluntad por resucitar el viejo sonido de los vinilos de antaño, OPETH han optado por una producción 100 % de acorde al tipo de sonoridad que predominaba en los años 70, con una batería muy seca, muchas guitarras acústicas, solos psicodélicos (“Death whispered a lullaby” es un claro ejemplo de ello), un tratamiento especial y muy elaborado de las voces, melodías, arreglos y coros, unos teclados que recuerdan a los THE MOODY BLUES (recreando secciones de cuerda), préstamos musicales de PINK FLOYD por todos lados… En resumidas cuentas, mil y un factores que hacen de este “Damnation” una obra musical al alcance de muy pocos.
No quiero dármelas de sibarita ni mucho menos hablar de elitismo, válgame dios, pero lo que sí tengo más que claro es el hecho de que “Damnation” no está al alcance de todo el mundo, requiere muchas, repito, muchas escuchas y sobretodo un bagaje musical importante para poder asimilar todo lo que aquí se da cabida, ya sea rock sinfónico, pop, psicodelia, o simplemente pop/rock a secas.
Nada más que decir por mi parte salvo una cosa, Mikael Akerfeldt es dios. Amén.
Canciones
- Windowpane
- In My Time Of Need
- Death Whispered A Lullaby
- Closure
- Hope Leaves
- To Rid The Disease
- Ending Credits
- Weakness

