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The Metal Circus
Review

Epica – Consign To Oblivion

Epica – Consign To Oblivion 8.4
Banda
Epica
Disco
Consign To Oblivion
Año
2005
Sello
Transmission / Goi

Había hambre de nuevo disco de EPICA. El que hayan pisado hasta en tres ocasiones suelo español, una de ellas encabezando su propia gira, teniendo un solo álbum editado en el mercado no ha sido producto de la casualidad. El hecho de que su compañía discográfica haya pujado fuerte por ellos (con el esfuerzo promocional que ello implica) y que hayan obtenido el clamoroso favor de crítica y público les ha llevado hasta el escalafón más alto al que puede aspirar una banda novel que no pertenezca al círculo “mainstream”.

Y lo que aquí encontramos de nuevo es una obra magna que nos vuelve a corroborar que el mundo interno de Mark Jansen no conoce límites, erigiéndose a través de las composiciones de este “Consign To Oblivion” como el buen compositor que es, sin necesidad de que para ello se tenga de hacer servir de argumentos extremadamente retorcidos (evidentemente no estamos hablando de un grupo de avantgarde ni de progresivo, sino de gothic metal sinfónico). Eso sí, no hay que olvidar que la labor del teclista Coen a los arreglos es la otra pieza del puzzle que se adivina necesaria para que todo esto suene tal y como tiene que sonar a la hora de dar el toque de gracia a las tan delicadas como bombásticas orquestaciones. Y qué mejor para comandar la nave y abrir puertas que una mezzo-soprano como la copa de un pino, Simone Simons. Y es que cuando uno se pone a analizar a fondo cómo funciona el engranaje de la banda se da cuenta de la importancia de cada una de sus piezas…

Volviendo (o hincando el diente por primera vez) al disco en sí de entrada cabe decir que, a diferencia de su predecesor, parece ser que “Consign to Oblivion” no es un álbum que entre a la primera, pero que termina empapando claramente nuestras neuronas a las pocas escuchas sin necesidad de ningún tipo de esfuerzo por nuestra parte. Supongo que debido a la expectativa y a falta de encontrarnos con una gran novedad aparente tendemos a situar el disco en una primera escucha bastante por debajo de “The Phantom Agony”. De hecho, desde mi punto de vista este disco no llega a la altura de su primera obra, pero se le acerca BASTANTE, lo cual ya es mucho.

El compacto se inicia con una introducción orquestada grandilocuente al estilo de las bandas sonoras de Hans Zimmer que tanto fascinan a Mark Jansen (“Hunab K’u”, corte que suena a superproducción hollywoodiense por todos lados). Ciertamente, inmejorable para meternos en el disco. El primer tema, “Dance Of Fate”, me desconcertó un poco por el sonido del doble bombo, bastante más orgánico de lo que me esperaba, y una mezcla final que parece haber quedado algo baja. Ignoro si este pequeño detalle solo se puede apreciar en mi copia promocional (a falta de una última masterización), pero realmente no es algo a lo que haya que darle demasiada importancia, ya que el disco por lo general suena muy bien y a este detalle se acostumbra uno en un santiamén. De hecho, como viene siendo habitual en este tipo de producciones más grandilocuentes, el omnipresente Sascha Paeth está tras de los mandos, lo cual siempre es sinónimo de calidad.

Son algunos los aspectos que llaman la atención de este segundo disco. El primero de ellos, que Simone Simons abandona algo más las tonalidades mezzo-soprano estándares (y a veces soprano a secas) que imprimía en casi la totalidad de los cortes del primer álbum para cantar de un modo mucho más suelto y en una calidad de registros ciertamente diversa. Para que nos entendamos, Simone ahora canta de una forma bastante más parecida a la de nuestra querida Floor Jansen, hecho que dota de un dinamismo sutil pero vital a muchos de los temas. Muestras de ello las tenemos desde el movidito primer corte hasta maravillas como “Another Me ‘In Lack’ech’”, pero sobretodo en “Mother Of Light“ (canción que, por cierto, contiene uno de los pocos blast beats del álbum) , donde estas líneas vocales se acogen más a lo antes mencionado; y no hay que escarbar mucho para encontrar la razón: este tema, tal y como ha reconocido Mark, fue compuesto en un principio para el “Decipher” de AFTER FOREVER, por lo cual hemos de suponer que las melodías estaban pensadas para que salieran de las cuerdas vocales de Floor. De hecho, no me extrañaría que, aunque nadie lo haya dicho en público, algún que otro tema como sobretodo “Force Of The Shore”, también hubiera estado pensado originariamente para aquél disco (por lo menos en parte), ya que en él se vuelven a explorar senderos muy parecidos a los de la citada exbanda del guitarrista. Otros dos aspectos que me han llamado la atención es que las canciones no son tan complejas ni poseen tantos recovecos compositivos como en la anterior obra y que la voz gutural del señor Jansen sólo hace acto de presencia en 3 de las 11 composiciones que componen el disco. Eso sí, cuando aparece no lo hace en un mero plano anecdótico, ya que se erige uno de los principales argumentos de dichas canciones. Y si no escuchad el último tema, “Consign To Oblivion”. Tema que, por cierto, es la composición monumental que cierra el álbum, con una duración que roza los diez minutos y que nos ofrece un viaje algo más elaborado y más extremo de lo que venía siendo habitual (blast beats, voces death y voces black inclusive), apareciendo en él las orquestaciones más emotivas y erizavellos del compacto. Magistral.

Por lo demás, volveremos a encontrarnos una multitud aplastante de coros en el 95% de las canciones del disco, tal y como viene siendo marca habitual de la casa. ¿Qué sería de EPICA sin ellos? En muchas ocasiones éstos son usados como puentes que desembocan en delicados estribillos como es el caso de “Dance Of Fate”, pero en otras dichos coros, secundados por la voz de Simone, conforman el clímax de los temas, como en “The Last Crusade”. “Blank Infinity” es otro corte que destaca por méritos propios, sobretodo en lo concerniente al plano vocal, donde la combinación de tonalidades y registros, así como el inteligente trabajo instrumental nos hacen suyos durante cuatro minutos, perfecta para cerrar los ojos y evadirte. También me gustaría hacer una mención especial a “Quietus”, composición que a través de su magnetismo barroco en muchos de sus pasajes me ha hecho pensar en el primer disco de LUCA TURILLI (“King Of The Nordic Twilight”), por sorprendente que pueda parecer; de hecho, la dinámica de la canción me ha recordado concretamente al “Princess Aurora” de dicho álbum.

En la categoría de las baladas encontramos dos temas: “Solitary Ground” y “Troís Vierges”. El primero sigue los parámetros más o menos habituales en este tipo de bandas: voz dulce y emotiva, batería calmada, orquestación y guitarra distorsionada en un segundo plano que hace su aparición a medida que nos aproximamos al estribillo. Como no podía ser de otra forma, se trata de un corte de lo más notable. “Troís Vierges”, por otra parte, creo que les ha quedado un pelín sosa. La canción discurre por unos pasajes muy calmados con ausencia total de guitarra y batería, con orquestación y teclado de corte renacentista como único acompañamiento. Por mucho que cante en ella Roy Kahn (KAMELOT) parece faltarle un pequeño empujón para que acabe de despegar, muy a pesar de tratarse de una balada de lo más digna.

En cuanto a las letras, tal y como se refleja a través de la portada, están en parte inspiradas en los entresijos de la cultura Maya, tema que por lo visto se encuentra entre los intereses actuales de Mark Jansen. A pesar de ello, las canciones que tienen que ver con sensaciones más abstractas como el amor o el devenir de las almas en el plano terrenal también pueblan el minutaje del álbum.

En definitiva, un disco que escuchado con detenimiento nos muestra una continuación y evolución natural de la ópera prima de la banda. Exquisito y con multitud de detalles, aquí tenemos una esperada perita en dulce para los amantes de este estilo. Mientras Mark Jansen esté metido en todo esto, me parece que tendremos gozo para rato.

Canciones

  1. Hunab K’u  “A New Age Dreams” – Prologue
  2. Dance Of Fate
  3. The Last Crusade “A New Age Dawns #1”
  4. Solitary Ground
  5. Blank Infinity
  6. Force Of The Shore
  7. Quietus
  8. Mother Of Light “A New Age Dawns #2”
  9. Trois Vierges
  10. Another Me “In Lack’ech”
  11. Consign To Oblivion “A New Age Dawns #3”