7.1 - Banda
- Hammerfall
- Disco
- Chapter V: Unbent, Unbowed, Unbroken
- Año
- 2005
- Sello
- Nuclear Blast / Mastertrax
Para muchos, el día en que Stefan Elmgren y Joacim Cans se conocieron en una escuela de músicos de Estados Unidos debería ser marcado en el calendario por sus connotaciones trágicas, similares a la muerte de Kennedy o el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. Para otros, estudiar la discografía de HAMMERFALL y los solos de Oscar Dronjak debería ser asignatura obligatoria en educación primaria, por encima de matemáticas y similares. Lo que está claro es que en el caso de HAMMERFALL no hay término medio: o te encantan o los aborreces. También contribuye el hecho de que en los últimos siete años no han dado tiempo ni de respirar, con la excepción del pequeño “break” que tuvieron entre la edición del directo “One Crimson Night” y este nuevo “Chapter V”. Pero en medio hubo disco en solitario de Joacim Cans, con lo cual el descanso fue breve.
Sin situarme en ninguno de los dos terrenos mencionados anteriormente, he de admitir que HAMMERFALL son buenos en lo que hacen. Han cogido la esencia de bandas clásicas de Heavy Metal puro como ACCEPT, IRON MAIDEN y JUDAS PRIEST y no se han molestado en absoluto en innovar sobre ellas. Y el tiempo les ha dado la razón, pues el público heavy (al menos, el grueso más destacable) no gusta de medidas innovadoras. Han vendido cientos de miles de discos en Europa y han conseguido una base de seguidores de la que pocas bandas aparecidas en los últimos diez años pueden alardear. Y pese a que a mi o a ti te gusten HAMMERFALL, los hechos son simples: cobran por lo que hacen, y cobran bien. Tu opinión o la de éste crítico no cuentan, pues la gente da la razón cuando paga por el disco o por la entrada del concierto. HAMMERFALL pueden estar contentos.
“Chapter V: Unbent, Unbowed, Unbroken” sigue la línea que trazaron más claramente con “Crimson Thunder” y que se comenzara a perfilar con “Renegade”. Se han querido desmarcar del Power más infantil que se hizo popular a principios del nuevo milenio y han buscado acercarse más a las bandas clásicas como las arriba mencionadas. Hay algún momento sorpresivo, como por ejemplo el duelo entre teclado (¿?) y guitarra en “Secrets”, con una clara reminiscencia al sonido típico de RHAPSODY. En “Fury Of The Wild”, Joacim Cans se supera a sí mismo con una línea vocal que de tan aguda parece interpretada por un joven Bruce Dickinson –salvando las diferencias.
“Born To Rule” suena a “Balls To The Wall” por los cuatro costados. Lo que parece una referencia simpática a ACCEPT se comienza a convertir en una constante en los últimos dos discos de la banda. Si yo fuera el señor Udo Dirkschneider les metía un pleito del tamaño de Nueva Zelanda y me ahorraría de reunir a ACCEPT para pagarme la jubilación…
Algo menos común es la bagatela acústica titulada “Imperial”, la cual solo se ve rota por la puñetera manía que las compañías han adquirido en los últimos años: insertar mensajes aleatorios en las copias promocionales de los discos. En este caso Joacim Cans nos recuerda que él es Joacim Cans y que estamos escuchando una copia promocional del nuevo disco de la banda. Gracias, no lo sabía.
Como sorpresa, la banda ofrece un tema de mas de doce minutos para acabar el disco titulado “Knights Of The 21st Century” el cual, para ser sinceros, es pesado como el solo. Parece que la intención fuera alargar un tema innecesariamente, en lugar de juntar un montón de ideas y darles salida en un tema que incorporara cambios múltiples, como suele pasar en estos casos. Eso si, el primer minuto del tema se lo come una intro absurda de un señor gritando “The Prophecyyyyyyy” y gruñendo cosas varias. Debe ser mi subconsciente después de haber escuchado el disco entero.
Canciones
- Secrets
- Blood Bond
- Fury Of The Wild
- Hammer Of Justice
- Never Ever
- Born To Rule
- The Templar Flame
- Imperial
- Take The Black
- Knights Of The 21st Century
