Elegancia para todos los públicos-Puesta de largo de la banda finesa con su álbum más accesible hasta la fecha. Su éxito es rotundo por toda Europa y, tras presentar el disco por todo el Viejo Continente, uno ve con tristeza que Tarja deba dejar al grupo durante dos años, cuando parecen estar en la cresta de la ola. El flamante nuevo fichaje de Marco Hietala al bajo parece más una excusa para fichar un cantante como sustituto temporal que no un bajista consagrado. Su voz melódica y educada les aleja definitivamente de las guturalidades de sus dos primeros trabajos. Su evolución parece no continuar su apuesta hacia el power orquestal y elegante de Wishmaster, aquí han bajado las revoluciones y los resultados obtenidos son evidentes: Century child es su obra más accesible y exitosa. Dead to the world es un single en potencia capaz de romper listas con el apoyo necesario. Las voces de Marco y Tarja se turnan consiguiendo uno de los mejores temas que hayan grabado nunca. En End of all hope repiten la fórmula Wishmaster de acentuar las sílabas. Tuomas Holopainen ha conseguido orquestar y dotar a las canciones de un aire más sinfónico que en anteriores entregas. La balada Slaying the dreamer no alcanza el nivel de sus anteriores obras pese a tener suficiente calidad. Cabe destacar también Bless the child y sobretodo la preciosa Phantom of the opera. El duelo de voces vuelve a alcanzar cotas sublimes. Mención a parte merece la extensa Beauty of the beast, un corte que resume perfectamente lo que pueden ofrecer Nightwish en la actualidad.
No hay duda de que va a ser considerado como uno de los mejores discos del año pese a que también cosechará críticas entre los fans más extremos que aprecien sus primeros discos. El cd ideal para introducirse en el mundo del metal. Accesibilidad y calidad a partes iguales.

