A las diez de la noche llegó el turno para los cabezas de cartel. La antigua puesta en escena con pintadas por todo el cuerpo se quedó definitivamente en la gira anterior, pero el impacto que producen con la salida al escenario en esta es una mejora increíble. Un estilo con tanta fuerza como es el viking metal, queda mucho más creíble con unos trolls despeinados y ojerosos que con unos modelos nórdicos.

Tres años después de que la banda finlandesa nos visitara por última vez, el domingo volvieron a pisar la capital durante su gira de presentación de “Blodsvept”. La compañía era perfecta; por un lado teníamos a TÝR, que, basándonos en la entrega del público, más que teloneros se les podría considerar co-cabezas de cartel. Por otro lado, unos menos conocidos SKÁLMÖLD a los que no se les podía pedir más en su actuación para abrir la noche.

Desde primera hora de la tarde fue llegando gente a los alrededores de la sala Caracol, y a falta de algo más de hora y media para la apertura de puertas, la cola ya daba la vuelta a la esquina. Para ser domingo y con un precio excesivo según algunos, el concierto fue un éxito en asistencia.

Sobre las ocho de la tarde y con la sala llena hasta la mitad, SKÁLMOLD hacía sonar los primeros acordes de la noche. Me atrevería a decir que solo una pequeñísima parte había oído algunos de sus temas, pero no fue impedimento para que todos entraran en calor y se creara ese ambiente de concierto característico de estos estilos. Los islandeses empezaron la fiesta, tocando temas de sus dos únicos discos como “Fenrisúlfur”, en la que hay que destacar el trabajo del guitarrista en los coros, que en ocasiones se oían perfectamente desde las primeras filas sin micro; “Kvadning” y sus brillantes solos, o la pegadiza “Gleipnir”. Muy buen concierto para empezar la velada.

Con el público casi al completo, les llegaba el turno a los vikingos TÝR, que decidieron abrir su concierto de la mejor manera posible. “Hold The Heathen Hammer High” fue todo un acierto, y tras ella, los puños en alto y los coros por parte del público acompañaron a la banda en toda su actuación. Tras “Blood Of Heroes”, volvimos a uno de los discos más escuchados de la banda, “”By The Light Of The Northern Star”, recordando a un héroe de las Islas Feroe, “Tróndur Í Gotu”. El público cantando al unísono los primeros versos de la canción junto al grupo crearon una atmósfera épica que se mantuvo durante todo el bolo, recreándose en una de las favoritas “Sinklars Vísa”.

Para el final, nos ofrecieron otro tema del último disco “Valkyrja”, “Another Fallen Brother”, para acabar con dos temas ya clásicos de la banda. El primero de ellos fue el relajado “Wings of Time”, con el que se entendía que quedaba poco para que tuvieran que dejar el escenario. Y efectivamente, como acostumbran a hacer, cerraron con “Shadow of the Swastika”, tema que hicieron para aclarar que no simpatizan con el movimiento nacionalsocialista, al contrario de los que sí simpatizaban por la cultura vikinga allá por 1939 (adoptando símbolos de ésta). Dejando estos temas a un lado, los feroeses dieron un concierto tal y como se esperaba, sin mucha floritura pero ejecutando los temas a la perfección.

A las diez de la noche llegó el turno para los cabezas de cartel. La antigua puesta en escena con pintadas por todo el cuerpo se quedó definitivamente en la gira anterior, pero el impacto que producen con la salida al escenario en esta es una mejora increíble. Un estilo con tanta fuerza como es el viking metal, queda mucho más creíble con unos trolls despeinados y ojerosos que con unos modelos nórdicos. De cualquier forma, el concierto que se esperaba era de un nivel musical altísimo, que a fin de cuentas es lo que importa.

La canción elegida para empezar fue la que da nombre al último disco, “Blodsvept”, seguida de una tal vez anticipada “Solsagan” que sembró la locura entre los asistentes . Tras arreglar unos problemas de sonido de los que se quejaba el guitarrista Skrymer, siguieron un concierto en el que temas clásicos en los que el público se dejaba las fuerzas se iban alternando con los del último trabajo que, sin tanta energía, eran muy bien aceptados.Ya con el sonido deseado y tras la presentación por parte de Mathias Lillmans (que no encontraba una traducción en español para el nombre del disco), fueron sonando los temas cada vez con más intensidad y mayor respuesta del público. Tras “Mordminnen” y “Ett Folk Förbannat” en la que se pasó del headbanging al bailoteo, sonaron seguidas “Drap”, “Slaget Vid Blodsälv” y “En Mäktig Här” con las que empezaron los codazos en algunas partes del público.
El papel de Vreth como frontman merece ser destacado, ya que de vez en cuando se dirigía al público con una simpatía que acercaba la banda a la gente, algo que en los estilos más extremos de la música se suele echar en falta. Llegó otro de los temas más coreados: “Under Bergets Rot”, seguido por “Nedgang” y “Skövlarens Död”. Y de nuevo, el cantante decidió animar la noche, comentando lo mucho que le gustaban los moshpits y lo que le encantaría ver uno en Madrid. Dicho y hecho, la sala se dividió en dos, y lo que podía haberse quedado en las primeras filas, continuó hasta el final del público, para que tras la parte lenta de “Skogsdotter” se hiciera el wall of death con más ambiente de fiesta que de violencia.

Llegando a la recta final de la noche, “Häxbrygd” y “Jaktens Tid” fueron las primeras últimas canciones, con el público dejándose lo que quedaba de energía tras casi hora y media de concierto. Pero todos sabían que no era el final, porque todos saben que las mejores canciones siempre vienen al final. Y así, entre cánticos de “one more song!”, volvieron al escenario para ofrecernos “Nattfödd” y “Trollhammaren”, un final que el público tuvo que aceptar, quedándose con ganas de más folk y viking por la capital.

Promotor:Madness Live

Día:2013-10-13

Hora:19:30

Sala:Sala Caracol

Ciudad:Madrid

Puntuación:8