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EL FUTURO DEL DEATH MELÓDICO EN INTERROGANTE
Después de un concierto como el vivido en el Razzmatazz II cada uno puede sacar varias conclusiones acerca del futuro del llamado sonido Gotenburgo y de uno de sus principales grupos insignia. Parece que con “Reroute To Remain” la banda de Jesper Strömblad se aleja varios pueblos de su sonido original y, mediante el término "evolución", camufla sus auténticos deseos de entrar en el mercado americano y ampliar su número de fans. No me ha desagradado su evolución ni sus últimos directos, pero también creo que Soilwork van a levantar un testigo que In Flames han abandonado en pos de nuevos horizontes.
El concierto de Soilwork fue sin lugar a dudas uno de los más espectaculares y técnicos que haya presenciado este 2002. Podríamos afirmar que es uno de los contados casos en los que los teloneros se comen a los cabezas de cartel. Esperemos que el futuro sea benevolente con una de las mejores bandas del momento. Ahora deben ganarse un mayor número de adeptos, argumentos no les faltan.
Acostumbrado a asistir a las descargas de In Flames en grandes festivales, a uno le parece que pierden un poco en recintos pequeños. Pese a que la sala estaba hasta los topes en algunos momentos dio la sensación que el grupo se limitaba a cumplir. Sus nuevos trajes blancos les dan una imagen nu-metalera que combinada con las luces en forma de I y F y de su logo consiguen un efecto sencillo pero funcional para el directo. La garaganta de Anders Friden se mostró suave en los temas de su último trabajo como "Reroute To Remain" o la galáctica "System" pero se rasgó con "Colony", "Clayman" y demás. Uno de los momentos más apoteósicos fue la hímnica "Only For The Weak" con todos los asistentes plenamente entregados. En "Pinball Map" pasó algo similar, pero en temas como "Cloud Connected" el bajón era evidente. Las nuevas tendencias de los Flames tienen buena aceptación entre sus nuevos fans pero descolocan bastante a los que los siguen desde hace tiempo. Si algo hay que achacarle al grupo es sin duda el escaso minutaje de su set. Apenas llegaron a una hora y 20 minutos, lo cual te hace pensar inmediata e irremediablemante en los directos cortos pero intensos de la mayoría de grupos de Nu. "Food For The Gods" y "Episode 666" ya son clásicos del death melódico y sonaron memorables, pero poco más. Con los presentes ávidos de "Moonshield" o incluso de "Egonomic" (de su última obra) se despidieron.
Pese a ser un gran concierto si lo comparamos con los In Flames del Machina del pasado año o con los que acostumbran a alucinar a la peculiar asistencia de Wacken creo que les faltó garra y espacio para moverse. Y si bien es cierto que no soy detractor de su nueva orientación, espero equivocarme, pero puede que el bajón sea debido a los nuevos cortes de Reroute To Remain.
Quizá el death melódico pierda a In Flames como buque insignia, pero el relevo está claro: Soilwork serán muy grandes.
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Fotos: Sergi Ramos









