- Fecha
- 17 de abril de 2004
La aglomeración en forma de cola que presidía el atardecer, ya evidenciaba una noche de optimismo metálico ante la visita del querido Tobias Sammet. Y es que la banda alemana EDGUY siempre ha sido oportuna (de oportunista) y ha conseguido poner siempre en el mercado el producto demandado por las audiencias. Es por eso que hoy por hoy, EDGUY son capaces de casi llenar recintos muy prohibitivos para bandas con mucha más repercusión compositiva, pero, ya se sabe, la comida rápida siempre ha tenido sus seguidores.
Las siempre inoportunas y presentes excusas también tomarán un indeseable protagonismo en la reseña, y es que debido a que la concepción horaria de algunos ronda lo abstracto, no pudimos presenciar la actuación de la banda sueca NOCTURNAL RITES, los cuales, parece ser, no están consiguiendo sacar rendimiento al potencial que exhiben sus últimos discos, alejados ya del “princesismo” de anteriores entregas (“The sacred talisman” o “Tales from mystery and imagination”), lanzamientos mucho más personales y serios, como “Shadowland” o su muy potable “Afterlife”.
La contrastada potencia y aparente frescura de un corte como “Doorway to survive” fue lo que me encontré al arribar a la infestada sala Razzmatazz 2; BRAINSTORM, a pesar de un sonido un tanto lamentable, hacían que las pistas halladas en su último “Soul temptation” se deslizaran rozando lo impecable en la noche en cuestión. Andy B. Franck, también vocalista de los prescindibles SYMPHORCE, cuajó una actuación muy positiva, dejando en evidencia en lo que se refiere a garganta al sucesor que tuvo al cabo de un rato encima del escenario. Lo dicho, BRAINSTORM se hicieron protagonistas en una noche en la que, aún sin tener el público a favor, y obviando la mayoría de clásicos anteriores a “Metus mortis”, se evidenció el buen hacer escénico de la banda. La genial “Hollow hideaway” y “Fornever” fueron, quizás, los temas más destacados de su corta presencia.
“Stiff upper lip”, única tema aprovechable del último disco de los monorrífticos AC/DC, hizo las veces de introducción al, parece ser que, conocido “welcome to the freak show”. Así fue como EDGUY salieron a escena para presentar al público barcelonés su exitoso “Hellfire club”, un disco que exprime el buen gusto melódico que puede encontrarse en algunas pocas bandas de power metal. Aunque la mejora del sonido respecto al concierto de BRAINSTORM era notable, la inicial “Under the moon” logró sonar entre raquítica e ininteligible depende de tu situación en la sala, la siguiente “Mysteria” se movió por las mismas directrices sónicas.
Hay que reconocer que Tobias Sammet, esta vez sobrio, tiene un carisma que, aunque eclipse al resto de componentes de la banda, se ha de valorar. Tobi, para los amigos, consigue reunir a todas las miradas en sus movimientos y su discurso entre tema y tema, no se muestra tan predecible como en la mayoría de combos de su generación. Incomprensiblemente, al tratarme yo de un ser con escasa capacidad sentimental, la inesperada (de pronto) balada perteneciente a “Theater of salvation”, “Land of the miracle”, logró ser el momento más recordable y álgido del show, si bien la colaboración del público fue fundamental en el estribillo, la consecución de la balada en cuestión fue muy digna de alabanzas. No obstante, el imperativo desgranamiento de “Hellfire club” siguió su cauce y así llegaron títulos tan infumables como “Lavatory love machine”.
La notable “Babylon” y un discreto solo de batería de Felix Bohnke, fueron continuadores de un concierto que, acto seguido, gozó de la primera concesión a su anterior “Mandrake” en “Fallen angels”. El recuerdo de un disco tan nefasto como este, no obstante, se vio borrado por el buen hacer y la frescura que tuvo “Vain glory opera”, uno de sus temas más aplaudidos.
EDGUY seguían consumiendo su tiempo con una incesable reiteración de actitudes, aunque sin dar un respiro al fan congregado, así que la extensa “The piper never dies”, seguida de la coreadísima “King of fools” cerraron, momentáneamente, la actuación de los alemanes.
Ahora bien, el momento Avantasia no podía faltar y, así fue como el retorno de EDGUY al escenario tuvo de fondo la intro de la primera parte de la ópera rock publicada por el vocalista. Aunque muchos esperaran la eficaz “Avantasia”, en esta gira le tocaba el turno a su segunda parte y, así fue como “Chalice of agony” hizo las delicias de muchos de los presentes. Ciertamente, el éxito de “Avantasia” ha beneficiado bastante al grupo, algo que nunca se le reprochará a Tobias Sammet es que siempre ha ido de cara y EDGUY siempre ha sido su prioridad.
Siguiendo con el concierto, después de amenazar con que el año siguiente tendríamos otra vez la oportunidad de presenciar a EDGUY en directo en la capital catalana, el combo acabó de cerrar el set list interpretado con “Angels”, “Tears of a mandrake” y “Out of control”. Pues hasta el año que viene.
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Fotos: Raquel Salomón




























