Black Eyed Sons
Los Quireboys no tienen un disco malo. Su único pecado sigue siendo que jamás podrán acercarse a la perfección de su ópera prima. Toda obra, comparada con semejante joya, palidece. Pero discos como este “Black Eyed Sons” te alegran el día. Ver que siguen en la brecha, con todo su buen humor y con un puñado de grandes canciones que van calando cada vez más les hace realmente especiales.









