Cuando Wacken Open Air empezó su andadura en 1990, los festivales de heavy metal tal y como los conocemos hoy no eran una ocurrencia habitual. Claro que los había (desde el Heavy Sound de Brujas en su día al Donington Festival, Reading y demás) pero ninguno de ellos tenía una dedicación tan clara y ciega hacia el heavy metal. Eso cambió cuando Thomas Jensen y Holger Hübner pusieron en marcha su particular sueño de cuero y tachuelas. De un cartel donde la máxima atracción eran Wizzard han pasado a un mastodóntico evento con 80.000 asistentes donde Judas Priest son, simplemente, una banda más. Todo sucede en Wacken: las reuniones más espectaculares, los conciertos más únicos (véase el de Savatage y la Trans Siberian Orchestra de este año) y sobretodo la unión más espectacular de públicos de todos los géneros del rock. Wacken es un espectáculo tanto por lo que sucede en el escenario como por aquellos que están en la zona de público. Y es eso lo que intenta reflejar «Wacken 3D», un documental tridimensional dirigido por Norbert Heitker que se estrena esta noche en el marco del festival Beefeater In-Edit de Barcelona.