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Madness Live

…Y Scorpions se marcharon ¿para siempre?

Que a nadie se le escape que Mathias Jabs dijo en una entrevista con “El Mundo” el mismo sábado que “Scorpions nunca han dicho que fuesen a retirarse”. ¿Hemos sido vilmente engañados una vez más con las falsas despedidas? Al menos Phil Collins admitía públicamente que era un timo, con aquello de “The First Farewell Tour”… La caradura no tiene límites, pero tampoco se les puede criticar que quieran levantar su negocio. Lo cierto es que desde que anunciaron su última gira en el 2010 (esa misma que ya dura cuatro años) el perfil mediático de Scorpions ha crecido exponencialmente.

El huracán Scorpions asola Madrid

Cuando una gira en este país agota las entradas con medio año de antelación, prácticamente, es que se avecina algo muy gordo. Estamos en la época en la que estamos y no es fácil que un grupo, incluso las vacas sagradas, genere ventas suficientes como para recuperar inversiones y ganar dinero.

Steel Panther llenan de tias el escenario en Barcelona

Sonó la apropiada «Gold Digging Whore», mientras montones de niñas de 18 años se hacían fotos con los miembros de la banda y ellos flirteaban y se morreaban con ellos. Vaya, igualito que ir a ver a Bon Jovi estos días. «It Won’t Suck itself» mantuvo el nivel de cachondeo sobre el escenario, para finalizar la porción habitual del show con «Death to All but Metal», que coreó el público en masa.

Alcest: La belleza de lo ya conocido

Son una buena banda, pero si el argumento con el que los ensalzamos es la originalidad, no están haciendo nada que merezca ese argumento. Molan un rato largo, de eso no nos cabe duda.

La vigencia del viking metal de Turisas

De la locura folk/viking de hace seis o siete años, pocas bandas han mantenido el tipo ante los envites del negocio de la música. Tan solo Korpiklaani, Amon Amarth, Equilibrium, Ensiferum y quienes nos ocupan, Turisas han permanecido como valedores de un género tan nicho que no sorprende la asistencia de solo 300 personas a su show en Barcelona.

Pues vaya mierda de cartel

Sorprendentemente, aun hay gente que tiene agallas a soltar frases como la del título para referirse a un festival hecho en España, incapaces de entender que en un festival donde no abundan las grandes cifras no se puede hablar de contrataciones al nivel de un Download, un Sonisphere británico o un Hellfest. Hablaba hace semanas con un afamado promotor español que, ante esa actitud recriminatoria por parte del público, me explicaba calmadamente que «el público español tiene lo que se merece, lo que ellos mismos han creado con su actitud». Es decir: festivales con los mismos de siempre, al precio de siempre, donde no hay espacio al éxito fuera del «sota, caballo, rey». Un comentario que surge en otro ámbito también: cuando se habla de política. Y si, en efecto, tenemos lo que nos merecemos.