God Is Partying
Todo en Andrew W.K. es desmedido. Desde su energía hasta la evolución de su físico (a día de hoy es difícil distinguirlo de un luchador de pressing catch), pasando por el revuelo que levantan sus controversias legales o por las teorías conspiranoicas alrededor de su persona. Pero a la vez, todo en Andrew W.K. parece perfectamente medido, tanto que a veces hasta cuesta un poco empatizar con un músico a todas luces excepcional y con un directo arrollador.



