El segundo álbum de la banda inglesa fue publicado en noviembre de 1982, durante el gran florecimiento de la música metal en el Reino Unido. Se considera una gran influencia en las escenas del thrash metal, death metal y black metal que surgieron en los '80 y principios de los '90.

Inmersos en pleno brote de la N.W.O.B.H.M., se fragua en los Impulse Studios (Newscastle) una obra que redefiniría el panorama musical y crearía la definición de metal extremo. Aunque diesen nombre al subgénero black metal, el disco se mueve tanto entre black como thrash metal. Su portada, diseñada por Conrad “Cronos” Lant, es considerada una de las más emblemáticas del movimiento.

Tras su presentación ‘Welcome To Hell’ en 1981, Cronos, Mantas y Abbadon unieron sus fuerzas para forjar su propia identidad y cimentar futuras bifurcaciones posteriores. Sus agrestes composiciones musicales combinadas con su grotesca estética visual elevarían el heavy metal a cotas desconocidas. Arrancan la primera cara con “Black Metal” un tema que recopila todos los ingredientes claves en el florecimiento de la banda. Una sucesión de penetrantes riffs apoyados en una base rítmica muy rocosa, y bajo un sonido enmarañado (el álbum goza de una pésima producción) ve como Cronos exhala un mensaje complicado de descifrar. Al igual que otras bandas británicas, influencias como el punk rock son una constante en su música, si bien la dirección evolutiva es bien diferente. En segunda posición aparece “To Hell And Back” un tema que llama la atención de los más puristas por los inconexos movimientos de su guitarrista Mantas en determinadas fases del tema.

El espeluznante comienzo de “Buried Alive” infunde respeto de inicio e incorpora efectos que reproducen unas atmósferas muy siniestras, junto a demenciales graves de Cronos. Concatenado prácticamente emerge “Raise The Dead”, escapando de cualquier contratiempo y desarrollando un tema con una energía devastadora que la hace poseedora de un riff fulgurante que servirá de antesala a futuros himnos del rollo.

Culminan la primera parte con “Teacher’s Pet” una aventura entre profesora y alumno, en clave punk rock que desentona con las canciones previas. Abren su segunda parte con “Leave Me In Hell” otro tema desarrollado de forma cómica, pero que musicalmente goza del mejor empaque posible y de un riff de grandes galones. La dupla veloz compuesta por “Sacrifice” y “Heaven’s On Fire” se apoyan sobre pesados estribillos y preceden a “Countes Bathory”, que cruza una nueva línea musical inexplorada hasta el momento. Continúan a golpe de thrash con “Don’t Burn The Witch”, la cual ostenta un riff absolutamente demoledor. Concluyen con una caótica “At War With Satan” a modo de inesperada oferta comercial. Este álbum supuso una gran influencia para las bandas de death metal, thrash metal y black metal que iban germinando entre los años ochenta y noventa.

Txema Garay