David Holland, natural de Northampton y figura importante dentro de la primera ola de heavy metal, fue acusado y encarcelado en 2004 por supuestamente violar a un adolescente. Él siempre negó todos los hechos y, tras su muerte en 2018 en Lugo (Galicia), donde residía en busca paz alejado de sus raíces tras ser liberado, quedaron muchas incógnitas sin resolver. ¿Fue inocente o simplemente un violador perturbado más?

Fundador de la banda inglesa Trapeze junto a junto a Glenn Hughes y más conocido por militar en Judas Priest durante 10 años clave para el grupo, de 1979 a 1989 (en la etapa desde el ‘British Steel’ hasta el ‘Ram It Down’, ambos incluídos), el músico Dave Holland se tuvo que citar con la ley en 2004, con 55 años, al ser llamado a declarar junto al coacusado Spiros Laoutarisde, un joven de 22 años, por supuestamente asaltar e intentar violar en 2002 a un adolescente de 17 años con discapacidad al que daba clases de batería en su casa de Northamptonshire (Inglaterra).

Judas Priest

Dave Holland (último a la derecha, con bigote) junto a Judas Priest en 1984 (Foto: Paul Natkin)

Dave Holland siempre negó los hechos de los que fue culpado y declaró en el juicio que “pudo haber habido un abrazo extraño o algo así” además de matizar sobre el hecho diciendo que su acto podría ser “políticamente incorrecto hoy en día, pero a los niños les gusta que se les muestre algo de afecto”. Estos testimonios no llevaron a ninguna conclusión a los jueces para justificar lo que hizo y fue enchironado sin muchas más pruebas durante 8 años.

Antes de ser encarcelado, el batería confesó su bisexualidad a la prensa y se encontraba grabando un disco colaborativo con Tony Iommi de Black Sabbath y su antiguo compañero Glen Hughes titulado ‘The 1996 DEP Sessions’, pero su carrera acabó para siempre al confirmarse su ingreso en la prisión, siendo descartadas todas sus pistas y regrabadas por Jimmy Copley, quien ya había colaborado con artistas como Jeff Beck, Deep Purple, Killing Joke o el conocido guitarrista japonés Char.

Dave terminó su condena en el año 2012, no sin antes luchar para intentar apelar su encarcelamiento comparándolo con una caza de brujas y reafirmándose en que era totalmente inocente. Posterior a esto y ya alejado del foco mediático, se centró en cuidar a su madre enferma, la cual moriría al poco tiempo haciendo que el ex músico abandonase definitivamente su país en busca de tranquilidad y anonimato que encontraría en la montaña gallega, concretamente en Lamas de Campos (Lugo).

Dave Holland

Una de las últimas fotos de Dave Holland durante el juicio de 2004 (Foto: Andrew Parsons)

Aunque Dave tenía una casa en A Pontenova y otra en Almería, compró una casa de 80.000€ a Tino Monjardín, un vecino de A Fonsagrada y buen amigo de Holland durante su estancia en Galicia y de la que poco pudo disfrutar ya que murió en enero de 2018 en el Hospital Universitario Lucus Augusti a los 69 años debido al avance de un cáncer de hígado que ya había hecho metástasis a otros órganos y que lo fulminó en poco tiempo.

El caso de Dave Holland ha sido puesto en duda en varias ocasiones, tanto por su madre y nietos como por el guitarrista K.K. Downing (cofundador de Judas Priest y amigo) y también por varios de sus vecinos de Lugo, incluido José Fraga, propietario del restaurante O Caldeiro, que recordaba al músico como alguien amable y educado, y también Isabel Niño, directora de la residencia en la que Dave pasó unas semanas antes de ingresar en el hospital y que solo tenía buenas palabras hacia él, constatando que había sido de las personas más cariñosas y amables con las que había tratado.

Todos los testimonios de varias personas cercanas al mítico batería se quedaron en algo anecdótico, pero en 2019 salieron a la luz detalles más sólidos facilitados por el periodista Mark Eglinton, quien aportó diversos datos a la prensa poniendo en duda un juicio “lleno de irregularidades”, reforzando así la posibilidad de que Dave fuese ninguneado y engañado para ser metido entre rejas por una violación que no cometió y que pudo haber sido exagerada hasta el extremo.

Jaime Tomé