Fue el tour que marcó una época. Después de la gira de reunión, el mundo del rock cambió para siempre. Infinidad de bandas se reunieron. La tendencia de rememorar el legado pasó a ser costumbre y todos entendimos que el pico de nuestras bandas favoritas difícilmente puede ser superado. Todo comenzó cuando Kiss decidieron maquillarse y enfundarse los trajes de nuevo para una asombrosa gira mundial que les devolvería a la primera línea absoluta, pese a sus desavenencias y fallas musicales.

A principios de 1996, el mundo del rock era un lugar muy distinto al actual. Tras una larga época de declive que arrancó con la caída en desgracia comercial del hard rock hedonista de los 80 y la entrada en barrena de bandas clásicas del género (Iron Maiden y Judas Priest cambiaron de vocalista y editaron trabajos mediocres, Metallica dieron un giro estilístico y se cortaron las greñas, etc), el panorama no era muy alentador. El auge de los géneros extremos, con el death metal y el black metal ganando posicionamiento en la primera mitad de la década, no ocultó que la caída comercial a nivel global del heavy metal era tan real como dolorosa. Muchos que “eran heavies” en los 80 se descolgaron en ésta época. A nivel nacional, bandas clásicas como Barón Rojo tocaban en tugurios. El grunge comenzaba a dar señales de agotamiento después de cuatro años de reinado incontestable donde Pearl Jam, Nirvana y Soundgarden se erigieron como los colosos de una nueva forma de entender el rock mucho más sobria y sombría de lo que nos habían enseñado en la década anterior. Tan solo AC/DC, con la edición y gira de “Ballbreaker” parecían no inmutarse de nada. Ellos a lo suyo, agotando entradas allí donde iban.

Pese a todo esto, si ahora miramos atrás, aquella época nos parece mucho más fértil de lo que se podría pensar. Pero veníamos del exceso que veníamos. Los años grandes del rock duro y el heavy metal clásico fueron, en efecto, muy grandes. Y aunque el género seguía siendo ciertamente mainstream a principios de la década, algo se había roto por el camino, por mucho que Metallica y Guns N’Roses fuesen irrompibles hasta 1993.

Eran tiempos de cambio. Las boy y girl bands triunfaban comercialmente a niveles insospechados y el rock comenzaba a perder fuelle comercial a escala global. Hacía falta un revulsivo.

Unos años atrás, en 1990, Kiss editaron “Hot in the Shade” y realizaron una de sus giras más espectaculares, con la esfinge egipcia que protagonizaba la portada del disco escupiendo humo y láseres y un gran despliegue pirotécnico a la altura de tiempos pretéritos. Los 80 no habían sido benevolentes para ellos. Discos como “Asylum” y “Crazy Nights” les convirtieron en seguidores de una corriente que ellos mismos habían contribuido a crear. Paul Stanley llegaba a las reuniones con su management exigiendo que se contratase a los diseñadores de ropa de Van Halen. Los discos los producía gente como Ron Nevison, buscando ese halo radiable que les convirtiese en la banda relevante que habían sido una década atrás. Pero ni todos los teclados del mundo podían ocultar que Kiss eran vistos como un producto del pasado. Algo que ya, amargamente, habían experimentado cuando en 1982 editaron “Creatures of the Night” en un intento de subirse al carro incipiente del heavy metal que asolaba el mundo. El resultado fue uno de sus mejores discos a nivel compositivo pero una de sus giras más desastrosas en cuanto a asistencia del público. Nada podía hacer que Kiss fuesen percibidos como una banda corriente porque, en efecto, no lo eran. Eran un vestigio del pasado. Un recuerdo. Algunos hit singles como “Crazy Crazy Nights” o la balada “Forever” consiguieron que nuevos fans se sumasen a la causa. Pero en cuanto Kiss sacaban de nuevo su lado más duro, como sucedió con “Revenge” en 1992, las cosas se iban al garete. Una gira con recintos a medio llenar fue el desagradecido recordatorio de que, veinte años después de su formación, Kiss habían perdido la capacidad de mover al gran público.

Un cambio de tendencia

Algo curioso pasó en ese periodo. Si bien la banda seguía defendiendo sus nuevas obras en directo, el peso de su fondo de catálogo fue aumentando exponencialmente en los directos. Si en la gira de “Crazy Nights” el setlist incluía apenas cinco canciones de sus siete primeros discos de estudio con la formación clásica (normalmente “Love Gun”, “Cold Gin”, “Shout it Out Loud”, “Rock and Roll All Nite” y “Detroit Rock City”), de cara al tour de “Hot in the Shade” el grupo aumentó la presencia de clásicos de la primera época a trece canciones. Incluso recuperaron temas largamente olvidados como “God of Thunder” o “I Was Made For Lovin’ You”, que no interpretaban desde 1980 en su exitoso primer tour australiano. Algo estaba cambiando en la cabeza de Gene Simmons y Paul Stanley.

Si bien el éxito de la siguiente gira, la de “Revenge”, fue muy inferior la banda mantuvo el enfoque en lo que a recuperar viejas canciones se refería. Temas como “Deuce”, “Parasite”, “Watchin’ You”, “Hotter Than Hell”, “Firehouse” y otras volvieron al setlist con un enfoque musical más actual, especialmente dominado por el estilo de batería de quien era su nueva incorporación por entonces, el espectacular y enérgico Eric Singer. Si “Hot in the Shade” había sido el primer intento de Kiss por volver a sus raíces y dejar de lado el toque pop en sus producciones, “Revenge” había sido la confirmación de sus intenciones. Del mismo modo, los set lists de gira eran una reconexión con un pasado que quizá observaban con cierta distancia en su afán por validarse como grupo actual capaz de competir con bandas veinte años menores que ellos.

Las dinámicas de la banda también habían influido. A lo largo de los años 80, Gene Simmons se distanció profesionalmente de Kiss, metiendo su cabeza en diversos proyectos que iban desde encarnar a un malo malísimo en la película “Runaway” a crear su propio sello discográfico o producir bandas de éxito diverso como Black N’ Blue o los japoneses EZO. Paul Stanley cogió las riendas del grupo y eso implicó que sus temas pasaron a ser siempre los singles. Temas con tanto azucar como “Who Wants to Be Lonely”, “Reason to Live” o “Turn on the Night”, donde Stanley intentaba igualar el potencial comercial de su otrora grupo telonero, Bon Jovi.

Difícilmente una canción de Gene Simmons vio la luz como single hasta que “Unholy” fue editado como primer sencillo de “Revenge”. Con ese golpe sobre la mesa y una imagen más dura, el otrora disperso Simmons volvía a primera linea dentro de su propia banda. Un pequeño cambio táctico que acercaría a algunos de esos fans que habían dejado de lado a Kiss por considerarles demasiado pop -porque en 1992 cuestiones como esa seguían siendo importantes y traumatizantes en el género.

La gira de “Revenge” dio paso a una época de cierta desorientación. Kiss se mantenían activos, editando el directo “Alive III” y el video “Kiss Konfidential”, donde recuperaban ciertos fragmentos de su archivo de video de los años 70. Posteriormente, en 1994, girarían por Sudamérica junto a Black Sabbath y Slayer y harían varios conciertos aislados en los que mantenían buena parte del setlist alto en nostalgia de la gira más reciente. En ese momento, la banda se estaba representando a sí misma. Su mánager más reciente, Jesse Hilsen, era el psiquiatra de Paul Stanley -lo que da una idea del nivel en el que estaba la banda en ese momento. Hilsen terminaría desapareciendo de la película habiendo saqueado una cantidad indecente de dinero de los cofres de Kiss y dejando a la banda particularmente humillada.

Circunstancialmente, tras el auge del grunge, alrededor de 1994 comenzaría a imponerse una tendencia donde la cultura pop de los años 70 era reivindicada a todos los niveles. Kiss olieron eso y a principios de 1994 comenzaron a trabajar en el que sería su propio disco tributo, “Kiss My Ass: Classic Kiss Regrooved”. La idea, según explicaba el tour manager de la banda, Larry Mazer, vino cuando compró un disco tributo en el que bandas como Nirvana y Mudhoney versionaban a Kiss de las maneras más variopintas. El disco, titulado “Hard to Believe”, llegó a manos de Gene Simmons y el mecanismo se puso en marcha. Ese mismo año, Kiss tendrían su propio disco tributo con artistas como Garth Brooks, Stevie Wonder, Lenny Kravitz o Gin Blossoms rindiendo pleitesía a los clásicos atemporales de la banda.

La banda, que consiguió una gran repercusión con “Kiss My Ass” empezaría 1995 preparando un nuevo disco de estudio y realizando algunos conciertos en Japón y Australia mientras se planteaban sus próximos pasos. El acercamiento que habían realizado en años recientes hacia su propio legado musical les llevaría a producir un gigantesco libro de mesa titulado “Kisstory”, en el cual estuvo implicado el guitarrista actual, Tommy Thayer, quien por entonces era un chico-para-todo en Kiss.

La gira de convenciones como semilla

Thayer recibió el encargo por parte de Simmons de localizar salones de hotel en todo el país donde poder organizar un concepto revolucionario como serían las Kiss Koventions. Algo que los fans de Kiss habían estado organizando a lo largo de los años y que ahora la banda se apropiaría en una versión definitiva con exposiciones de trajes, conciertos de bandas tributo, un acústico del grupo y sesiones de preguntas y respuestas con los miembros de la banda. Poder compartir un momento tan cercano con Kiss y escuchar en acústico canciones largamente olvidadas como “See You Tonite”, “Got to Choose” o “Hard Luck Woman” hizo que las convenciones fueran un éxito. La falta de grandes intermediarios de la industria (promotores, agentes, etc) y el hecho de que la banda lo cerrase todo de manera independiente hizo que fuese un periplo altamente lucrativo para la banda. Lo que es más importante: las convenciones situaron a los fans en el estado mental de rememorar el pasado. Incluso la banda, reacia a lo largo de la última década a rememorar su espectacular éxito de los años ’70, parecía metida de lleno en la idea de homenajearse a sí misma.

 

Mientras, diversos enviados de Kiss habían ido chequeando a los guitarristas y bateristas originales de la banda, Ace Frehley y Peter Criss, en años recientes. El estado de ambos no era óptimo. Décadas de mala vida y poca exigencia consigo mismos les había llevado a convertirse en una sombra de sí mismos en sus múltiples giras en solitario. Desde que Criss se fue de la banda en 1980, su carrera en solitario había sido poco edificante. Un reciente incidente en que un mendigo se había hecho pasar por Criss resultando ser un impostor acaparó titulares a nivel nacional. Frehley, por su parte, había firmado una ristra de buenos discos en solitario con Fehley’s Comet, pero su estrella también se estaba apagando. Conciertos en clubs a medio llenar, pintorescas historias de desdichas en la carretera y un menguante genio musical estaban haciendo de Criss y Frehley los candidatos perfectos a trabajar en una gasolinera.

Casualmente, cuando Peter Criss supo de las convenciones, le dijo a un periodista que le consiguiese un pase para llevar a su hija Jenilee y que ésta observase lo que había sido su padre en el pasado. El periodista se lo dijo a Gene, quien llamó rapidamente a Peter para decirle que le enviaría una limusina a buscarle el día de la convención. Lo que parecía un gesto casual terminaría convirtiéndose en uno de los movimientos más lucrativos de la historia del rock. Gene le dijo a Peter que fuesen a comer juntos al Sunset Marquis Hotel de Los Ángeles en los próximos días.

Peter Criss explica en su biografía “Makeup to Breakup” lo siguiente:

“Yo acababa de salir de una gira con mi banda Criss y estaba tocando muy bien y mi voz estaba en buena forma. Me acababa de comprar un Mitsubishi 3000 y estaba viviendo en Venice con Lynn (su pareja en ese momento). Me sentía bien conmigo mismo por una vez. Así que llegué al hotel Sunset Marquis y Paul Stanley estaba fuera con sus pantalones de cuero y su camisa abierta con botas de cowboy. Creo que quería que viese el buen aspecto que tenía nada más llegar”.


“Gene vino hacia mí con todo el dramatismo, como si me hubiese echado de menos toda su vida. Me cogió, me levantó en el aire y me abrazó. Yo pensaba “puto cabrón, me gustaría clavarte un cuchillo en el lado del cuello” – Peter Criss


“Parecía sorprendido de verme conducir un coche tan nuevo, pero intercambiamos unas palabras y pasamos al hotel. Gene vino hacia mí con todo el dramatismo, como si me hubiese echado de menos toda su vida. Me cogió, me levantó en el aire y me abrazó. Yo pensaba “puto cabrón, me gustaría clavarte un cuchillo en el lado del cuello -porque seguían sin caerme bien y sabía que algo tramaban, como siempre”.

Pese a todo, Criss comió con los dos líderes de Kiss y le ofrecieron cantar en la convención. Y casualmente, la banda estaba ensayando un par de esquinas más allá.

“Querían ponerme a prueba y les dejé hacerlo” explica Criss en su biografía. “Llegamos al local y le dije hola a Bruce Kulick y Eric Singer, los últimos sustitutos de Ace y de mí. Inmediatamente Gene me dijo que la idea de que yo cantase era de Eric. No dije nada, pero sabía que era una mentira. Eric quizá tuvo la idea pero, conociéndoles, la plantaron en su cerebro. Querían que ese pobre desgraciado pareciese un héroe. Eric comenzó a comerme el culo diciéndome lo mucho que le gustaba mi manera de cantar y especialmente en ‘Hard Luck Woman’.”

“Gene me dijo ‘quieres cantarla ahora’?” recuerda Criss. “Les dije que no recordaba la letra, lo cuál era mentira. Y casualmente allí tenían un atril con la letra preparado”.

El ensayo fue bien, aparentemente.. Criss terminaría subiendo al escenario para hacer una versión de “Hard Luck Woman” como vocalista -nadie le permitía acercase a una batería- y “Nothin’ to Lose”. El público enloqueció.

“En ese momento miré a Gene” recuerda Criss “y estaba sonriendo de oreja a oreja. Podía escuchar la maquina registradora de su cabeza haciendo ‘ca-ching’”.

Las árduas negociaciones

Criss volvería a la carretera para proseguir el periplo de la gira “Bad Boys of Rock” en la que compartía cartel con Ace Frehley. Gene ofreció a ambos participar en la convención que la banda haría en New York pero, debido a su gira, no pudieron ser partícipes. Pero su manager, George Sewitt (antiguo jefe de seguridad de Kiss en los años más exitosos de la banda) recibió una propuesta de Kiss: la banda iba a participar en un episodio del mítico “MTV: Unplugged” y querían contar con Ace y Peter. “Le dijimos que los enviase a tomar por culo” recuerda Criss en su libro.

Gracias a la persistencia de Sewitt, Ace y Peter terminaron convenciéndose de que debían participar. Al llegar a los ensayos en New York, se encontraron a unos Kiss absolutamente complacientes y decididos a hacer sentir bien recibidos a sus ex-miembros. “Todo era muy raro” recuerda Criss. “Parecía que había algo planeado”.

Al otro lado del ring, Gene Simmons se había cargado a sus espaldas la tarea de negociar la participación en “MTV:Unplugged”. Como recuerda en su libro “Kiss And Make Up”:

“Como resultado de que Ace usase a Sewitt como intermediario, las negociaciones para esta reunión en el Unplugged me llevaron mucho tiempo. Tenía discusiones a diario con Sewitt sobre el hecho de que no cobrarían nada, que solo hacíamos esto para MTV, que solo tocarían dos canciones con la banda y que retendríamos los derechos para editar un video del concierto”.

“(…) Uno de los motivos por los que las negociaciones llevaron tanto tiempo fue por culpa de Ace. Inicialmente dijo ‘si, vendré con mi guitarra y tocaremos dos canciones juntos, gracias’. Y luego entramos en una serie de conversaciones donde Ace quería una suite, luego quería dos roadies, cinco mil dólares para cuerdas de guitarra y palomitas y cacahuetes. Luego quería otra suite para su hija. Hubo un momento en que George Sewitt estaba llamando directamente a MTV. Le corté radicalmente diciéndole ‘tu no eres nadie para llamar a MTV. Tú no representas a Kiss y eso es un show de Kiss. Te diremos donde ir y a qué hora llegar. Quizá eres el manager de Ace pero no te confundas con lo que eso significa”.


“Ace explotó y me dijo que me fuese a tomar por culo. Entonces se fue. Cuando se fue, Paul me dijo que relajase las cosas” -Gene Simmons


La banda ensayó en los SIR Studios de New York y finalmente actuaron juntos el 9 de agosto de 1995 realizando un largo concierto para “MTV:Unplugged”. Ace y Peter subieron al escenario para interpretar “2000 Man” y “Beth” junto a Gene y Paul, mientras que el resto de la banda saldría al escenario y, como sexteto, finalizarían el show con “Nothin’ to Lose” y “Rock and Roll All Nite”. El episodio se emitiría el 31 de octubre de 1995 y casi inmediatamente, la maquina de rumores comenzó a echar humo.

La banda siguió dando forma a su nuevo disco, un trabajo fuertemente influenciado por el grunge titulado “Carnival of Souls”. Como recuerda Simmons “el resultado no era muy convincente. Comprendimos mejor el nuevo estilo y nuestras habilidades musicales pero nos dimos cuenta de que esa versión de Kiss había llegado a su fin”.

“Llamé a George Sewitt” explica Gene “y le pregunté si Ace y Peter, quienes ahora no tomaban drogas, estaban dispuestos a una reunión”.

George y Gene se reunirían en New York en las oficinas del abogado de la banda, Bill Randolph. En la reunión, Gene le explicó a Sewitt lo que estaba dispuesto a ofrecer a los ex-miembros, las proyecciones de ventas de tickets y otros detalles de una posible gira. Sewitt miró la oferta y preguntó a Gene que por qué no era más sustanciosa.

“Porque esto no es una negociación” dijo Gene “sino una oferta de empleo”.

Peter Criss recuerda en su biografía:

“George me dijo que le habían llamado y que Kiss quería hacer una gira de reunión. Para mí eso significaba millones de dólares y los quería. No iba a seguir viviendo en Venice Beach con una bailarina de topless y tocando en clubs cuando había probado la buena vida y la mala vida. Prefería la buena vida”.

Criss disolvió en el acto su banda.

Sewitt lideró las negociaciones de la facción de los ex-miembros, unas negociaciones que llegaron a su cénit con un encuentro por videoconferencia entre Gene y Paul desde California y Ace y Peter desde New York junto a Sewitt.

Las negociaciones se resumían en que Gene y Paul se quedarían el 70% de los ingresos de la gira, Ace Frehley el 20% y Peter el 10%. Criss, visiblemente molesto, se largó de la reunión y Ace le frenó. Negociaron entre ellos para rebajar la comisión de Sewitt y volvieron a la reunión para anunciar su decisión. Formarían parte de la gira de reunión.

Las cosas se salen de madre

Poco después, Gene se puso manos a la obra para encontrar a un manager. Por sus conversaciones con las distintas agencias de contratación y el éxito proyectado para una gira de reunión, quedó claro que Kiss no iban a poder seguir siendo sus propios managers. Necesitaban a un peso pesado de la industria. Simmons recordó a Doc McGhee, quien había levantado a Bon Jovi y a Mötley Crue en los años 80, ademas de lidiar con personalidades altamente histriónicas durante toda su carrera. McGhee negoció un trato con los premios Grammy. El desaparecido Tupac Shakur presentaría un premio en la gala y Kiss aparecerían a su lado durante la presentación, sin anuncio previo.

“Necesitamos algo nuevo. Necesitamos sorprender a la gente” espetaría Tupac al micro. Y Kiss aparecerían totalmente maquillados y enfundados en los trajes de la gira “Love Gun” sin mediar palabra.

El auditorio terminó dándole una enorme ovación al grupo. Eddie Vedder, el mayor representante de la era grunge presente, se puso en pie. Sus héroes de la infancia estaban allí. “Antes de que un sólo ticket se vendiese” recuerda Gene “sabíamos que era el momento. Los planetas se habían alineado”.

La banda había quedado en casa de Gene un mes antes. Allí se habían probado sus viejos trajes y se habían maquillado. “Mi cara parecía porcelana” recuerda Peter. “Era como si me hubiese metido en un tunel del tiempo y volviese a tener veintiséis años”. Y por el otro lado, McGhee comenzaba a hacer sus funciones de manager. Su primera propuesta para la banda fue el “Seven Wonders of the World Tour”, que comenzaría con Kiss tocando ante las pirámides de Egipto. “Tenía ideas ridículamente grandiosas” recuerda Paul Stanley en su libro “Face the Music”. “A medida que la planificación comenzó, vimos que esto no nos iba a llevar solo un año, sino años. Un pedazo de nuestras vidas. Doc pedía que todo el mundo pusiese su esfuerzo y atención en la reunión. Y aunque Gene estaba babeando de entusiasmo yo le dije a Doc ‘he visto esta película y se como acaba’.”

“Doc me dijo” recuerda Paul “que podría mantener a todo el mundo comprometido, pero yo sabía la realidad que nos esperaba. Me gusta pedir la luna, pero era imperativo que Doc entendiese la realidad” en referencia a Ace y Peter.

Los preparativos comienzan

En el mes de marzo de 1996, la banda inició una dura tanda de ensayos musicales a la par que preparación física para la gira.

“Contratamos a preparadores físicos” recuerda Paul. “Queríamos que la banda tuviese el aspecto que la gente recordaba que teníamos. Lo último que quería era decepcionar a la gente cuando viese a unos tíos viejos y gordos en pantalones elásticos.”

“Los entrenadores no eran culturistas – nos hacían ejercicios de cardio y fuerza. Incluso en ese caso, el que trabajaba con Peter estaba sorprendido por lo débil que estaba y la poca resistencia que tenía. El preparador me dijo que era como trabajar con un viejo. Peter tenía tendencia a explotar contra el entrenador sobre cualquier cosa, porque odia hacer deporte” explicaba Paul en su biografía. Peter, por supuesto, dice lo contrario. “Mi entrenador se llamaba Gregory y había sido entrenador de Paul. Era un tío raro. Pertenecía a los Hare Krishna y llevaba la cabeza afeitada. Me llevó una noche a su templo a hacer cantos”.

“Gregory me pateó el culo” explicaba Peter. “Me hacía beber bebidas energéticas, agua destilada y limpiar todo mi sistema. Quedábamos en el Gold’s Gym a las nueve de la mañana, y entrenábamos durante dos horas del tirón (…). Perdí doce kilos. Estaba en la mejor forma de mi vida”.

Tanto Ace como Peter tuvieron que volver a aprender los viejos temas de Kiss. “Fue humillante ir con un batería a que me enseñase mi mierda porque me había olvidado de cómo se toca” explicaba Peter. “Por la noche veía VHS de viejos conciertos de KISS y mi técnico y yo los estudiábamos como entrenadores de fútbol. Tuve que reaprender mis movimientos corporales, la manera en que movía mi cabeza en los ’70 y la manera en que cogía mis baquetas.”

Después de trabajar con su tutor de batería, Peter tenía que tocar durante una hora con Tommy Thayer, solo con guitarra y batería. “Era el chico de los recados de Gene y Paul” recuerda despectivamente Peter.


“No me digas cómo cojones tengo que tocar la batería” – Peter Criss a Tommy Thayer


Según recuerda Paul en su libro, Thayer fue a Paul y le dijo en aquel entonces “no se cómo vais a poder hacer esta gira. Tocar con Peter es como tocar con alguien que acaba de coger unas baquetas por primera vez hoy mismo. Es como si no hubiese tocado antes”. La relación de Peter y Tommy se mantendría tensa, con Peter espetándole a gritos a Tommy cosas como “no me digas cómo cojones tengo que tocar la batería”.

Mientras los ensayos progresaban, la banda se mudó a los SIR Studios para seguir ensayando. Y el 16 de abril de 1996, en una conferencia de prensa en el portaaviones Interpid, amarrado en el Hudson River de New York, Kiss anunciaron oficialmente su reunión. Conan O’Brien, el mítico presentador televisivo, inició el evento diciendo que cuando Kiss le llamaron lo primero que preguntó fue “¿qué día y en qué portaaviones?”.

Cuando el telón que ocultaba el escenario descubrió a la banda, maquillada y con trajes de guerra, con un gigantesco logo luminoso detrás, el mundo se paró. Simmons fue categórico: “le vamos a enseñar a todas las bandas cómo hacen las cosas los mayores”.

Poco después, se anunció que el primer show de la gira sería en un nada desdeñable Tiger Stadium de Detroit, para 40.000 personas. “Cuando los tickets de la gira se pusieron a la venta, normalmente a primera hora de la mañana en horario de la Costa Este, me ponía al teléfono con Doc y monitorizábamos en tiempo real lo que pasaba en Ticketmaster” recuerda Paul en su biografía. “Tiger Stadium vendido en una hora. A medida que otros shows salían a la venta, era lo mismo. ‘New York ha salido a la venta…agotado, sacamos el segundo show…segundo show vendido”.

Gene fue quien llamó a Peter a las seis de la mañana para darle la buena nueva, algo que cogió al batería aún en la cama.

“Salté de la cama gritando” recuerda Peter. “Dos años de gira, por todo el mundo, con todo agotado”.

Los problemas económicos de Peter en años recientes le habían llevado a pedir un procedimiento de insolvencia para evitar requerimientos y sanciones del IRS, la autoridad fiscal estadounidense. Con Kiss apareciendo en todos los medios y con Criss como posible recipiente de un montón de dólares en uno de los tours más lucrativos del año, su deuda fiscal pesaba como una espada de Damócles sobre su cabeza. “Si el IRS se enteraba de la gira de Kiss, terminaría trabajando para ellos”. Criss tenía que esperar una cierta cantidad de días para que su deuda se disipara. “Sudé cada día hasta que mi deuda quedó anulada” recordaba Criss en su biografía.

Los problemas que nunca se fueron

Los ensayos de la banda continuarían, incluyendo los elementos de producción escénica de la gira. Eventualmente, el grupo realizaría un concierto sorpresa de presentación para la emisora KROQ en Irvine Meadows, California, el 15 de junio de 1996. Con un setlist ligeramente distinto al del resto de la gira, Kiss pusieron a prueba su show, demostrando que quedaban asperezas por pulir.

La banda alquiló el Cobo Hall de Detroit, donde habían grabado su mítico directo “Alive!”, para hacer varios ensayos más antes del show en el Tiger Stadium del 28 de junio.

“Peter, Paul y yo así como el roadcrew llegamos y nos instalamos. Mientras estábamos deshaciendo las maletas alguien me dijo que Ace no había llegado a Detroit. Éste era el primer día de ensayos de producción para nuestra mayor gira en dos décadas y el tío no podía llegar a tiempo” se quejaba Gene en su libro. “Le cogimos otro vuelo y también lo perdió. Luego le cogimos un tercer vuelo y también lo perdió. Cuando Ace finalmente entró en el recinto y dijo algo sobre lo difícil que había sido hacer las maletas, básicamente le hice un nuevo ojete. Le dije que era un perdedor, que esta era su última oportunidad de conseguir algo en la vida. Que debería estar avergonzado de sí mismo, tras tener a la banda y la crew esperando. “Si no puedes hacer el trabajo” le dije “fuera de aquí”.

“Ace explotó de vuelta y me dijo que me fuese a tomar por culo” recuerda Gene. “Entonces se fue. Cuando se fue, Paul me dijo que relajase las cosas. ‘Te escuchará’ me dijo.”

Gene habló con Ace y se relajaron las cosas. La tensión en la banda ante su mayor retorno era evidente.

Para que la gira de reunión consiguiese alcanzar todo su potencial, el show no sólo debía ser espectacular, sino que debía ser lo que la gente recordaba que era un show de Kiss en 1977. La banda puso en marcha una versión actualizada de su show de la gira “Love Gun” de 1977 que incorporaría elementos de otros tours, como el vuelo de Gene Simmons tras vomitar sangre en “God of Thunder”. Además, por primera vez en su carrera, la banda incorporaría una enorme pantalla de video a su espectáculo, proporcionada por Nocturne Productions, acercando a los miembros de la banda hasta a la última persona del estadio.

“En aquel momento teníamos unos muros de video hechos por cubos 2 x 3 pies” recuerda Bob Brigham de Nocturne en el libro “Kiss Alive Forever”. “Por supuesto que Doc McGhee es famoso por ser un pesetas y decide que no va a haber ensayos de producción. Y Doc nunca empieza la gira en Kentucky, la empieza en una plaza grande. Agotaron entradas en el Tiger Stadium de Detroit y nuestra primera visión de la pantalla fue en un ensayo la noche anterior al concierto”.

El show estaba planteado con todos los elementos requeridos en un concierto de Kiss. Las coreografías en “Deuce”, la rotura de una guitarra por parte de Paul Stanley en “Rock and Roll All Nite”, la guitarra de Ace Frehley echando humo durante su solo en “Shock Me” y volando por los aires como en 1979 para luego disparar cohetes, Gene escupiendo sangre y fuego, plataformas hidráulicas que elevaban la batería de Peter y al resto de miembros en “Black Diamond”…por no hablar de toneladas de pirotecnia y fuego.

La prueba de fuego

Finalmente, llegado el 28 de junio de 1996, con cobertura televisiva en las inmediaciones del estadio y todos los medios del mundo pendientes del evento, Kiss se enfrentaron al show más grande de su carrera hasta entonces. La atmósfera era absolutamente eléctrica en Detroit. La banda se alojaba en el Ritz Carlton de Dearborn, Michigan, y llegó en limusina al estadio. Dos helicópteros sobrevolaban el recinto antes de que a las 22:17 las luces se apagasen y Kiss saliesen al escenario para actuar durante dos horas. El setlist estaba cargado de clásicos como “Deuce”, “King of the Nightime World”, “Do You Love Me”, “Calling Dr. Love”, “Christine Sixteen”, “2000 Man”, “Strutter”, “Shock Me”; “Rock Bottom”, “God of Thunder”, “New York Groove” o el gran final de “Rock and Roll All Nite”, “Detroit Rock city”, “Beth” -donde Peter fingía llorar de emoción-, y “Black Diamond”. Aunque la banda cometió algunos fallos garrafales durante el show, el nivel de energía era tan alto que nadie lo percibió.

La gira contaría con el esfuerzo de Danny Goldberg, entonces CEO de Mercury Records, y del propio McGhee a la hora de plantear la promoción. Con Ginger Greagor y Ken Sunshine administrando la atención de los medios, Kiss verían como la gira acaparaba portadas en todos los medios a nivel mundial y minutos de televisión allí donde iban. El auge de internet, con webs de fans como Kiss Otaku y Kiss Asylum, contribuiría a que los fans percibiesen información en tiempo real sobre el desarrollo de la gira a través de diversos foros. La banda terminaría apareciendo en la portada de Forbes Magazine e incluso teniendo una cuádruple portada en Spin, una de las revistas más influyentes de la época.

Después de un primer tramo por Estados Unidos, donde el grupo agotaría cuatro noches consecutivas en el Madison Square Garden de su New York natal, el tour recaló en el festival de Donington, donde la banda encabezó el festival junto a Ozzy Osbourne. La jugada estratégica coincidió con el anuncio de los shows en Europa para ese otoño, que incluirían paradas en Barcelona y Zaragoza en noviembre de 1996. Pero una desafortunada huelga de camioneros franceses bloquearía el paso de los camiones de la banda y los conciertos se vieron aplazados a Junio de 1997.

El grupo finalizaría 1996 actuando en el Continental Airlines de New Jersey, con el show siendo emitido en directo parcialmente dentro del especial de fin de año de Dick Clarke, el presentador televisivo que dio a Kiss su primera aparición en TV en 1974. Pero la gira no acabaría ahí. Un accidentado tour por Japón al inicio de 1997 vería a Paul Stanley cantando las canciones de Gene en Osaka (Gene había perdido la voz). Poco después la banda saltaría a Australia, Centroamérica y Sudamérica y volvería a conquistar Estados Unidos con una nueva ronda de conciertos. Una segunda pata de la gira llevaría a Kiss a Europa para actuar en festivales como Rock Am Ring, llenar el estadio olímpico de Estocolmo o recuperar los shows españoles, sumando uno más en Madrid, a finales de Junio de 1997. El grupo finalizaría la gira con un show por todo lo alto en el Finsbury Park de Londres junto a Rage Against the Machine, Skunk Anansie, Thunder y L7.

La gira terminaría dando lugar a 192 conciertos en todo el mundo a lo largo de 13 meses. De esos conciertos, 127 agotaron entradas y los demás estuvieron a punto. Más de 2,5 millones de personas vieron a Kiss en directo en 1996-1997. El sello que dejaron en aquel momento fue innegable, replicando y aumentando su éxito de los años 70 hasta niveles que ni la propia banda esperaba. Su éxito llevó a que muchas otras bandas (Motley Crue, Ratt y tantas otras) se reuniesen en el siguiente año o dos, conscientes del poder que otorga un buen relato de “vuelta a casa con los miembros de la familia”. El sentimentalismo con el que Kiss habían afrontado su reunión les había rendido pingües beneficios y el mundo del rock tomó nota.

Sergi Ramos