Con este tercer trabajo de estudio Queensrÿche alcanzó uno de sus mejores éxitos. Publicado el 3 de marzo de 1988 este disco concpetual se ha convertido en todo un referente para el heavy metal y el metal progresivo.

La banda de metal progresivo Queensrÿche alcanzó la cota más alta de su carrera de la mano de su tercer trabajo de estudio. ‘Operation: Mindcrime’ alcanzó números excelentes por todo el mundo. El combo en ese momento estaba compuesto por el incuestionable líder Geoff Tate, con Chris DeGarmo y Michael Wilton a las guitarras, Eddie Jackson al bajo, y Scott Rockenfield tras los platos y ocasionalmente a los teclados.

‘Operation: Mindcrime’ habla de una persona que se encuentra hospitalizada que recibe pequeños “flashazos” de memoria de su pasado. Nikki es adicto a la heroína, está frustrado por la sociedad y es capturada por una supuesta organización política liderada por un desconocido “Dr. X”, religioso y demagogo que adoctrina a Nikki. Este primer arranca con “I Remember Now” como ese primer flujo de memoria, siguiendo con cortes como “Revolution Calling” y su llamamiento revolucionario y finaliza con “Operation: Mindcrime”, que describe a la perfección las máquinas asesinas que pretende crear el líder y en la que se convierte Nikki.

La historia prosigue con una segunda parte en la que la organización crece, habla de la consolidación de la misma con piezas como “Speak” o “Spreading The Disease”, en la que aparece la figura de un cura corrupto y una monja prostituta que es ofrecida a Nikki. La teatralidad y las apariciones puntuales de grabaciones conjugan a la perfección con una parte musical muy elaborada, con una composición cuidada y milimetrada en la que la voz de Geoff Tate junto al trabajo del combo DeGarmo y Wilton, esencial en la línea melódica, por no hablar del trabajo rítmico y la importancia que tiene en una historia con sus distintos ritmos, parones, apariciones…

La parte final narra cómo tras Nikki matar al cura y enamorarse de la monja, a la que también ordenó matar el Dr. X y quien se suicida al conocer que el líder le ordena matar a Nikki al abandonar la organización. El protagonista acaba en un estado de locura y la policía encuentra una pistola en su poder y es detenido por el asesinato de Mary (monja) y el resto de sus asesinatos en “I Don’t Believe In Love”. El final llega con “Eyes Of A Stranger”, cuando Nikki tras ser encerrado en un manicomio, vuelve al principio de la historia y recupera su memoria, mirándose al espejo sin ser capaz de reconocerse. Así finaliza una obra maestra en todos los sentidos, uno de los LPs más completos hasta la fecha del rock/metal.

Óscar Gil