El cantante, bajista, líder y fundador del grupo irlandés Thin Lizzy, Phil Lynott, murió de insuficiencia cardíaca y neumonía el 4 de enero de 1986 después estar en coma durante ocho días tras sufrir una sobredosis de heroína.

No esperes un final feliz, es una historia irlandesa

Philip Parris Lynott, más conocido como Phil Lynott, nació en Birmingham, Inglaterra, el 20 de agosto de 1949, de padre brasileño y madre irlandesa. Su padre Cecil Parris los abandonó cuando Phil tenía tres semanas, dejando a su madre para criar a un bebé negro en la Irlanda católica de los años 50. Su madre, la irlandesa Philomena Lynott, más tarde se mudó a Manchester para trabajar y dejó a Phil con su abuela.

Phil Lynott comenzó en los años ’60 a escribir y tocar canciones en el área de Dublín. Su primera banda fue Black Eagles, y posteriormente Skid Row. Con Brian Downey y Eric Bell, sus amigos formó Thin Lizzy, una de las mejores bandas de todos los tiempos y posiblemente la mejor banda de Irlanda. Decca Records los descubrió en un concierto y les ofreció un contrato discográfico.

Thin Lizzy llegó a la fama en los años ’70 por “Whiskey In The Jar” el gran éxito que supuso su versión de la canción tradicional irlandesa. El sello Decca necesitaba una canción exitosa para la radio, así que lanzaron la pista en contra de los deseos de la banda. Sin embargo les dio su primer éxito alcanzando el sexto puesto en las listas del Reino Unido. El amplio acento de Dublín de Lynott, hizo que destacaran de todo lo demás en las listas. Los éxitos “The Boys Are Back In Town” (considerada por Rolling Stone como una de las mejores canciones de todos los tiempos, habitualmente reproducida en los partidos de rugby en Irlanda), “Don’t Believe A Word” y “Dancing In The Moonlight” consagraron a Thin Lizzy en la memoria del tiempo.

La banda experimentó cambios en 1974 con la llegada de Brian Robertson y Scott Gorham a las guitarras y estabilizó su formación para entrar en la fase más productiva del grupo con el álbum ‘Jailbreak’, que supuso la eclosión de Thin Lizzy. La banda dejó la huella de su música también en uno de los mejores directos en vivo que se recuerdan de la historia del rock, el ‘Live And Dangerous’ de 1978, considerado el mejor álbum de rock en vivo por algunos medios especializados.

“Probé la libertad y realmente me gustó” Phil Lynott

Los últimos años de Phil Lynott estuvieron marcados por su dependencia del alcohol y las drogas, lo que le había visto afectado hasta provocar su colapso por sobredosis de heroína en su casa el día de Navidad de 1985. La esposa de Phil, Caroline (hija de la celebridad de televisión Leslie Crowther) rápidamente se apresuró a ayudarlo conduciendo a más de 160 kilómetros a su mansión en Kew. Caroline le llevó a una clínica especializada donde los médicos recomendaron que ingresara en la enfermería de Salisbury, donde fue diagnosticado de septicemia. Más tarde murió de neumonía y fallas orgánicas múltiples debido a sepsis en la unidad de cuidados intensivos del hospital, a la edad de 36 años.

Lynott tenía algo único, una mística alienígena. Era diferente. Con su gran estilo afro y arrogancia, con su particular huella irlandesa que vestía con lo que a veces parecían descartes de Jimi Hendrix. Era increíblemente genial. Su forma de tocar el bajo se vio ensombrecida por los guitarristas estelares, como Gary Moore o John Sykes, que pasaron por Thin Lizzy a lo largo de la historia, pero que nunca tuvieron el talento innato ni el liderazgo que supuso Phil Lynott en la banda. Su figura fue sencillamente irrepetible.

Phil Lynott

Una estatua de bronce de tamaño natural de Phil Lynott se inauguró en Harry Street en Dublín en 2005. A la ceremonia asistieron los exmiembros de la banda Gary Moore, Eric Bell, Brian Robertson, Brian Downey, Scott Gorham y la madre de Phil Lynott.

El tiempo es cruel. Implacable. Un círculo completo de vida. Una vida llena de música se volvió repentinamente más vacía con su ausencia. Sin embargo, parece que todavía está aquí. Escuchamos el legado de Phil Lynott todo el tiempo. En todas las bandas que influyó. Cada vez que escuchamos su inconfundible sello irlandés con las características melodías celtas, en el que dio su propio estilo narrativo personal. A su hija Sarah la dejó el recuerdo imborrable inmortalizándola en la misma canción que lleva su nombre. Phil Lynott con su mirada taciturna y esa inconfundible sonrisa afable, como un rebelde, un renegado que nunca perdió su camino que vivió para dar y se fue sin exigir.

Adney Sid