Freddie Mercury murió a los 45 años, solo un día después de que anunciase públicamente que era VIH positivo.

Freddie Mercury fue uno de los líderes más carismáticos y dinámicos de la historia del rock. Farrokh Bulsara nació en Zanzíbar en 1946 y está considerado como uno de los mejores cantantes de la historia del rock.

Pasó la mayor parte de su infancia en la India hasta que su familia se estableció en Londres en 1964. Ese año se matriculó en la escuela de arte y, junto con Brian May, Roger Taylor y John Deacon, formó Queen en 1970.

Queen se convirtió en una banda de gran influencia en el desarrollo del hard rock y el heavy metal que incorporaba elementos del glam, rock progresivo, folk, ópera, blues y pop. La titánica presencia de Freddie Mercury sobre el escenario contribuyó al auge del arena rock, donde el carisma de Freddie Mercury era una parte definitiva y fundamental de sus representaciones.

Freddie Mercury Queen

Estos son los días de nuestras vidas

Mercury era considerado tanto por fanáticos como críticos un showman consumado; era abiertamente hedonista y, pese haber cultivado una personalidad muy extravagante, en realidad era una persona tímida y reservada -especialmente con los que no conocía bien-. Solía conceder pocas entrevistas y una vez dijo de sí mismo: “cuando estoy en el escenario soy muy extrovertido, pero por dentro soy completamente diferente”.

Pese a tener una reputada fama de haber consumado el cáliz de los placeres, de organizar las más inimaginables orgías, de vivir al límite de los excesos y de tener una agitada vida sexual propia del mismísimo Alejandro Magno -en la que en sus últimos años tuvo por pareja a Jim Hutton-, en realidad el verdadero amor de su vida fue Mary Austin.

Mucho antes de que Freddie le dijera a sus amigos íntimos o a sus compañeros de Queen que tenía sida, le confió su secreto a Mary. Cuando comenzó a perder la vista y su cuerpo se volvió tan débil que ni siquiera podía levantarse de la cama, Freddie decidió enfrentarse a la muerte rechazando tomar la medicación. “Fue la decisión de Freddie acabar con todo aquello, él eligió el momento de morir”, recuerda Mary en un susurro. “Él sabía que el final estaba cerca, más cerca de lo que jamás había estado antes, y de repente dijo ‘he decidido que me tengo que ir'”.

A pesar de contarle a sus compañeros de banda y amigos cercanos sobre su condición, lo mantuvo oculto a los medios hasta el último momento posible para proteger a su familia y a los más cercanos a él. El mayor regalo de Freddie Mercury fue admitir que padecía la enfermedad. Mercury emitió un comunicado en el que decía:

“Tras una enorme conjetura en la prensa, deseo confirmar que he dado positivo en la prueba del VIH y tengo sida. Sentí que era correcto mantener esta información privada hasta la fecha para proteger la privacidad de quienes me rodean. Sin embargo, ha llegado el momento de que mis amigos y fanáticos de todo el mundo sepan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todo el mundo en la lucha contra esta terrible enfermedad”.

¿Quién quiere vivir para siempre?

La calidad de su vida había cambiado tan dramáticamente y sufría más dolor cada día. Estaba perdiendo la visión. Su cuerpo era cada vez más débil al tiempo que sufría pequeños espasmos. Era angustioso verle deteriorarse de esa forma. Un día decidió que era ya bastante y abandonó las ayudas médicas que le mantenían con vida; simplemente dejó actuar a la naturaleza. En palabras de Mary Austin: “lo sobrecogedor fue su valentía, miró a la muerte a la cara y dijo ‘está bien, lo aceptaré, me iré ahora. Pero fue algo tranquilo y murió con una sonrisa en la cara'”.

Su rango vocal era algo mágico, único, se extendía a lo largo de cuatro octavas, desde el Fa bajo hasta el Fa alto de soprano. Durante una de las últimas grabaciones del disco ‘Innuendo’ a finales de 1990, fue con ‘Don’t Try So Hard’ y con el avance progresivo del sida consumiendo su caja torácica donde alcanzó uno de sus registros más altos en el que llegó a cuatro octavas. Freddie Mercury murió silenciosamente en su dormitorio de Garden Lodge en Londres, de una bronquio-neumonía, inducida por el sida.

Cinco meses después de su muerte se llevó a cabo un concierto tributo para la sensibilización del VIH en el estadio de Wembley al que asistieron 72.000 personas con estrellas desde sus amigos Elton John y David Bowie a Axl Rose -incluidos los mismos Queen- para rendirle homenaje. Se recaudaron alrededor de 20 millones de libras para organizaciones benéficas contra el VIH.

En mayo se conoció el testamento del músico y algo se rompió en el círculo íntimo. La mitad de su fortuna, de sus futuras regalías y la mansión de Garden Lodge fueron para Mary Austin. A Jim Hutton le destinó 500 mil libras. Era la voluntad y el último aliento de una de las mejores voces de todos los tiempos, Freddie Mercury.

Adney Sid