Este segundo álbum de estudio de la banda estadounidense, publicado el 26 de septiembre de 1983, fue una revolución que los situó como uno de los grupos que más vendieron en los años '80. El éxito de los singles "Looks That Kill" o "Too Young to Fall in Love" tuvo parte de culpa.

Mientras Michael Jackson arrasaba el planeta con ‘Thriller’ desde finales de 1982, el álbum más vendido de la historia según diferentes fuentes, Mötley Crüe -los chicos malos de Los Angeles- lanzaban su segundo trabajo el cuál los terminaría convirtiendo en punta de lanza del movimiento glam y hair metal que dominaría el rock y el heavy de la década de los ochenta. Su debut con ‘Too Fast For Love’ apuntaba maneras pero fue ‘Shout At The Devil’ el que asentó a la banda y le dio todas las señas de identidad tanto al grupo como al movimiento: Peinados cardados imposibles con maquillaje entre sexy y macarra y mucho alcohol, sexo, drogas y rock and roll. Los escándalos les perseguirían durante toda su carrera. Este disco a pesar de ser un grito contra el diablo fue muy criticado por los conservadores sólo por tener la palabra devil en el título y el famoso símbolo de la portada. El hard rock americano nunca sería igual desde la llegada de los Crüe y este disco fue uno de los grandes culpables en gran medida.

La banda que formaron Nikki Sixx al bajo y Tommy Lee a la batería y a la que se unieron Vince Neil a la voz y Mick Mars a la guitarra creó una obra llena de himnos que han sido parte fundamental del repertorio de sus conciertos a través de las décadas y de la banda sonora de la vida de la mayoría de los roqueros de cualquier generación. Sólo hay que nombrar “Shout At The Devil”, “Looks That Kill”, “Red Hot”, “Too Young To Fall In Love” o “Ten Seconds To Love” para entender de lo que estamos hablando. Se atrevieron a hacer una versión de The Beatles como es “Helter Skelter” para demostrar a sus críticos que ellos también eran clásicos a su manera. Incluso las secundarias “Bastard”, “Knock ‘Em Dead, Kid” y “Danger” son superiores a composiciones de otros trabajos con mayor reconocimiento.

Un disco vertiginoso, roquero y duro a más no poder y al que le siguieron trabajos millonarios en ventas de la categoría de ‘Girls, Girls, Girls’ o ‘Dr. Feelgood’ pero que nunca volverían a tener la contundencia de este grito al diablo. Después de esta década de decadencia -como ellos mismos la denominaron- vinieron años muy convulsos con salidas y entradas de miembros de la banda, reuniones e incluso despedidas pero su lugar en la música nadie se ha atrevido a ocupar.

Ángel Corral