De aquella gira queda el directo "Alive II" pero también videos como los de Houston en septiembre de 1977 y el de Largo en diciembre del mismo año. Este último, concretamente, es el mejor reflejo del show real de Kiss en la época. Lo de la cubierta interior de "Alive II" es una exageración fotográfica retocadísima, aunque fue la imagen que cimentó la fama de Kiss como la banda más espectacular de todos los tiempos.

Pese a que desde entonces Kiss han tenido escenarios mucho más grandes y técnicamente más excelsos, lo cierto es que pocas producciones podrán superar el aura del show de “Love Gun” en 1977. Por entonces, la banda ya había demostrado sobradamente que el show era casi tan importante como la música, siendo fieros usuarios de la pirotecnia, el humo, el fuego y la sangre desde sus inicios, en parte gracias a la visión colectiva de su manager Bill Aucoin y del siempre menospreciado Sean Delaney, que fue quien ayudó a coreografiar muchos momentos clave del show de la banda. No obstante, en 1977 -tras giras espectaculares como la de “Alive”, “Destroyer” y “Rock And Roll Over” para mejorar y pulir el show y sus tics habituales- la banda llegó al que podría catalogarse como su zenit escénico. 

Durante su gira japonesa de marzo/abril de 1977 pusieron a prueba el escenario, pero no fue hasta julio de 1977 cuando -en plena gira canadiense de “Love Gun”- mostraron todo su potencial. La banda arrancaba el show descendiendo de dos plataformas hidráulicas a ambos lados del escenario, mientras que la batería de Peter Criss se situaba sobre una plataforma luminosa flanqueada por dos escalinatas que llegaban hasta lo más alto del escenario. A partir de ahí, sobre un escenario aparentemente limpio, iban apareciendo los detalles. En “Love Gun” Paul Stanley se elevaba en una plataforma hidráulica situada a su izquierda del escenario, mientras que en “God of Thunder” Gene Simmons vomitaba abundante sangre y se elevaba en otra plataforma para disparar llamaradas de fuego con un simple movimiento de su brazo. La guitarra de Ace Frehley echaba humo y ardía en medio de su solo (en giras subsiguientes saldría volando hacía los focos y dispararía cohetes) y la batería de Peter Criss escupía pirotecnia durante su solo, se movia hacia adelante y se elevaba varios metros sobre el escenario a la par que la banda hacia lo propio en las plataformas hidráulicas durante el gran final de “Black Diamond”. Por no hablar de la tormenta de confetti y rotura de guitarra de Paul en “Rock And Roll all Nite”. Todo un festival escénico contenido en shows de apenas 80 minutos de duración. 

De aquella gira queda el directo “Alive II” pero también videos como los de Houston en septiembre de 1977 y el de Largo en diciembre del mismo año. Este último, concretamente, es el mejor reflejo del show real de Kiss en la época. Lo de la cubierta interior de “Alive II” es una exageración fotográfica retocadísima, aunque fue la imagen que cimentó la fama de Kiss como la banda más espectacular de todos los tiempos.