Junto con Nirvana, Soundgarden y Pearl Jam, Alice In Chains formaba parte de un grupo de bandas que, mal llamadas grunge, cambiaron la historia de la música. El 29 de septiembre de 1992 se ponía a la venta 'Dirt', un álbum con grandes canciones y cifras de ventas insuperables hasta la fecha.

Entre los grandes nombres del grunge siempre figurarán Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y Alice In Chains, siendo estos últimos los que más conservaron el heavy metal en su sonido. Aunque el grunge prácticamente se tildó de subgénero, casi ninguna banda compartió tantas características como para considerarlo como tal, aun a pesar de que las letras llenas de incertidumbre, tristeza y desesperación fueran un pilar común para todos. El debut de Alice In Chains con ‘Facelift’ (1990) fue la primera toma de contacto que nos dirigiría hacia ‘Dirt’ (1992) y, consecuentemente, al éxito comercial de los de Seattle.

Los gritos de Layne Stanley en “Them Bones” nos eletransportan directos a las cabezas de aquellos adolescentes que crecieron en los 90 en un primer asalto que sigue su curso natural con un riff simple pero eficaz y potente con “Dam That River” para llevarnos a “Rain When I Die”, canción marca de la casa que ya deja claras las intenciones de este grupo, destacando esas armonías vocales tan representativas que Layne y Jerry Cantrell hicieron únicas.

Proseguimos bajando a las profundidades con la distorsionada balada “Down In A Hole” hasta las variaciones y pereza de “Sickman”. Con “Rooster”, nos damos cuenta de que no hay tregua para la melancolía y la forma en la que Stanley escupía sus entrañas cantando acompañado de los guitarrazos y solos directos a la cara. “Junkhead”, “Dirt” o la nerviosa y casi funky “God Smack” no hacen más que reafirmar todo lo dicho y, tras un interludio sin título, la tripla final con “Hate To Feel”, “Angry Chair” y sobre todo “Would?” (su canción estrella y un auténtico himno) terminan por exprimir todas las singularidades de Alice In Chains, el grupo más metalero de su generación con permiso de Soundgarden.

En sintonía con los primeros pasos de Alice In Chains se estrenaron cantidades ingentes de trabajos que también unían los estribillos pop con el ruido y pesadumbre del metal y hard rock sin renegar de la suciedad y dejadez del noise. Si nos hablan de esa década dorada de los 90’s, es imposible no tropezarnos con el arte de esos genios frustrados y malogrados que cambiaron la historia de la música tan pronto que ni les dio tiempo a asimilarlo, como es el caso de Andrew Wood, Kurt Cobain, Layne Staley, Shannon Hoon, Chris Cornell o incluso Scott Weiland, sin olvidarnos de los todavía supervivientes Mark Arm, Eddie Vedder, Mark Lanegan o Jerry Cantrell.

Jaime Tomé