El guitarrista sueco vuelve a insistir que forma parte de una banda en solitario. Todos son contratados con su sueldo para ejecutar sus órdenes. Ni más ni menos.

Yngwie Malmsteen habla claro

Quien conozca al guitarrista sueco sabe que el nombre de su banda no es su nombre solo por casualidad. Yngwie Malmsteen lo ha explicado varias veces. Sin tapujos. En una entrevista con la revista griega Rock Hard, vuelve a recordar el rol de cada artista que entra a formar parte de su grupo.

“Cuando llegué a los Estados Unidos en la década de los ‘80, estaba en Steeler, en Alcatrazz, y tenían cantantes. En 1984 comencé mi carrera en solitario, así que a partir de ese momento nunca fue una banda. Es muy importante recordar eso, porque muchas personas no parecen entender lo que estoy haciendo. Piensan que estoy haciendo bandas y luego las deshago, y no hago ninguna de esas cosas. Lo compongo todo y luego le digo: Aquí está tu cheque. Te doy mucho dinero por semana. Tienes que cantar esto. Estas son las letras. Estas son las melodías. O tienes que tocar esto en el teclado. Tienes que tocar esto en el bajo. O la batería.  Entonces, básicamente, lo financiaría todo y les daría un sueldo. Por lo tanto, nunca ha sido una banda per se”, aclara el león sueco.

Los cantantes son especiales

Pero con quienes realmente ha tenido problemas Yngwie Malmsteen, ha sido con los vocalistas externos. A partir de 2010 con la publicación de “Relentless”, decidió encargarse él mismo de las voces. “El bajista, el batería y el teclista, simplemente serían felices, tocarían su parte y recibirían su sueldo, pero los cantantes siempre causaban problemas, siempre actuaban como si fueran especiales y tuvieran algo diferente que decir o lo que sea”, continuaba explicando el guitarrista. “Así que les dije: Oye, esto es genial. Dios te bendiga. ¿Por qué no vas y escribes tus propias canciones en otra parte? Gracias. No te estoy impidiendo que hagas eso. Los cantantes siempre piensan que son mejores que los teclistas o que los baterías. […]No necesito eso. Tengo una visión muy, muy clara, desde que era un niño. Por eso llamé a mi libro ‘Relentless’, porque es lo que soy. Soy jodidamente implacable”.