La compra de Superstruct por parte de KKR y su impacto en los festivales
El festival Viña Rock, uno de los eventos musicales más multitudinarios y emblemáticos del Estado, ha sido arrastrado en los últimos días a una tormenta mediática tras la aparición de informaciones que relacionan indirectamente a su promotora con el fondo de inversión estadounidense KKR, al que se acusa de financiar actividades empresariales vinculadas con la ocupación de territorios palestinos.
Todo estalló tras la publicación de una investigación de El Salto que recuperaba una noticia apenas difundida en su día: la adquisición, en junio de 2024, de Superstruct Entertainment —propietaria parcial o total de más de 80 festivales a nivel mundial— por parte del gigante inversor KKR (Kohlberg Kravis Roberts & Co.), por una cifra cercana a los 1.300 millones de euros. Superstruct es la estructura empresarial que está detrás de una gran parte del tejido festivalero en Europa, y en España gestiona citas como Viña Rock, Sónar, Resurrection Fest, Arenal Sound, FIB, Monegros Desert Festival, Granada Sound, Interestelar o Brava Madrid, entre otros.
Las conexiones de KKR con empresas como Axel Springer, que a su vez fue propietario del portal inmobiliario Yad2 —acusado por organizaciones de derechos humanos de facilitar la venta de propiedades en territorios palestinos ocupados— han sido utilizadas como base para señalar al fondo como cómplice de la ocupación israelí. El hecho de que uno de sus fundadores, Henry Kravis, haya sido donante político de la candidata republicana Nikki Haley, conocida por su firme apoyo a Israel, ha alimentado aún más la controversia.

Artistas se desmarcan: el boicot tras Viña Rock 2025
A raíz de esta situación, decenas de artistas del entorno del punk rock, hip hop y rock alternativo español, especialmente vinculados al Viña Rock, han anunciado que no volverán a actuar en festivales promovidos por Superstruct mientras KKR forme parte del accionariado. Entre ellos, figuran nombres como Reincidentes, Porretas, Sons Of Aguirre, Boikot, Kaotiko, Non Servium, Fermín Muguruza, No Konforme, Ergo Pro, Ill Pequeño o Los De Marras. Muchos de ellos actuaron en la pasada edición del Viña Rock, celebrada del 1 al 3 de mayo en Villarrobledo (Albacete), pero han esperado a lanzar sus comunicados una vez celebrado el festival, lo que ha levantado algunas críticas por lo oportuno del momento.
Uno de los comunicados más contundentes ha sido el del grupo Sons Of Aguirre, que afirmaba: “Creemos que huelga decir lo que opinamos al respecto de colaborar con genocidas, cómplices de una limpieza étnica que ha costado la vida a más de 60.000 palestinos (17.000 de los cuales son niños). Por ello, los Sons hemos decidido no volver a participar en el festival Viñarock ni en el resto de festivales adquiridos por KKR hasta que este no cambie de manos.”

El comunicado de Viña Rock: defensa de su historia y de su independencia
Ante la magnitud de la polémica y el silencio del resto de festivales implicados, Viña Rock ha sido el primero en emitir un comunicado oficial. En él, el festival defiende su trayectoria histórica como espacio comprometido, asegura no tener relación alguna con actividades contrarias a los derechos humanos y anuncia acciones legales contra los autores de la “campaña de difamación”.
“Viña Rock no financia ninguna causa violenta ni contraria a los derechos humanos, ni directa ni indirectamente. Afirmar lo contrario no solo es falso, sino profundamente injusto. Ya hemos puesto en marcha acciones legales frente a quienes están detrás de esta campaña de difamación, detrás de la cual también se mueven intereses económicos que nada tienen que ver con la defensa de los derechos humanos.”
Además, el comunicado recalca que KKR, aunque sea uno de los inversores en Superstruct, “no ejerce influencia alguna sobre el funcionamiento y mucho menos sobre la identidad, programación o valores del festival Viña Rock”, y que la línea artística del evento es completamente independiente.
La organización reivindica también su papel como motor económico local, recordando que en 2024 el Viña Rock generó un impacto económico de 22 millones de euros en Villarrobledo, una localidad de apenas 25.000 habitantes que vio multiplicarse su población por siete durante el festival. “Atacar el festival es atacar también a los más de 2.000 trabajadores que hacen posible esta celebración colectiva”, afirma el texto.

La postura del resto de festivales y de Superstruct Entertainment
Pese a que otros festivales pertenecientes al mismo grupo empresarial han preferido mantenerse al margen, el Sónar Festival sí ha emitido un breve comunicado en el que se posiciona como un espacio que “promueve la diversidad, la inclusión y la libertad de expresión”, y que “condena firmemente todo tipo de violencia”. No hace, sin embargo, ninguna mención directa a KKR ni al conflicto palestino-israelí.
Por su parte, Superstruct Entertainment también ha lanzado un mensaje público. En él, recalca que no es una entidad política y que el objetivo de sus festivales es “celebrar la música y las comunidades que la hacen posible”. Además, afirma que sin el respaldo económico de sus inversores, “no sería posible sostener una oferta tan amplia y diversa de festivales”. La compañía insiste en que cada festival opera de forma independiente, con libertad creativa y de gestión.
La polémica no parece que vaya a cerrarse pronto. Mientras bandas y público exigen coherencia y responsabilidad ética, los festivales se enfrentan al dilema de cómo garantizar su viabilidad sin renunciar a los principios que, durante años, los convirtieron en espacios de resistencia, cultura crítica y compromiso social.


