Parece que la reunión de Pink Floyd con Roger Waters y David GIlmour no va a suceder a corto plazo a juzgar por las últimas declaraciones de Polly Samson.

Parece que la reunión de Pink Floyd con David Gilmour y Roger Waters no va a suceder a corto plazo. Pese a que las relaciones parecían encaminadas en tiempos recientes (David Gilmour llegó a subirse al escenario con Waters en 2011 en un concierto de la gira «The Wall» en Londres) una reciente batalla por la venta del catálogo de la banda y los posicionamientos políticos públicos de Waters han minado las relaciones entre las dos partes eternamente enfrentadas.

Las cosas tomaron un nuevo giro hace unas horas cuando la esposa de Gilmour, la escritora Polly Samson -responsable de algunas de las letras del disco «The Division Bell»- publicó un tweet en el que acusa a Waters de ser «anti-semita hasta sus más podridas profundidades»,  además de un «hipócrita», «ladrón», «misógino» y de «evitar el pago de impuestos». «Suficiente de tanta tontería» ha espetado la escritora en su publicación en las redes.

El contexto

Desde hace años, Waters ha venido elevando el tono de sus posicionamientos a nivel político. Levantó ampollas durante la gira de 2018 por usar fotos ridículas para mofarse del ex-presidente estadounidense Donald Trump durante el tema «Pigs (Three Different Ones)». Pero, más concretamente, viene levantando ampollas desde hace tiempo por su posicionamiento pro-Palestino en el conflicto con Israel, llegando a escribir cartas de manera recurrente a artistas que planean tocar en Israel para solicitarles que, por favor, no lo hagan y no den soporte a Israel.   Waters ha llegado a calificar el conflicto como «un apartheid» por parte de Israel, participando activamente en conferencias y dando visibilidad a su mensaje en diversas entrevistas.

La polémica estalló en septiembre por su posicionamiento acerca de la Guerra de Ucrania. Waters escribió una carta abierta a Olena Zelenska, primera dama de Ucrania, en la que urgía a los países de occidente a no seguir proporcionando armas a Ucrania y en la que pedía al presidente Zelenzkyy que pusiese fin a una «guerra mortífera».


Waters acusó al presidente ucraniano de tolerar el «nacionalismo extremo», haciéndose eco de la posición rusa acerca de que la invasión de Ucrania era necesaria para evitar la amenaza del gobierno «extremista» de Kyiv. La primera dama le respondió a través de Twitter que «ha sido Rusia quien ha invadido Ucrania, la que destruye ciudades y mata a civiles» asegurando que los ucranianos «defienden su tierra y el futuro de sus hijos».

«Roger Waters, harías mejor pidiéndole la paz al presidente de la Federación Rusa, no a Ucrania» en referencia a Vladimir Putin.

Conciertos cancelados en Polonia y ¿Alemania?

El posicionamiento de Waters hizo que la ciudad de Cracovia declarase al ex-líder de Pink Floyd «persona non grata», lo que ocasionó la cancelación de sus conciertos en la ciudad polaca.

Pero no quedó ahí. Ahora, algunos conciertos de Waters en Alemania están en peligro debido a su posicionamiento. Algunos de los oficiales del gobierno alemán en materia de antisemitismo han reclamado a los recintos donde Waters tenía previsto actuar que cancelen las fechas. El comisario del Estado de Berlin en materia de antisemitismo, Samuel Salzborn, recalcó que la voz del músico de 79 años «es una de las más fuertes del negocio de la música» a la hora de extender el mensaje anti-Israelita y antisemita. Por tanto, solicitaba que las fechas alemanas de la gira «This is not a Drill» fuesen canceladas.

El tour, que también visitará Barcelona (21 de Marzo) y Madrid (23 y 24 de marzo), de momento no ha visto más fechas canceladas. Pero ante la tentativa de que sus conciertos en Alemania sean eliminados del itinerario, Waters ha decidido ofrecer una entrevista a la publicación alemana Berliner Zeitung, recogida íntegramente en la web oficial de Waters, con la que pretende poner punto y final a la polémica. Así mismo ha publicado un comunicado diciendo lo siguiente:

«La verdad nos hará libres.

Estoy en contra de la despreciable campaña de mentiras que el lobby Israelí ha iniciado para tacharme de antisemita, lo cual no soy, nunca he sido y nunca seré. Estoy en contra de que intenten silenciar mi voz sobre una batalla que lleva 75 años activa entre mis hermanos y hermanas de Palestina / Israel, indiferentemente de su etnia, religión o nacionalidad. Estoy en contra de que el lobby Israelí intente cancelar mis conciertos con el 85% de entradas vendidas en Alemania. Por ello, el diario nacional Berliner Zeitung ha publicado hoy, valientemente, una extensa entrevista conmigo. Gracias caballeros.»

«Y para los fans que han comprado entradas en Europa, no tengáis miedo. Voy a venir. Los caballos salvajes no pudieron conmigo y tampoco podrá esta basura del apartheid. La verdad nos hará libres».