Entrevistamos en exclusiva en España a Tobias Forge, líder indiscutible y cabeza pensante de Ghost.

“Te puedo decir en exclusiva que, cuando vayamos a Madrid, lo haremos con túnicas blancas”. Un “Nameless Ghoul” que, evidentemente, era Tobias Forge nos explicaba eso en 2012 cuando, unas semanas antes de participar en el festival Sonisphere en Getafe junto a Metallica, Soundgarden, Slayer y muchos más.

En apenas siete años desde aquella entrevista, Ghost se han transformado en una banda de grandes recintos que prepara su asalto definitivo a los grandes auditorios de Estados Unidos y Europa. Pero será “en el ciclo del próximo disco”. Dentro de dos años, al menos, según Forge. Con “Prequelle” han alcanzado cotas de éxito que ya se vislumbraban con “Meliora” y especialmente con el EP “Popestar”, donde el single “Square Hamer” les hizo cruzar hacia el mainstream en un lugar tan complicado para el rock como Estados Unidos.

Ghost Sonisphere 2013 Madrid

Ahora están cómodamente instalados en locales de 4.000 a 6.000 personas de capacidad pero ya adentrándose en los macrorecintos de 15.000. Todo gracias a una incansable persecución del vocalista y líder por una producción excelsa que haga honor a sus grandes ídolos del rock: Rolling Stones, Kiss, Mötley Crüe, Metallica. Es precisamente como invitado de estos últimos que el grupo recala nuevamente en Barcelona, dos años después de la última vez.

El recinto es el Estadi Olimpic Lluís Companys de la montaña de Montjuic y Ghost tocan durante una hora centrándose en lo mejor de su repertorio: lejos quedan las concesiones a su primer y menos refinado trabajo “Opus Eponymous”. Apenas suena “Ritual” de aquella época. Mucho del set circula alrededor de “Meliora” y “Prequelle”, los dos discos que han marcado la ascensión a la fama de Ghost. Con el sabbathiano riff de “Cirice” encandilan a 42.000 personas de un estadio que no son ni fans de Ghost. Con “Miasma” y su ampulosidad les confunden. Con la pirotecnica “Absolution” les hace cantar. El Cardinal Copia o, lo que es lo mismo, Tobias Forge tiene al público comiendo de la palma de su mano. Y, repito, no son siquiera sus fans.

Eso fue a las 19:30. Pero a las 18:15, un Tobias Forge sin más artificios alrededor que una cafetera, recibía a este periodista en los interiores de un limpio y cuidado autobús de gira con el que está surcando el viejo continente -y seguirá haciéndolo hasta finales de agosto, cuando concluye el tour con Metallica. Nada de esos infernales autobuses de gira con 30 personas, olor a pies y escandinavos borrachos. Forge está solo -su tour manager aparece de vez en cuando para recordarnos que, vaya, se hace tarde y el Cardenal no se viste en cinco minutos- y te mira a la cara mientras ofrece las más elaboradas y locuaces respuestas que te va a ofrecer un músico de rock de la actualidad.

Por delante, la inminente confirmación de una gira europea que recalará en España a finales de año. Y una sempiterna advertencia vía e-mail unos días antes: “No foto, no video”. Puede que la disputa legal con sus ex-compañeros de banda descubriera definitivamente que Forge es el hombre detrás de Ghost, pero la mística sigue siendo la mística. Incluso en la época de las redes sociales.

Un año después de la edición de “Prequelle” ¿qué valoración haces de lo que ha conseguido Ghost en este tiempo? ¿Has llegado al punto que querías?

Creo que sí. Una de las principales metas que tenía con este ciclo de disco y gira era llegar a tocar en arenas o, como mínimo, estar en una situación en la que podamos tocar shows de escala de arena. Ahora estamos encarando el final del ciclo de gira y sabemos cómo vamos a acabar. Mientras nada drástico suceda, al final del ciclo habremos conseguido esa meta. Tras esta gira con Metallica nos vamos a Estados Unidos para hacer otra gira y van a ser todo arenas.

Ghost Barcelona Estadi Olimpic

Tras eso, haremos una gira europea a finales de año y volveremos a España, te lo puedo confirmar. Aunque el tamaño de los espacios en los que tocamos puede variar de palacios de deportes a grandes recintos. Mi objetivo no es tocar delante de una cantidad determinada de gente sino que el show pueda desarrollarse de una manera concreta y en unas condiciones óptimas. Quiero poder meter toda la producción en el escenario y eso no lo puedo hacer en Razzmatazz, por ejemplo. Pero si voy al Club Sant Jordi de Barcelona, donde caben 4.600 personas, sí que puedo hacerlo.

De todos modos, tuvimos suerte la última vez que estuvimos aquí de gira. Creo que vinimos de gira justo en semana santa, lo cual fue un pequeño suicidio (risas). No teníamos ni idea. Si conseguimos venir al Sant Jordi Club en esta ocasión me siento confiado de que la próxima vez, con el siguiente disco, llegaremos a hacer el recinto grande, el Palau Sant Jordi. Espero.

¿Sueles planear cada uno de estos pasos de manera consciente y precisa?

Absolutamente. Creo que muchas de mis metas, muchas de las cosas que quería conseguir en mi vida y en mi carrera, fueron planeadas hace mucho tiempo. Yo tenía claro lo que quería hacer. Otra cosa es que supiese que todo eso iba a pasar con Ghost y no con otros proyectos o bandas.

Te pongo un ejemplo: cuando tenía 8 o 9 años era un gran fan de los Rolling Stones. Sigo siendo un fan pero aquello fue el punto álgido. Los Rolling Stones eran mi banda favorita, lo sabía todo de ellos, veía todo lo que se podía ver, escuchaba todo lo que se podía escuchar. En 1990 no había muchas cosas que ver, ciertamente, aunque fueron una de las primeras bandas en hacer un documental sobre su propia carrera, algo especialmente destacable. Se titulaba “25×5”. Como te decía, no había mucho que ver pero en el verano de 1990 hubo un gran concierto que se retransmitió en directo por toda Europa y ese fue el que hicieron en el Estadi Olimpic de Barcelona dentro de la gira “Urban Jungle”.

Debe ser un sueño para ti tocar hoy aquí.

Dios, he visto tantas veces ese concierto. Era la gira del disco ‘Steel Wheels’ y desde entonces he querido tocar en el Estadi Olimpic de Barcelona. Ahora estoy aquí, tocaré esta noche. No ha sido de la manera que yo podía imaginar en aquel entonces pero he podido de tachar de la lista una de mis metas. Ese instante lo imaginé hace treinta años y ha sucedido ahora.

Cardinal Copia Ghost Barcelona

La influencia innegable de Metallica

Metallica fue una de las bandas que más apoyó a Ghost en un principio. Compartís agente, John Jackson de K2, y habéis girado en tours como los de Sonisphere en 2012 y 2013, que sirvieron para posicionar fuertemente a Ghost en el mercado europeo. ¿Qué rol han tenido Metallica en ayudar a situar a Ghost en la escena?

Una influencia enorme. No estaríamos donde estamos si no fuese por ellos -no solo geográficamente, sino a nivel de popularidad. Ellos fueron los primeros grandes artistas que auparon a la banda y mostraron su apoyo públicamente. Ellos fueron una gran influencia y de no haber sido por ellos… bueno, podría haber tenido la influencia de los Rolling Stones, claro, pero Metallica tuvieron un enorme impacto en mi juventud pues les descubrí tras los Stones.

Escuchaba a Metallica en aquel momento pero no tanto como lo haría más adelante. Cuando editaron sus films, “A Year and a Half in the life of Metallica 1& 2”, supusieron un gran impacto para mí y para mi manera de ver una banda. Cuando los Stones hablaban de cómo llegaron a hacerse en grandes en su documental me parecía un discurso lejano, realista pero lejano. En el caso de Metallica estamos hablando de una banda más contemporánea, más cercana en el tiempo para mi en aquel entonces.

Yo vengo del metal. Mi primer ídolos no fue Muddy Waters. No aspiraba a hacer algo derivado del blues. Quería ser una rock star. Los Stones empezaron cuando las rock stars eran algo embrionario que ni siquiera existía mientras que Metallica y yo somos más cercanos en el sentido de habernos desarrollado desde el mismo planteamiento musical.

Ghost Barcelona

No me avergüenza decir que Metallica, directa o indirectamente, me han influido para convertirme en todo lo que soy y que han sido instrumentales en que haya podido conseguir muchas de las cosas que quería. Ésta gira es una buena muestra de ello. Ellos fueron quienes nos pidieron acompañarles en este tour europeo de estadios. Fue su iniciativa.

¿Dirías que “Prequelle” es el ‘Black Album’ de Ghost? Es el disco que ha traído a los haters pero también a una audiencia más mainstream. ¿Sería una comparativa válida?

No. Creo que si lo podemos comparar con algo sería con “…And Justice For All” respecto a la carrera de Metallica. Es un disco terapéutico y no es para nada el mejor disco que puedo hacer, pero era un disco necesario.

¿Ves “Prequelle” como un disco de transición?

Lo diría así. Si quieres que haga una analogía con Metallica puedo observar varios factores con los que hay similitud respecto a su cuarto disco. Es un disco que hicieron en respuesta a una tragedia. Evidentemente lo suyo fue una tragedia real, la muerte de Cliff Burton. Lo mío ha sido una concatenación de problemas legales, un bombardeo severo. Tenía el viento en mi contra y mucho que probar. “…And Justice For All” llevó a Metallica de un punto a otro, les encumbró a grandes arenas y les convirtió en una banda mucho más autónoma. En ese sentido, “Prequelle” ha hecho lo mismo para Ghost.

Ahora, con varios años de carrera a mis espaldas, he aprendido lo que quiero y cómo llegar a ello. Por ello, nuestro próximo disco podría ser potencialmente el equivalente a un ‘Black Album’, por así decirlo (risas). No sé, es difícil de imaginar. No me gusta hacer esas comparaciones porque el “Black Album” se editó en otro momento, en otra era y pasó a la historia como uno de los mejores y más vendidos discos de heavy metal de todos los tiempos.

Del amor al odio hay un paso

Recuerdo leer como explicabas que el personaje del Cardinal Copia te provocaba cierta urticaria, que era un personaje impertinente hasta para ti mismo. Hace unos meses salió a la luz que un presunto amigo te había ‘cedido’ el personaje de Papa Emeritus y que había cierta disputa legal al respecto de tu uso dentro de Ghost. ¿Es el Cardinal Copia una manera de dejar de lado al Papa Emeritus y poder pasar por encima de algún impedimento legal?

No, en absoluto. Para serte totalmente honesto, esa persona nunca me aportó el personaje, sino el nombre del mismo: “Papa Emeritus”.

Has hablado de que todo lo que sucedió el año pasado fue un bombardeo. Detrás del personaje está la persona ¿cómo ha vivido Tobias Forge el acoso y derribo al que fue sometido? ¿Sopesaste dejar todo esto?

Nunca he pensado en dejarlo, para serte sincero. No está siquiera en el menú hacer algo así. Pienso que, analizando lo que pasó y prestando atención a pequeños hechos específicos, fue inevitable. Socialmente estaba dentro de un grupo de personas -no hablo de la banda, sino socialmente. Tengo muchos amigos pero en un grupo concreto de ellos sucede que éramos todos iguales. Todos teníamos unos ingresos similares, un nivel educativo similar, etc. Dentro de círculos sociales como esos se vuelve muy problemático que uno de sus integrantes crezca más que el resto. En mi cabeza yo seguía siendo la misma persona. Cuando volvía a casa, intentaba quedar con ellos y para mí las cosas eran como siempre pero no era la misma persona para ellos.

Otro problema es que dentro de ese grupo social, que no era la propia banda aunque si que había algunos miembros de mi banda, yo era el único que tenía hijos. Cuando volvía a casa después de seis semanas de gira no me iba al bar con ellos, sino que me iba a casa. Eso quiere decir que el tiempo iba pasando, incluso los años. A ellos les parecía que yo estaba cambiando, que me estaba desvinculando. Claro que sí, porque estaba trabajando duro y cuando volvía a casa quería estar con mi familia. Pero entonces, cinco años más tarde, les di una excusa para estar enfadados conmigo.

Cuando todo pasó no podía creer que los que yo pensaba que eran mis amigos me estuviesen haciendo todo aquello. Otros fueron muy majos conmigo y me dieron todo el apoyo, pero otros me apuñalaron por la espalda sin miramientos. Ni me llamaron para decirme nada e intentar saber mi parte de la historia. No. Se metían en las redes y escribían un post diciendo ‘oh, solía ser mi amigo pero ahora ha cambiado’. Yo no sabía ni que había cambiado! Si llevábamos tres años sin hablar. Entonces me paré a pensar en cuál era el problema y entendí que el problema es que yo no había tenido tiempo de estar cerca de ellos y de mantener las relaciones de amistad a flote.

Ghost Barcelona 2019

Ghost (Foto: Sergi Ramos)

Lo que me ha pasado a mí no es nada original. Es un clásico y es inevitable. Por eso lo miro con cierta distancia, porque me parece inevitable. De no ser ese incidente, habría sido otro. Era inevitable. No podría haber hecho nada por evitarlo. A mí me preocupaban más las personas que había en ese círculo que las cosas relativas a la banda. Solo había uno de mis amigos en ese grupo social al que hago referencia. Los miembros de la banda que me estaban denunciando el año pasado no eran ni mis amigos cercanos. Lo que duele es que la gente en la que confías, gente cercana, pase a tener un gran problema contigo que viene de lejos y del que jamás me habían comentado nada. Estar en medio de todo eso confunde mucho.

Cuando vas cumpliendo una cierta edad, el tiempo pasa muy rápido. Gente como tu o como yo vemos como un año, dos años, cinco años…pasan volando. Cuando va pasando el tiempo te encuentras con gente que quizá no habías visto en dos años y te parece que fue ayer. En mi caso, al haber estado por ahí haciendo ‘cosas divertidas’, era como un traidor para ellos. Había preferido hacer ‘mis cosas’ que fomentar esas relaciones personales. Pero es lo que es. No puedo hacer nada por cambiarlo.

¿Cuál es el siguiente paso de Ghost?

Ahora estaré todo el verano con Metallica y en otoño haremos la gira americana y europea. Este verano es un poco relajado porque los shows son al aire libre y tocamos solo una hora, incluso en los festivales. Al final del año, cuando hayamos finalizado la gira europea, empezaré a grabar el próximo disco. En enero de 2020 comenzaré a trabajar progresivamente en él y 2021 sería una buena aproximación en cuanto a fecha de edición.

Sergi Ramos