Es realmente complicado grabar un sucesor del disco debut de el trio The Winery Dogs. Un trabajo magnifico que se convirtió en uno de los discos favoritos del 2013 y que unía la técnica insultante con el funk, el hard rock y el soul, todo ello gracias a tres músicos que ya han vivido el éxito en sus carnes y que están curados de ego, siéndoles más fácil remar en una dirección unitaria que demostrar sus infinitas cualidades individuales, ya sobradamente demostradas a lo largo del tiempo.
Cabe decir que el ingrediente secreto de la banda no es ni Portnoy ni Sheehan, es Kotzen. Su voz -heredera del mejor Glenn Hughes – y su estilo como guitarrista, a medio camino entre Gary Moore, Joe Satriani y Paul Gilbert, son de capital importancia en la ecuación que ofrece como resultado este “Hot Streak” y el ya conocido disco debut. No empiezan con niñerías los Winery Dogs en este trabajo: “Oblivion” es un ejercicio de virtuosismo elegante mezclado con hard rock aperturista y acordes abiertos y unas partes vocales que respiran muy bien, desembocando en un estribillo muy bueno. El siguiente, “Captain Love”, tampoco se anda con tonterías: una oda a AC/DC donde, increíblemente, Portnoy toca en 4/4. Para compensar, en el tema título se decantan por algo a medio camino entre el funk más enrevesado y el jazz, pero sin perder en ningún momento el atractivo para el oído menos educado.
“Hot Streak” va, pues, de contrastes. De lo técnico a lo suave (véase “Fire”), de lo rockero a lo experimental (“Safari” que al principio parece sacada de un disco de Muse), del soul al jazz… Es obvio que estos tres tipos son auténticos camaleones musicales pero a uno le queda la sensación de que quizá en “Hot Streak” lo han querido mostrar más de la cuenta sacrificando en parte lo goloso, que es el toque pegadizo y facilón que poseían canciones del primer disco como “Elevate” o “I’m No Angel”.
Como decía es muy complejo superar aquel debut y parece que en el sucesor la banda quiere mostrar todo lo que da de si. Todos sabemos lo grandes músicos que son Kotzen, Sheehan y Portnoy y quizá por ello “Hot Streak” podría ser un poco más conciso. Por otro lado, trece canciones son excesivas: diez serían ideales. Hay algo de relleno, aunque un mal tema de esta banda es un buen tema de otras bandas. No obstante, hace falta algo más de auto-filtro y consolidar un poco mejor las canciones. Como se suele decir, a veces, menos es más.


