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The Metal Circus
Live

THIN LIZZY

8
Fecha
19 de junio de 2003

El sueño de una noche de otoño

Tenía 7 años. De hecho, era el día en que cumplía 7 años, para ser mas exactos. Apareció mi padre por la puerta, con una caja enorme y una bolsa. Como niño que era, me dejé llevar por los tamaños y fui directo a la caja enorme. Dentro de ella, un televisor de 14 pulgadas que aun sigue colgado en su soporte en mi habitación, y que no ha sido encendido en los dos últimos años. Después de la alegría inicial, fui a por la bolsa, y saqué un disco. Mi primer disco propio. La portada plateada mostraba unos dibujos muy raros, y un nombre de banda que me sonaba, THIN LIZZY. A los 3 años, había comenzado a escuchar a Gary Moore, y el nombre de THIN LIZZY me era vagamente familiar a esa edad porque Moore había militado en la banda. Pero no conocía ningún tema de ellos, ni sabía quien era Phil Lynott.

Evidentemente, envié el disco a mi habitación y me dediqué a programar el televisor.

12 años después, ahora en Cd, escucho de nuevo aquel disco de portada plateada. “Jailbreak” era su título y me acuerdo de la primera vez que escuché las sirenas del tema (algo parecido a tu primer Werthers Orginal). Luego venía un tema que me gustaba mucho, “Angel From The Coast” y aun recuerdo darle la vuelta al disco y alucinar con “The Boys Are Back In Town” y “Emerald”. Sin duda, y sin haberme dado cuenta practicamente, THIN LIZZY marcaron mi infancia. Seguí escuchando ese disco regularmente, pero me dediqué a descubrir a grupos como AC/DC o IRON MAIDEN en años subsiguientes. Pero, en el año 1999 recuerdo ver un cartel por la calle anunciando un concierto en Barcelona de THIN LIZZY. Me parecía raro pues, que yo supiera, Phil Lynott había muerto en 1986 y la banda se había separado en 1983 con un fastuoso concierto en el Hammersmith Odeon de Londres. Pero me ocupé de llamar a Robert Mills y pedir una acreditación para el concierto. El concierto era un miercoles 15 de noviembre.

Unos días antes, el lunes 13, llamé a la oficina de Robert para solicitar una entrevista. Dos horas después estaba sentado ante Scott Gorham y Darren Warthon en lo que ahora se conoce como la sala Razzmatazz 3, formulando preguntas y pensando que ese tio de pelo canoso que tenía ante tocaba en aquel tema que tanto me gustaba, “The Boys Are Back In Town”. Mereció la pena perderse la clase de tecnología de tercero de ESO.

Luego llegó John Sykes. La cohorte de caza-autografos-periodistas se lanzó sobre él, como es habitual y tras un buen rato mas, se dio por concluida la rueda de prensa/entrevista compartida. La banda se fue adentro de la sala, donde por lo que pude intuir estaban realizando los ensayos de la gira. Estuve mirando por el cristal sin querer abrir la puerta no fuera a ser que tuviera alguna reprimenda. Entonces pasó por allí el promotor, Robert Mills, y me dijo “entra adentro, no creo que te digan nada”. Eternamente agradecido, entre a la sala, y vi como Tommy Aldridge, Marco Mendoza, John Sykes, Darren Wharton y Scott Gorham iban ensayando canciones clásicas THIN LIZZY. Primero fue “Waiting For An Alibi”. Mas tarde lo intentaron con “Emerald”, pero Tommy Aldridge se perdía muy a menudo. Sykes coge el bajo de Mendoza y le muestra unas lineas de bajo a Aldridge y a partir de ahí todo va bien en popa. Saco mi precaria camara de fotos compacta y me dedico a hacer fotos. Le pregunto a Sykes si le importa que suba al escenario a hacer fotos y me dice que no hay problema. Me dedico a hacer fotos de Aldridge apretando las palomillas de los soportes de los platos con cara de fuerza.

Al poco, llega el tour manager de la banda –creo- con varias bolsas de Pans & Company, y la banda cena mientras comentan detalles de las canciones y bromean. Le digo a Sykes, a mis inocentes 15 años, que si quiere que me los lleve al Hard Rock Café a tomar algo cuando acaben de ensayar, y Sykes me dice amablemente que se irán al hotel a descansar. No me importa, la simple idea de estar allí me hacía feliz. Era ya tarde, alrededor de las ocho, y decido que he de irme, no puedo estar allí hasta el concierto del miércoles embobado viéndoles tocar. Recojo mis cosas, me cuelgo la cartera al hombro y entonces escucho a Scott Gorham decir en el micro “hey, este chico se marcha, despidámoslo”. La banda para de ensayar, y se acercan al borde del escenario me despiden amablemente y me dan púas y baquetas por doquier. Ni que decir tiene, que ese momento esta grabado por siempre en mi memoria.

El sueño de una noche de (casi) verano

Tres días antes del solsticio de verano, THIN LIZZY hicieron lo posible por convertir la sala Bikini en un hervidero. Y si, para ser sinceros, la otra vez el poder de convocatoria fue algo mayor, pero en esta ocasión no fue para nada malo. Unas 700 personas disfrutaron una noche de jueves recordando el narcótico espíritu de Phil Lynott y entonando las irlandesas melodías de “Black Rose”.

La ausencia de Darren Wharton en la formación es notable. Sus colchones de teclados rellenaban huecos y ahora la banda vuelve a su encarnación mas puramente setentera, en formato de cuarteto, y supliendo los colchones de teclados con velocidad y punteos mas cuidados. Dado que Marco Mendoza y Tommy Aldridge están girando con WHITESNAKE, Scott Gorham y John Sykes han solicitado los servicios del batería Michael Lee (THE CULT, PAGE/PLANT) y el bajista Gary Liederman (PSYCHO MOTEL) y el resultado, aunque con pequeñas variaciones, sigue siendo prácticamente el mismo.

“Jailbreak” abrió fuego, y como es habitual vino seguida de “Waiting For An Alibi” y “Don’t Believe A Word”. Fue entonces cuando dieron la primera sorpresa de la noche, y a bien seguro fue sorpresa, dado que era la primera fecha de la gira. Sonaron los primeros guitarrazos de “Chinatown” por el PA, y el publico enloqueció. No era la única sorpresa que nos esperaba en el set-list de la banda.

Es notable el nuevo empuje que Michael Lee da a la banda. Acelera los temas bastante mas allá del tempo original, y consigue que Scott Gorham y sobretodo John Sykes, se estresen con las prisas, pero ambos hachas se las ingenian para no perder ni una nota. Gary Liederman, consigue hacernos creer que la cosa no va con el, y se refugia en el costado izquierdo del stage mirando el mastil de su bajo como si no lo fuera a ver mas. Liederman cumple, pero era preferible la entrega de Marco Mendoza.

“Cold Sweat” fue el siguiente en sonar, y posteriormente un “Sun Goes Down” que quedó algo desmerecido y monótono sin los teclados de Wharton. De todas formas, Gorham estuvo insuperable a lo largo del tema, y el punteo de Sykes hacía el suficiente bulto como para hacerse a la idea de que alli no había teclado.

“Bad Reputation” nos mostró en momentos puntuales, los que permite el tema, las cualidades del simpatico Lee a la batería, y no fue muy difícil darse cuenta de que el hombre es una maquina. Se ganó al publico con su simpatía y con su técnica impecable, y es un batería bastante mas humano y menos maquinal que Aldridge. “Killer on the Loose” fue la siguiente sorpresa de la noche, seguido de un sentido “Still in Love With You”. Las dedicatorias y recuerdos a Lynott que John Sykes efectuaba desde su micro provocaban nudos en la garganta, rápidamente disipados con una versión hiper-heavy de “Are You Ready”. Lee desbocado, y Sykes y Gorham mas fieros que nunca. Escalofriante.

Tras unos 50 minutos de concierto, “Cowboy Song” nos dio a entender que el final estaba cerca, y este llegó con “The Boys Are Back In Town”, con toda la sala cantando el tema como si fuera al última vez. La banda desapareció tras una hora escasa de show, pero volvió con un extenso bis. Primero sonó “Suicide”, seguido de “Rosalie”, otra de las mas aplaudidas de la noche. A modo de tercera y última sorpresa interpretaron un emocionante “Emerald” y como fin de fiesta y momento a recordar, “Black Rose”. Todas las melodías de taberna irlandesa que Sykes y Gorham hacían emanar de sus guitarras siguen tan grabadas en mi mente como la primera vez que escuche las sirenas de “Jailbreak”.

Sin duda, THIN LIZZY pueden ser actualmente una banda-sacaperras de Sykes y Gorham, pero respetan el legado, respetan la figura de Lynott, y lo mas importante, el tributo que rinden a la historia de la banda es fiel y representa perfectamente el espíritu de los temas de la banda que me marcó la infancia sin saberlo: THIN LIZZY.