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The Metal Circus
Live

SOULFLY

9
Fecha
23 de marzo de 2006

Morbo es la palabra que mejor define las dos visitas recientes de las bandas más populares de Brasil, SOULFLY y SEPULTURA. Con apenas una semana y media de diferencia entre sus conciertos, mucha gente esperaba con ansia poder ver a Max Cavalera en directo y , poco después, a Andreas Kisser, Derrick Green y los suyos como teloneros de IN FLAMES. De hecho, es curioso que la “banda madre” – SEPULTURA en éste caso- sea la que hace una gira como artista invitado de una banda mucho más nueva ( y popular, que es lo que importa a fin de cuentas…). SOULFLY siguen con su capacidad de convocatoria intacta, tocando ante un Razz 2 lleno que vibró con la impresionante presentación en directo del nuevo disco de SOULFLY, “Dark Ages”.

Es discutible que SOULFLY estén tocando ante audiencias más grandes que las de SEPULTURA, especialmente si tenemos en cuenta que la que un día fue compañía discográfica de ambos, Roadrunner Records, invirtió deliberadamente muchos más recursos en la banda de Max que en la de Igor, dando lugar a su posterior marcha de la compañía en el nuevo milenio. SOULFLY, por su parte, se están beneficiando del subidón de popularidad que está teniendo Roadrunner entre los fans más jovenes, habiendose convertido en sinónimo de sello-que-está-pendiente-de-las-novedades-del-metal. Ya no solo se trata de que los ex –fans de SEPULTURA vayan al concierto del ex –líder de SEPULTURA, sino que muchos de los que van, probablemente sólo han escuchado a SOULFLY y jamás le han echado un ojo a “Chaos AD” y, ni mucho menos, a “Against”!

Con un disco más que bueno bajo el brazo, “Dark Ages”, Max Cavalera se presentaba en Barcelona dos años después de la última vez. Acompañado por el valioso Marc Rizzo a la guitarra, el brasileño y sus secuaces dieron un concierto de casi dos horas de duración que incluyó lo mejor de lo mejor o, en otras palabras, un set-list ante el cual ningún fan podría formular la más mínima queja. Con un sonido medianamente bueno y un ambientazo propio de las grandes citas, SOULFLY arrancaron su show con “Babylon”, seguida de “Seek And Strike”, “No Hope” y la potente “Livin’ Sacrifice”. Con el público de su parte, las cosas no podían ir demasiado mal.

Quizá es criticable que la banda decidiera interpretar “Roots Bloody Roots” a esas alturas del set-list, siendo solo el quinto tema de la noche. Quizá Max quería quitarsela ya de encima, o quizá era una manera de tener al público de su parte definitivamente. En cualquier caso nunca lo sabremos. Solo sabremos que la vibración del suelo durante éste tema fue comparable a la de unas obras de construcción de un tunel del metro. Impresionante como, diez años después, “Roots” sigue siendo el tema estandarte no sólo de SEPULTURA, sino de Max Cavalera como individuo. No me queda muy claro si eso supone una carga o una bendición para el tipo, pero en cualquier caso, probablemente esa canción le ha ayudado a comprar su casa.

El show siguió adelante con un Marc Rizzo que robaba el protagonismo por momentos a Max, ocupado en sus múltiples cambios de vestuario. Sonaron muchas canciones, entre ellas “Jumpdafuckup”, “Bring It”, “Fire”, “Mars”, “Refuse / Resist”, “Execution Style”, “Arise Again” y “Carved Inside”. El nivel de energía no decayó en ningún momento y, la verdad sea dicha, sólo se echó en falta a Roy Mayorga. Estoy de acuerdo en que Joe Nunez es un gran batería, pero la pegada de Mayorga era legendaria. De todos modos, en un concierto de SOULFLY, todos los ojos están puestos en Max y el brasileño no decepcionó. La verdad es que se me escapa un poco el motivo por el cual la gente quiere que Max vuelva a SEPULTURA, mas allá de la nostalgia. El tipo está feliz en su propia banda y triunfando como un condenado. Cualquiera que lo dude sólo tendría que haber visto el bis de “The Song Remains Insane” y “Eye For An Eye” . Si eso no es una matanza auditiva –en el buen sentido- me tiro al monte a hacer de ermitaño.