Fueron de menos a más, y cuando anunció “The Angel And The Gambler”, todos los presentes estaban en plena ebullición. No es que sea uno los temas estrellas de su paso por Iron Maiden, pero la nostalgia, es la nostalgia.

El ser humano tiene una facilidad sorprendente para olvidar. Tenemos una memoria a corto plazo. De no ser  así, por ejemplo, ciertos partidos políticos habrían dejado ya de gobernar. Pero ya se sabe; el ser humano es impredecible e imperfecto. A Blaze Bayley le tocó jugar uno de los papeles más difíciles de toda la historia del heavy metal.  Nunca terminó de cuajar, eso es cierto, aunque los seguidores de Iron Maiden le guardaran cierto respeto. Su salida y la posterior vuelta de Bruce Dickinson fue celebrada por los aficionados de la Doncella en un 99,99 %. Aun así, no se le debe restar valor a la figura de Bayley. Mantuvo el mástil de un barco que estuvo a la deriva. Cinco años y dos discos de estudios fue el resultado de una etapa de la que se debe sentir orgulloso.

Lo curioso en el mundo de la música es que, hoy en día, cualquier pelagatos vive de las rentas de tiempos inmemoriales con la ley del mínimo esfuerzo. Para colmo, la jugada les sale redonda y llegan a fin de mes más que sobrados. Pero Blaze Bayley optó por trabajar duro. Muy duro, si tenemos en cuenta los reveses de su vida personal. Y desde su marcha forzada de Iron Maiden, no ha parado de componer y grabar. Por todo ello, resulta complicado de entender que en su nueva gira por nuestro país, la asistencia en cada show no llega al centenar de personas ni de lejos.

Humildad no le falta. Y cuando entras en la sala, te encuentras al propio Blaze firmando discos y haciéndose las fotos que haga falta con todos sus fieles seguidores. Mientras tanto, Luke Appleton se encuentra en el escenario con su acústica para amenizar la noche con algunos clásicos de Dio,  Absolva o Iced Earth, sus bandas actuales. Con “Watching Over Me” cerró un corto set que sirvió para que unos 70 asistentes entraran en calor antes de la descarga principal.

Profesionalidad ante todo

A los escasos minutos, ya salió a escena Blaze Bayley y su banda al ritmo de “Redeemer”. Poco a poco fueron tomando posesión del escenario, y con “Are You Here” ya se ganaron al respetable. Con “Futureal” la bomba estalló, pero el público aún estaba un poco frío y se guardaban los ánimos para el resto de la velada. A partir de ahí, Bayley y compañía pusieron todo su empeño en presentar su trilogía “Infinite Entanglement”. Sin olvidar un leve recuerdo a la banda BLAZE de la mano de “Silicon Messiah”. Una lástima; ya que tanto en dicho debut como en “Tenth Dimension” y “Blood and Belief”, tienen muy buenos temas para que se luzcan en vivo.

De todas formas con “Human”, “Independence”, “Fight Back”, “Endure And Survive” o “Calling Your Home”, dejaron bien claro su gran estado de forma y la contundencia de su directo. Tampoco olvidaremos la interpretación de “Virus”; ese rara avis de la carrera de Iron Maiden que de no ser por Blaze Bayley, es extraño oírla en directo.

Chris Appleton fue otro de los protagonistas de la noche. Enérgico, involucrando al público, dando rienda suelta a su talento y escupiendo riffs y solos como nadie. Todo un espectáculo. Encima del escenario, Blaze Bayley siente cada nota de cada canción. Es capaz de transmitir a todos los presentes ese sentimiento tan grande por la música. Y los gestos de pasión en su rostro es una constante. Ese carisma minimiza su limitada capacidad vocal, pero muchas otras bondades salen a flote.

Mucha potencia en el tramo final

Fueron de menos a más, y cuando anunció “The Angel And The Gambler”, todos los presentes estaban en plena ebullición. No es que sea uno los temas estrellas de su paso por Iron Maiden, pero la nostalgia, es la nostalgia. Aprovechó esta distendida interpretación para presentar a la banda, antes de golpearnos con “Man On The Edge”, volver loco al público y retrotraer nuestros recuerdos a “The X Factor”. Supieron aprovechar esa bocanada de fuerza para soltar “A Thousand Years”, y dejarnos bien calentitos antes de los bises. No se hicieron mucho de rogar, y el ahora quinteto (Luke Appleton reforzó el sonido con una guitarra extra en el último tramo), no bajaron el pistón para regalarnos “Infinite Entanglement” – que es tremenda en directo – y “Dark Energy 256” como broche de oro.

Este concierto tiene muchas lecturas por lo expuesto al comienzo de esta crónica. Pero un solo resultado para todos los asistentes. Un más que notable show de un artista trabajador como pocos, y que junto con sus compañeros, puso todo el empeño y las ganas para dejar con una sonrisa a sus más fieles seguidores. Se merece mucho más. El mundo del heavy metal se lo debe.

Satur Romero

Promotor:Hueso Producciones

Día:2018-04-14

Hora:21:30

Sala:París 15

Ciudad:Málaga

Puntuación:8