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FOCUS

Concierto

Creía que iba a ser imposible llegar a ver algún día a Focus, pero a veces, suceden los milagros, y las deidades, junto con la gente de RM Concerts, hicieron que este sueño fuera posible. Puede que estos holandeses, auténticos colosos del rock progresivo de los 70 hayan quedado como un bonito recuerdo reducido a su tema emblemático. Pero más allá de “Hocus Pocus”, hay, todavía, una banda que posee la magia intacta, y eso que no están nio Jan Akkerman ni Martin Dresden.   

No hace mucho, en el concierto de Backyard Babies, escuché la conversación de dos chicos que se preguntaban quienes sería los Focus. Cuando les dije las palabras mágicas: “Hocus Pocus”, esbozaron una sonrisa y hasta se plantearon ir al concierto. No es para menos, pues ese tema es una maravilla y ha sido versionado mil veces, muchas de ellas por bandas de heavy metal.   El caso es que puntuales, aparecieron en la excepcional sala Luz de Gas. Una sala perfecta en cuanto a sonido y a prestaciones pero con bebidas a precios absurdos y abusivos. Frente al escenario habían montado una platea con asientos para la degustación instrumental de una banda exquisita y excepcional. Los asistentes, en gran mayoría, era coetáneos del grupo y estuvieron en todo momento entregados, atentos y haciendo callar a todo aquel que elevaba la voz. Un hecho algo curioso en un concierto de rock.    

Saldrían los fenómenos Thijs Van Leer a la voz, teclado y flauta travesera y el monstruo de las baquetas Pierre Van Der Linde, que haría gala de una clase y un dominio del instrumento espectacular. Con un sonido perfecto irían desgranando temas de sus primeras obras, haciendo que al público, literalmente, le cayera la baba. “Tamaras Move”, “House of the King” y “Focus II” serían los primeros trayazos que demostrarían que los jovencitos (especialmente en comparación con los dos miembros originales) Niel Van der Steenhoven a la guitarra y Bobby Jacobs, no se limitan a cumplir sino que bruillan con luz propia.   

Los desarrollos instrumentales serían exquisitos y la banda demostraría estar en un estadio de forma asombroso. Puede que la voz de Van Leer no llegue a las cotas de magnificiencia de antaño (recordemos que en los 70 poseía unos agudos imposibles), pero sabe jugar con sus limitaciones y mantiene ese espíritu cómico y festivo, aunque quizás esta vez estuvo algo más comedido.   

Realizaría varios “speeches” con el público explicando el origen de los temas y alguna que otra anécdota, consiguiendo un silencio sepulcral por parte del público y rotundas ovaciones. Seguirían con “Eruption”, “Brother” y “Focus I”, pero definitivamente sería “Sylvia” la que se llevaría a la gente de calle. Espectacular tema instrumental con un riff atemporal. Pero para el recuerdo nos quedará “La Cathedral de Strasbourg”, con Van Leer mitando el repicar de las campanas. Fue un momento sublime. Van der Linden se marcaría un solo de batería estratosférico consiguiendo que el repsetable aplaudiera tanto o más que en cualquiera de los temas. Ese tipo es pura clase y groove. Ya en la recta final atacaría “De Ti o de Mi” y cómo no: la archiconocida Hocus Pocus”. Demencial tema que en su día anticipar´ía el heavy metal y sería tachado de canción demencial. De largo, uno de los mejores momentos que servidor ha vivido en un directo.   

Si Focus vuelven haceros un favor y no lo dudéis: Hay que verlos. Es música con mayúsculas y más allá de si te va o no el rollo progresivo, estos tipos son padres de muchas más cosas, entre ellas de abrir vías de diversión e imaginación en un estilo que se las daba en los 70 de muy serio y elitista. ¡“Hocus Pocus”!

 

1 comentario en «FOCUS»

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