- Fecha
- 23 de septiembre de 2005
Sin duda Big Bang Music viene pisando fuerte. Y es que en menos de un año la discográfica de Rafa Garrigós (ex batería de Aspid) ha fichado numerosas formaciones nacionales, algunas más veteranas que otras, que parece ser que tienen mucho que decir. El pasado viernes fue el turno de Dragonslayer y Sargon. Ambos grupos, catalanes, han editado recientemente su segundo y primer trabajo discográfico respectivamente: “Sed de Mal” en el caso de Dragonslayer y “Transcriptions” en el de Sargon.
En Roda de Ter, junto al paseo fluvial y bajo la mirada de un bonito puente románico, las fiestas del pueblo se tiñeron durante unas horas de guitarras contundentes y baterías trepidantes.
A las once de la noche, con aproximadamente una hora de retraso, Sargon salieron a escena. Las primeras notas de “Inscriptions”, la arábiga intro que abre su primer disco, sirvieron para que los que allí congregados se fueran acercando al escenario, algunos más decididos que otros, para ver qué les ofrecería la banda catalana.
En el ocaso del tema, sampleado, fueron saliendo los miembros del grupo que empalmaron enérgicamente con el primer tema del disco “Perfect”. El sonido pregonaba un buen concierto, pues las guitarras de Carles y Oriol sonaban de lo más contundentes, sin eclipsar la base rítmica.
Sin descanso llegó “In The Sand”, de la que cabe destacar el hecho que el cantante y guitarrista, Oriol Nieto, salió más que airoso al interpretar el solo que originalmente ideó Pablo García (Warcry) para el disco, una de las colaboraciones más interesantes de “Transcritpions”.
“Shattered World”, fue una de las alusiones a su segunda maqueta “Mirage”. No por ello es un tema inmaduro ni falto de personalidad; se trata de una canción compleja y progresiva, donde la banda nos demuestra que un medio tiempo no tiene porqué ser aburrido. Un buen tema que esperamos encontrar en su próximo trabajo.
A continuación los músicos se hicieron a un lado para dejar paso a la bailarina Erika Llopis, uno de los reclamos más originales y atractivos de la banda. Llegó “Desert Sunset” y la joven deleitó al respetable con una sugerente danza del vientre, acorde con las melodías arábigas del tema. En esta ocasión, Marc Prim complementó su elogiable tarea tras los parches haciéndose con su darbuca (una especie de jembé con membrana de plástico) y demostrar que en cuanto a percusión de refiere, es capaz de tocar todas las teclas.
Mientras Erika se retiraba sutilmente, ante los aplausos y piropos de más de uno, Sargon volvieron a mostrarnos su cara más trepidante con una rompedora “God’s Struggle” una canción rápida y potente que provocó el had-banging generalizado de un público que no sabía del todo a quien iban a ver. En este tema, junto con “In The Sand” fue cuando los músicos estuvieron más desenvueltos y dispuestos a animar al público, especialmente el bajista Jordi Llobet, un torbellino de energía cuya admiración hacia Steve Harris es de lo más evidente.
Y después de la tormenta no podía llegar otra cosa. “Nida”, una canción que aún su dulzura musical y líricamente, no se limita a ser una simple balada. En ella es donde la voz de Oriol adoptó una mayor emotividad, siendo digna de elogio la capacidad interpretativa del mismo, aferrado a su micrófono y sintiendo cada una de las palabras que pronunciaba.
Con el publico más relajado, que no amuermado, llegó “The Legend Of Sargon”, una canción de su primera maqueta que en otros tiempos fue su estandarte. Compositivamente no es una canción muy compleja, pero su estribillo pegadizo y algo repetido entusiasmo al público, más que a los propios integrantes a juzgar por su postura más bien aburrida durante el tema. Su interpretación dejó que desear, no se les vio disfrutar del mismo modo que en otros temas y estuvieron algo estáticos. No obstante, nuestro Harris catalán no paró de corretear por el escenario y hacer gritar a cualquiera de los que estaban a bajo.
El tema escogido para concluir la actuación fue la archiconocida “Number Of The Beast” de Iron Maiden, que sin duda puso al público del revés y hizo acercarse aquellos que todavía no estaban convencidos. A excepción de algún error en la voz de Oriol (imitar a Dickinson no es fácil) y algún despiste en la letra, los Sargon supieron acercarse al respetable, tocándola con ganas, fuerza y desparpajo.
Aunque no se trate de una banda consagrada, los numerosos conciertos que estos chicos llevan a sus espaldas les hace tener interiorizadas una serie de tablas encima del escenario, a pesar de que en algunas ocasiones se les vea un tanto estáticos (especialmente a Oriol, debido a su doble trabajo) saben llenar el escenario y reclamar la atención.
Tras un relevo bastante rápido, sobre las doce llegó el turno de Dragonslayer.
Los barceloneses entraron con el tema que abre su segundo trabajo “Sed de Mal”, la guitarrera “Inspiración”. Des del primer momento se pudo comprobar que la voz de Sergio Márquez no impresiona sólo en estudio, sino que en directo puede ser igual de rompedora, lo cual causó caras de sorpresa y admiración entre el público.
Con “Bajo el Fuego” llegó uno de los trallazos de la noche, donde las guitarras de Jordi Foraster y Oscar Lecina (también miembros de Hapax) sonaron de lo mas desgarradoras sobre una batería rápida y contundente. Como anécdota, la banda dedicó el tema a Sargon, con lo que se pudo observar un cierto buen rollo entre ambas formaciones, que además de pertenecer al mismo sello discográfico, no era la primera ocasión que compartían cartel.
Después de “Sueño Inmortal”, un tema con riff’s pesados y que quizás no provocó la misma descarga de adrenalina entre el público, llegó la versión de Sangtraït “Les Creus Vermelles”, una buena elección para una noche de metal catalán que encandiló al respetable e hizo disfrutar a la banda en completo, pues se les veía cómodos, con ganas y llenando el escenario.
Con el ambiente bastante caldeado, llegaron “Vació Mental” y “Junto a Ti”, dos canciones más relajadas y donde el batería Raül Cabedo pudo reponer algo de fuerzas para los temas venideros. La interpretación vocal de Márquez, especialmente en el “Junto a Ti”, fue de lo más dulce y apropiada con la letra de la canción, aunque el cansancio empezara a notarse en su voz.
La segunda versión de la noche fue la rockera “Fool For Your Living” de Whitesnake. La banda la defendió a la perfección y se volvió a poner de manifiesto que las versiones ponen al público del revés y son la llave para darse a conocer y despertar el interés de los más escépticos.
Seguidamente llegó “Tan Sólo Uno Más” uno de los temazos de su segundo disco. Las guitarras potentes y con un sonido para quitarse el sombrero, junto a la frescura de la base rítmica y la fuerza de la voz fueron la combinación ideal para que los que allí reunidos no pararan de moverse y perder el miedo definitivamente a acercarse al escenario.
Aunque los componentes tocaron correctamente y de lo más compenetrados, si se les puede achacar a los barceloneses, igual que a Sargon, la rigidez y falta de movimiento sobre el escenario, a excepción de Sergio Márquez y el bajista Ferran Cardona, mayoritariamente en la parte central de la actuación. Parece ser que la técnica y los solos vertiginosos fueron, en ocasiones, en detrimento del dinamismo de los miembros.
Cuando la banda llevaba unos tres cuartos de hora sobre el escenario, llegó el último y homónimo tema del disco, “Sed De Mal”. Las guitarras contundentes y los harmónicos poderosos, marca de la casa durante toda la actuación, tomaron especial importancia en esta canción, donde la voz volvió a salirse.
Por último llegó una versión más que curiosa, “Eye Of The Tiger”, originalmente de Survivor, también conocida por formar parte de la banda sonora de la película “Rocky”, incluida en “Sed De Mal”, que sinceramente les ha quedado redonda. Algo que les recuerda que, a base de constancia, pueden llegar a lo más alto. No cabe decir que entusiasmó al público.
Pero Roda de Ter no tenía suficiente, y tras corear su nombre repetidamente, los Dragonslayer improvisaron otra versión. En esta ocasión llegó el turno de Rainbow y su más que mítico “Long Live Rock’n’Roll”. Sergio Márquez no tenía bastante con haber hecho justicia a monstruos como Dave Coverdale que se atrevió con un Dio que le quedó más que aprobado.
Y así acabó la noche de Rock’n’Roll, de guitarras rompedoras y ritmos vigorosos, la noche de dos promesas cada día más confirmadas. Larga vida!
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Fotos: LiLiTh























