Que Pepper Keenan volviese a Corrosion of Conformity era sólo una cuestión de tiempo. De hecho, hace cuatro años, en aquel mítico Kristonfest en el que compartieron cartel con Down, Eyehategod y Church of Misery, tuvimos el primer atisbo de reunión, con Keenan subiendo a escena para interpretar junto a sus ex-compañeros la recta final del concierto. Algo más desahogado ahora de sus tareas con Down, el carismático discípulo del riff ha decidido dar el paso que todos estábamos esperando, completando de nuevo al 100% el line-up de aquel icónico «Deliverance» (2001, Columbia) que se mantiene como estandarte del conjunto.
Precisamente con motivo de la conmemoración del mencionado álbum, la gira «Deliverance Revival» llegaba a Europa para traernos un repertorio centrado en esos temas, mezclados con más canciones de ese line-up sin dar lugar a aquellos temas de la época de «Animosity», los cuales ya habían revisitado durante los años anteriores en su descafeinada versión trío. Tras algunas canciones de Thin Lizzy como aperitivo, la banda saltó al escenario para destapar la explosiva intro «These Shrouded Temples…», seguida de unas «Señor Limpio» y «King of the Rotten» que sufrieron las primeras puñaladas del sonido.
Es ciertamente frustrante ver cómo una banda del estilo de Corrosion of Conformity, que fundamenta su personalidad y estilo en un sonido pesado y demoledor, tener que pasar por unas pésimas condiciones sonoras que reducen cuantiosamente la calidad de su espectáculo. Durante la primera mitad de set la cantidad de ruido y falta de inteligibilidad fue decepcionante, y si bien fue mejorando poco a poco, lo cierto es que en ningún momento llegó a la calidad esperada. Si a esto añadimos que la banda tan sólo parecía estar en estado de gracia en sus temas más conocidos, es comprensible que uno saliera de Razz2 con la sensación de haber presenciado un espectáculo algo frío y a medio gas.
Dicho esto, no negaremos que temas como «Albatross» y «Heaven’s Not Overflowing» sí funcionaron a la perfección, e incluso fue muy agradable ver cómo aquel crepuscular «In the Arms of God» que precedió la separación indefinida de la banda brindó algunas de las canciones con más músculo y garra de la noche, siendo «Paranoid Opiod» y «Stonebreaker» auténticos éxitos… pero lamentablemente no tuvimos esa sensación en muchos de los otros.
Para el bis se reservaron las icónicas «Vote With a Bullet», «Who’s Got the Fire» y «Clean My Wounds», en un combo destinado a subir el listón considerablemente de cara al cierre, pese a que esta última contase con una innecesaria e insulsa jam en su sección central que diluyó la adrenalina del momento. Sabiendo que la banda va a publicar un nuevo álbum con esta formación, esperamos que en la próxima ocasión hayan conseguido recuperar un porcentaje mayor de aquella gran química y puedan volver a ofrecer conciertos no simplemente aceptables, sino excelentes.



Poco público y un sonido pésimo, la cosa pintó mal desde el principio.
Yo los vi sufriendo sobre el escenario, con bastantes fallos y con Peeper Keenan muy muy justillo en las voces. Y me supo mal por ellos, pero por lo menos el poco público (máximo 300 personas, para un aforo de 1000) les apoyó bastante; en la parte final la sensación fue de salir más o menos airosos y no de derrota.
Para mi con «Stonebreaker» y «Vote With a Bullet» fue donde partieron la pana, con permiso de «Albatross» que es la que todo el mundo esperaba cantar.
Es cierto que la jam en «Clean My Bounds» fue insulsa, y además me molestó que en ella, Woody Weatherman quedase como apartado la mayor parte del tiempo detrás de los amplis ¿?.
En definitiva, aunque no haya sido una actuación perfecta, estoy contento por haber disfrutado de esta gran banda reunida, y decepcionado por las condiciones en que tuvieron que tocar.