- Fecha
- 27 de abril de 2006
Primera visita a España tras 20 años de carrera de uno de los papaítos de death metal europeo, los británicos BOLT THROWER, quienes junto a CARCASS, NAPALM DEATH y, en menor medida, BENEDICTION y CANCER, sentaron cátedra en su día como principales impulsores de la escudería inglesa del metal muerto.
Lo cierto es que cuando aquí en España han tenido lugar este tipo de citas teóricamente ineludibles (bandas míticas que pisan por primera vez la piel de toro, formaciones casi de culto que hacen por primera vez en su historia una gira…) me he llegado a encontrar de todo, desde asistencias irrisorias a las salas hasta auténticos fiascos en cuanto a las condiciones del evento se refiere. Sin embargo, esta vez iba a ser diferente. Por una parte, y me encuentro en condiciones de decirlo alto y claro, los fans del death metal han demostrado ser los más fieles en cuanto apoyo a los grupos y perseverancia se refiere. A ese respecto, pues, el cierto margen que le otorgué a la duda se disipó rápidamente: una sala con una entrada realmente buena provocó que una de las premisas para que allí disfrutáramos como es debido del acontecimiento estuviera asegurada. Por otra parte, y no menos destacable, el emplazamiento elegido. Si bien en un principio el concierto se debía celebrar en un lugar llamado “Centre Cívic Les Basses” finalmente la sala [2] de Apolo sería la escogida para el evento. A pesar de no conocer las características del centro cívico en cuestión (aunque no me esperaba nada bueno, todo sea dicho) y después de comprobar la excelente acústica de la que goza la sala [2] (mejor incluso que la de su hermana mayor) no me cabe duda que la elección fue la ideal. ¡Esperemos que no sea el último concierto que se celebre allí!
¿Quiénes iba a ser los teloneros? Cualquiera menos los que te fueras a esperar, ya que el baile de nombres fue cuanto menos antológico. Si bien en un principio se anunció que el cartel que iba a pasar por España era el que conformaban BOLT THROWER, MALEVOLENT CREATION, NECROPHAGIST y NIGHTRAGE (¡casi nada!) finalmente las fechas en la península no atesoraron ese lujoso placer y se anunció en su substitución a GOREFEST como telonero. Un substituto de altos vuelos, sin lugar a dudas. Una vez más, los holandeses se quedaron con las ganas de presentar “La Muerte” como es debido y la banda que pasó a anunciarse fue KATAKLYSM. Finalmente, los canadienses también se cayeron y pasamos a quedarnos con el substituto del substituto del substituto, que fueron GOD DETHRONED.
Finalmente fueron estos últimos los que saltaron a las tablas y la verdad es que dejaron su reputación por las nubes, pues cómo atronaron. Con un sonido perfecto como aliciente principal, fueron desgranando su death metal técnico y elaborado. La gente, aunque expectante, los acogió de forma grata, especialmente dos personajes de estética punk y de drogas hasta las cejas que situados en medio de la sala que no hicieron más que convulsionarse de forma errática, tirarse al suelo, quemar a los de su alrededor con sus cigarros y dejar patente que se habían equivocado de “rave”. Temas como “Villa Vampiria”, “The Warcult”, “Sigma Enigma” o “Salt In Your Wounds” sirvieron para dejar constancia de sus facultades a base de riffs frenéticos ante una sala que ya se encontraba llena. Inmejorable sabor de boca el que me dejaron, espero que se vuelvan a dejar caer por aquí.
Por si su legado no fuera poco, BOLT THROWER pisaban nuestras tierras con el aliciente de traernos un nuevo disco bajo el brazo. Y, a diferencia de un buen puñado de bandas clásicas que se apuntan (a veces conscientes de ello, a veces no) a la fórmula de nuevo disco = excusa para girar, sacar unas pelillas y tirar de los clásicos, “Those Once Loyal” es un gran disco de death metal con todas las de la ley, por lo cual la iniciativa de poner en marcha toda la maquinaria de gira estaba todavía más justificada.
Mercenarios grasientos y adalides del campo de batalla por excelencia en el terreno del death metal, allí estaban interpretando “At First Light“ tras la consabida introducción bélica de esas que tanto gustan a estos ingleses, para dar paso poco después a “Entrenched”, dejando claro que, una de sus misiones, militar y expeditiva como tantas otras, era la de presentar la nueva obra de estudio. A partir de ese momento fueron cayendo temas de todas sus épocas que no hicieron más que atestiguar esa particular forma de entender la velocidad y la brutalidad que caracteriza a BOLT THROWER, mostrándonos cómo todas las constantes que en su día mostraron al mundo siguen intactas. El sonido, impoluto en todo momento, nos permitió gozar de la corrosiva “World Ester” y la también muy aclamada y visceral “Cenotaph”, del que posiblemente sea su álbum más célebre, el portentoso “Warmaster”.
Con temas como “The 4th Crusade” y la hímnica "No guts no glory los fans de las primeras filas se mostraron mucho más extasiados de lo que solemos acostumbrar a ver en los conciertos de death metal en la Ciudad Condal hecho que no vino sino a refrendar que muy a pesar del bajón de popularidad que los británicos fueron experimentando a lo largo de la década pasada, los amantes del death metal sabían bien quiénes eran los que ante ellos sudaban la camiseta. Y es que algunos temazos de la banda no tienen parangón. Y para muestra un botón; durante el momento más intenso de la noche (con permiso de la previa interpretación de “Cenotaph”) de la mano de “When Cannons Fade” y “For Victory” (esta última sonando en los bises), la imaginería marcial más cruda y dolorosa cayó sobre nuestras cabezas cuales obuses oxidados. El concierto, de forma muy curiosa, lo cerraría una especie de outro que tendría lugar con los componentes de la banda ya fuera del escenario, de naturaleza y crescendo lógicamente militar que nos hizo erizar el vello a modo de despedida. ¡Hasta este detalle fue perfecto!
Durante toda la actuación el puro muro de cemento formado por las guitarras de Gavin Ward, Barry Thomson y la bajista Jo Bench fue absolutamente bestial, una condición tan necesaria como suficiente para que el sonido BOLT THROWER logre expandirse en todas direcciones. Si bien el paso de los años puede adivinarse en cierta medida en los rostros de los componentes, así como la impresión de que cada vez más el bajo de Jo ocupa como tres veces la masa corporal de ésta, el resultado último, esto es, lo que obtuvimos en clave de concierto, acabó siendo sencillamente sensacional. Quién allí no enloqueció fue porque se resistió, sencillamente. Es una de esas sensaciones que se obtienen cuando uno asiste a un concierto de unos dinosaurios del death metal, éstos lo dan todo y el público se entrega al máximo. Son esas sensaciones que en el presente año un servidor ha experimentado precisamente en los conciertos de OBITUARY, DISMEMBER y BOLT THROWER, pues, no me pregunten por qué, pero los grupos clásicos siguen sonando los más atronadores en directo, por lo cual si a ello le sumamos la sinergia que suele existir con el público la experiencia se convierte en especialmente intensa. 20 años tuvimos que esperar, pero aquello resultó orgásmico.
Galería 16 fotos
Fotos: Penumbra

















