Resurrection Fest rompe su silencio tras la oleada de críticas al fondo inversor estadounidense
En medio del creciente revuelo por la presencia del fondo de inversión KKR en el accionariado de múltiples festivales europeos, el Resurrection Fest ha emitido un comunicado oficial para aclarar su postura. El festival, considerado uno de los eventos de música extrema más importantes de Europa, se suma así a la lista de citas musicales que han reaccionado públicamente ante las acusaciones que vinculan al fondo estadounidense con actividades económicas relacionadas con la ocupación de Palestina.
El texto, publicado por la organización del festival, comienza con una condena firme:
“Condenamos la masacre que está sufriendo el pueblo palestino y mostramos nuestra solidaridad con ellos en esta grave crisis humanitaria, donde sufren las consecuencias de la guerra y de la vulneración de los derechos humanos. Nos sumamos a las voces que piden el final de esta situación.”
Distancia respecto a KKR y defensa de la autonomía
El Resurrection Fest aclara que, como muchos otros festivales del mundo, cuenta con socios externos para garantizar la viabilidad económica de un evento de gran escala en un contexto global y competitivo. En este marco, recuerda que desde 2022 está asociado con la plataforma de festivales independientes Superstruct, empresa que —como se ha sabido recientemente— cuenta con diversidad de inversores internacionales, entre ellos KKR desde hace apenas unos meses.
En palabras de la organización:
“Queremos dejar claro que el festival no financia ninguna guerra. Resurrection Fest quiere dejar claro que no está vinculado a ninguna acción de los posibles inversores de sus socios, distanciándonos de ellos y sus acciones. El festival se mantiene independiente a ellos y estos no tienen ningún tipo de control sobre la gestión del mismo.”
La dirección insiste en que su equipo mantiene una autonomía total, tanto a nivel operativo como artístico, y reivindica su trayectoria de más de 20 años como reflejo de unos valores éticos firmes, expresados en una programación multicultural, diversa y tolerante.
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Un festival con raíces locales y alcance internacional
En un momento en que la gestión cultural se encuentra en el centro del debate público, el Resurrection Fest defiende su identidad gallega y el papel que juega dentro del tejido social y económico del territorio. Así lo destacan en su mensaje:
“Resurrection Fest es un festival organizado por empresas gallegas que mantienen total autonomía en su gestión y toma de decisiones desde su fundación hasta el día de hoy, integrado por un equipo de más de 1000 trabajadores directos, proveedores locales, artistas, y público originario de más de 40 países, cuyo impacto cultural y social en la región y en todo el país es innegable.”
Finalmente, la organización lanza un mensaje de unidad y continuidad:
“Resurrection Fest ha sido un punto de encuentro para miles de personas de diversas nacionalidades, un espacio colectivo de libertad cultural y tolerancia, y así seguirá siéndolo. Os esperamos una vez más en los escenarios y en Viveiro.”

Un nuevo capítulo en la crisis de los festivales
Este posicionamiento se produce pocas horas después de que el Viña Rock publicara también un comunicado en el que rechazaba las acusaciones de complicidad con actividades contrarias a los derechos humanos. En ambos casos, los festivales insisten en que la presencia de KKR como inversor no implica ninguna injerencia en la dirección ni en los valores de sus respectivos eventos.
La polémica comenzó cuando varios artistas vinculados a estos festivales —especialmente del entorno punk, rap y alternativo— anunciaron públicamente su boicot a festivales con presencia de KKR en su accionariado, tras conocerse que el fondo forma parte de compañías acusadas de participar, directa o indirectamente, en la ocupación ilegal de territorios palestinos.
Este caso sigue abierto y alimenta un debate mayor sobre quién financia la cultura y cómo garantizar que la independencia artística y los valores éticos puedan mantenerse dentro de una industria cada vez más globalizada y dependiente de inversores internacionales.


