Muy pocos artistas logran hacer de un concierto acústico una auténtica demostración de poderío, fuerza y sentimiento a partes iguales. Pero no hay reto que no pueda conseguir Joe Bonamassa. A finales de enero de 2016, el artista estadounidense ofreció dos shows en el icónico Carnegie Hall de la ciudad de Nueva York. Rodeado de grandes y reputados músicos en su estilo – dígase la chelista china Tina Guo, o el percusionista egipcio Hossam Ramzy que ha colaborado con Robert Plant o Jimmy Page – Bonamassa es capaz de una otra vuelta de tuerca a sus canciones logrando otro prisma que no le resta bondades a su formato original. En este DVD (aunque también ha visto la luz como doble CD y en vinilo), se capta momentos hipnóticos, emotivos, y cargados de empuje pese a estar desenchufados.
Al comenzar con “This Train” ya nos damos cuenta de que el deleite sonoro está asegurado. Aprovecha muy bien el guitarrista y vocalista su compañía, y no peca de egoísmo a la hora de ceder el protagonismo a sus invitados. Sólo hay que fijarse en el peso de Tina Guo en la mayoría de las canciones, como en “Woke Up Dreaming” (una locura ese mano a mano entre guitarra acústica y violonchelo) que casi eclipsa al propio Bonamassa, o las partes vocales que interpretan sus tres coristas, ya sea de forma individua o colectiva. Mahalina Barnes, Juanita Tippins y Gary Pinto, ataviados con unos peculiares trajes, consiguen con sus voces trasladar a grandes temas como “Song Of Yesterday” ,“Driving Towards The Daylight” (¡qué gustazo de canción!) o “Get Back My Tomorrow” a otra dimensión. Si la voz de Bonamassa es el hilo conductor del sentimiento que desprenden sus canciones a borbotones, imaginen el placer que supone oírla con tres voces de categoría como escuderos.
La elección del set list podrá gustar más o gustar menos, pero lo que está claro que las que se incluyen están perfectamente adaptadas a un formato digno de gobernar este privilegiado recinto. Está claro que Bonamassa, el alumno aventajado de B.B. King, sigue añadiendo logros personales a una carrera que, si bien ya es más que reconocida, no les quepa duda que quedará grabada en los anales de la historia. Pocos han podido unir el blues y el rock con tanta destreza en los últimos lustros. Ahora queda esperar lo nuevo de Black Country Communion, pero su nombre seguirá firmado muchos lanzamientos de altura en los próximos años.


