El declive de Tallers
Girar la esquina de Rambla con Tallers era, a menudo,una labor imposible. La marea de gente era eterna y llegaba hasta prácticamente la mitad de la calle. Los bares de alrededor (el Chisto y otros cercanos, como el mítico Castells de Bonsuccés) hacían negocio. La gente no solo compraba discos, sino que quedaba con sus colegas y se tomaba unas birras.
