Shining y su locura aterrizan en Madrid
Si a los pobres integrantes eslovenos, que parecían venir de las minas o incuso de la guerra, les hubieran ofrecido algo de bebida de la que derramó Niklas, no sé cómo habría sido el resultado del conciertazo que dieron. Sin duda, petaron la sala aunque fuese para un público más reducido.










