Si amigos. Yo también tengo Facebook. Ya saben: ese lugar donde te encuentras con gente a la que no tenías nada que decirle hace quince años para seguir teniendo nada que decirles quince años después. Absurdo, casi tanto como la propia raza humana.
Después de un breve paso por esa oda informática al egocentrismo que es Fotolog -y después de comprobar como los vendedores de planchas para el pelo se están haciendo de oro ultimamente, juro que he visto hasta a negros con flequillito- he decidido pasarme a esa nueva y fantástica red de acabados como es Facebook. Se da el curioso fenómeno de encontrarse en un mismo saco a gente con la que haces negocios, ex parejas de hace seis o siete años, gente a la que te has tirado en momentos de poca claridad mental y familiares. ¿Como llegamos los humanos a juntar cibernéticamente lo que jamás uniríamos en la realidad? Es decir ¿os imagináis una cena en un restaurante de precio medio con vuestra tia, no se quien que te debiste follar en el año 26 A.C., tu jefe, los amigos de tu jefe, tu señora madre y un par de colegas del instituto? Pues eso es Facebook, pero sin la posibilidad de darse de hostias. Bendita tecnología.
Respecto a las navidades…pues si. Aprovecho para desearos felices fiestas y esas cosas. Yo, personalmente, desearía emborracharme hasta el siete de enero, pero creo que dada mi nula tolerancia al alcohol será arriesgado. Sin embargo,en esta oficina no descansa ni el tato. Jordi Tàrrega y un servidor estamos aqui a razon de diez horas diarias preparando el año que entra y decenas de entrevistas pendientes de colgar. Mejor que estar en un abarrotado centro comercial, sin duda.

