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The Metal Circus
Reportaje

UNA RESURRECCIÓN ENTRE TANTA MUERTE

El pasado 2010 fue el año más trágico y negro de toda la historia del rock, pero especialmente para el rock duro, heavy metal… o como quieran ustedes llamarlo. La muerte nos visita cada mes y se nos lleva a muchos de nuestros héroes al cielo del rock. Posiblemente el cielo del rock sea el infierno, pero bueno, no entraremos ahora en filosofía rockera sin antes tomar un par de cervezas. Este 2011 parece que va a seguir los mismos pasos que el anterior, y la dama de la guadaña, posiblemente, intensificará sus visitas. Vislumbramos el final de las grandes bandas también, pero… una luz se ha abierto en el cielo y algo de esperanza asoma. Entre tanta muerte… una resurrección.

El ave Fénix lleva nombre y apellido: Michael Kiske ex cantante de los Helloween clásicos y sin lugar a dudas, una de las voces más privilegiadas del heavy metal clásico-power metal. Kiske andaba despistado entre cristianismo, estilos musicales alejados del rock y demás filosofía personal compleja. Había cambiado su look, grabó discos realmente poco inspirados, pero mantenía su instrumento en una forma envidiable. Su voz sigue siendo un prodigio de la naturaleza y ese vibrato agudo sigue demostrándonos al resto de mortales que hay privilegiados con dones divinos. Parecía que Kiske había renegado del metal, y así fue. Casi podemos asegurar que renegaba de ese estilo que le dio fama y nombre en su juventud. Pero las cosas han ido cambiando. La gente del sello Frontiers le ha hecho recapacitar poco a poco y hasta llegó a grabar un disco acústico precioso con temas calabaceros.

La banda Unisonic, las participaciones en Avantasia bajo el seudónimo de Ernie… poco a poco las piedras fueron alzando otra vez el castillo e incluso se ha atrevido a participar en festivales y dar conciertos. Él no soportaba tocar con todas esas bandas de metal extremo de mensajes pseudosatánicos. Es realmente curioso que alguien como Kiske tenga aversión a toda esta parafernalia del inframundo y el ocultismo… pero así ha sido. Curiosamente ha visto que la gente le apreciaba y que los fans de Venom o Slayer también son admiradores de los primeros Helloween. Las nubes desaparecieron de su mente y el chico se ha venido arriba. Tanto. que hasta ha aparecido como cantante junto a Kai Hansen y los Gamma Ray. El otrora rubio vocalista, ahora pelón al cero, ha ido quemando etapas de manera fugaz y, de pronto, vemos emocionados como vuelve a atreverse a lidiar en festivales y conciertos.

Todo apunta a que Hansen y Kiske preparan algo especial; un sueño inesperado para muchos, pero bueno, tampoco hay que tener las expectativas altas pues Kiske es mucho Kiske y no podemos descartar que le visite cualquier tarde de verano Dios y le aconseje cualquier otro camino. La oveja descarriada vuelve al rebaño, o eso parece. Gamma Ray necesita un golpe de efecto a su carrera y Kiske un poco de amor y dosis de realidad, puede seguir reinando tras tantos años de ausencia. Su trono como vocalista del power metal sigue allí, pues a pesar de que muchos se han querido acercarse a él, nadie ha llegado ni siquiera a las puertas de entrada de la sala. Tendremos un 2011 horrible, todo apunta a ello, pero entre tanta muerte hay una resurrección. Michael Kiske encabeza las buenas noticias de este 2011. Esperemos que nada se tuerza.