Cuando el death metal atravesaba una etapa en la cual había bandas que ya eran una absoluta locura y que obviamente tenían un reconocimiento bastante amplio, un concurso de bandas y unos amigos metieron a Scott Burns en un camino que le cambiaría la vida.
El productor estadounidense ha protagonizado la producción de muchísimos discos que a día de hoy podemos considerar auténticas joyas dentro del death metal. Aquel muchacho que imploró quedarse en Morrisound Studios como un aprendiz, acabó saliendo de allí convertido en uno de los productores de metal extremo más importantes de la historia.
En el vídeo que ofrece Musicografía se repasa la carrera de Scott Burns desde sus inicios hasta el final de su carrera, deteniéndose especialmente en 1991, un año donde produjo trabajos legendarios de Death, Pestilence o Atheist, entre otros.
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