El fotógrafo barcelonés Xavier Mercadé ha sacado recientemente este libro de fotografías en las que recupera los olvidados años en los que el punk, rock y hardcore eran una alternativa musical y social. Parece que hoy en día sólo se recuerde la movida madrileña de la transición y su explosión de color, pero en el resto de España había otras “movidas” tanto o más interesantes que en la Capital. Euskadi, Andalucía o Cataluña poseían a sus bandas y precisamente la que protagoniza estas páginas es esta última, concretamente la barcelonesa y su “meneo”, que no movida.
Eran años en los que la juventud estaba seducida por el rock y el punk más beligerante y muy unido a la demanda social. Tiempos de radios independientes, fanzines realizados con fotocopias y collages y mucho movimiento social. Tiempos en que la represión por parte de la policía era implacable y en que las letras de los grupos disparaban con bala a todas las problemáticas sociales. Es bonito ver en estas páginas las fotografías de esos colectivos y grupos musicales que ponían su granito de arena para mejorar las cosas. Todas las instantáneas son a blanco y negro y poseen pequeñas explicaciones sobre la trascendencia de cada grupo, su estilo, esos bares claves dentro del movimiento, las salas de conciertos y las manifestaciones.
Para aquellos que estábamos allí pero nuestra corta edad nos hacía meros espectadores es un placer el poder ponerles rostro a los protagonistas y a esas bandas que nos suenan de las camisetas que llevaban en los 80 los chicos mayores. Mercadé nos habla de que esa Barcelona pija, que le da la espalda a su historia y realidad en pos de una ciudad de postal para todos los turistas adinerados, ya se empezó a gestar en los tiempos preolímpicos. Ahora que los movimientos del 15M empiezan a volver a las primeras páginas, quizá sea un momento ideal para recordar esos tiempos turbulentos en que, sin facebooks ni Twitters la gente se organizaba y reclamaba sus derechos. Siempre hay que aprender del pasado.

